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Viernes, 20 de mayo de 2005
Roger Cortés, analista político y ex parlamentario boliviano "La ausencia de decisiones es uno de los problemas más serios del presidente" Por Norma Domínguez Los bolivianos han vuelto a la calle. La indecisión del presidente Carlos Mesa respecto a la Ley de Hidrocarburos aprobada por el Congreso ha generado una ola de manifestaciones y protestas de consecuencias impredecibles. El ex parlamentario boliviano y analista político Roger Cortés analiza la crisis en el país y la postura de Mesa en este conflicto. Para Cortés, "la ausencia de decisiones es uno de los problemas más serios del presidente". - ¿Qué es lo que ha motivado esta nueva crisis en Bolivia? - La situación que se vive en el país, en este caso, ha sido esencial y fundamentalmente creada por el propio presidente quién, después de recibir la Ley de Hidrocarburos aprobada por el Parlamento, se ha tomado unos días donde tenía la oportunidad de promulgarla o de observarla. - ¿Cómo reaccionó el Parlamento frente a esta actitud del presidente Mesa? - Los parlamentarios sienten que en fondo está favoreciendo el interés de las empresas petroleras, que el año pasado, no obstante la importancia que tiene la explotación de hidrocarburos en Bolivia, sólo aportaron al Tesoro de la Nación 14 millones de dólares en impuestos sobre beneficios. Y con esta Ley, aún con todos sus problemas y contradicciones, según cálculos del propio gobierno de Carlos Mesa tributarían en el primer año 300 millones de dólares. Es decir, ¡20 veces más!. Esto demuestra la cantidad de dinero que han ganado con la ley anterior dejada por el señor Gonzalo Sánchez de Losada y que de acuerdo al Referéndum popular del año pasado debe ser abrogada y cambiada por esta nueva norma. - ¿Qué dice específicamente esta Ley de Hidrocarburos? - La ley de Hidrocarburos aprobada cumple en lo esencial con el mandato obtenido de Referéndum del año pasado, con sus cinco puntos: uno, abrogar la ley anterior; dos, incrementar los tributos y regalías, en este caso tributos, de manera que las compañías dejen al país 50% de renta petrolera. Plantea también la reactivación, el fortalecimiento y la recreación de Yacimientos Petrolíferos Fiscales del país. Dice que el gas natural boliviano debe ser empleado para su industrialización en el país, para crear redes de gas natural domiciliario e industrial, para gas natural vehicular y que las utilidades del gas deben ser empleadas, principalmente, en proyectos de desarrollo económico y social. Como último punto, señala que el Estado tiene la obligación de tratar de emplear la potencia energética del país para conseguir una solución al enclaustramiento marítimo del país. - Ahora, si no me equivoco, esta Ley surge del Referéndum que el año pasado llamó el propio presidente... - Efectivamente. Él planteó las preguntas y la Ley, que ha tardado diez meses en discutirse en el Parlamento y en lo esencial, de acuerdo a lo que conocemos los bolivianos, responde a este Referéndum. La ausencia de decisiones es uno de los problemas más serios del presidente. La incapacidad de Carlos Mesa de dar pasos decisivos, terminantes y claros en situaciones que así lo exigen. Está conduciendo a que se enreden las cosas y que las corrientes más radicales que existen en sectores sociales, aquellas que plantean una inmediata nacionalización sin indemnización, vayan cobrando cuerpo. En este sentido, el presidente mismo se aleja de su política y en algunos casos, como en este caso en particular, Carlos Mesa ha tomado esta decisión que parecería contar con la simpatía de las petroleras que creo que se están equivocando rotundamente porque lo que están alentando son las tendencias que acabo de señalar. - ¿Qué debería hacer el presidente Mesa para calmar los ánimos? - La única fórmula que parece apropiada para lograr que este fiasco no explote en su rostro, es cambiar de rumbo en lo que hace al tratamiento de la Ley de Hidrocarburos. El país, después de diez meses de discusión, quiere una definición. Y una vez que hay un mandato popular con una adhesión muy alta (esas cinco bases de la Ley de Hidrocarburos han sido aprobadas con el voto de millones de bolivianos), la gente no cree (inclusive ni la más próxima y simpatizante de Mesa) que ningún encuentro, de sesenta, ochenta o cien personas, pueda meterse a modificar, alterar o a manipular estos resultados que surgieron de la voz del soberano el 18 de julio del año 2004 en el Referéndum. - ¿Puede haber un nuevo gran estallido social en Bolivia? Y de ser así, ¿hasta dónde podría resistirlo el presidente Mesa? - Las posibilidades y el elemento concreto que pueden alentar un estallido social se relacionan precisamente con la Ley de Hidrocarburos. La posibilidad de
un estallido no la veo de manera inmediata en término de días
sino en un plazo de más tiempo y va a estar determinada esencialmente
por lo que sea la reacción y solución del problema de la
Ley de Hidrocarburos. Diría que está en manos del Gobierno
resolver esta situación. |
| Edita Asesores de Publicaciones S.L.
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