Viernes 20 de mayo de 2005


La compra del Manchester United por Malcolm Glazer provoca un terremoto entre los clubes cotizados

La bolsa practica fútbol total

Por Raúl Pozo

Corría la década de los 70 y el fútbol de la selección holandesa admiraba a medio mundo. Directo, vertical y, sobre todo, ofensivo. Lo llamaron "fútbol total". Algo similar se ha desatado estos últimos días en los mercados con las acciones de equipos cotizados, después de que el multimillonario estadounidense Malcolm Glazer lograra al fin hacerse con el control del Manchester United, considerado por la revista Forbes como el club más rico del mundo. La fiebre se desató especialmente en Inglaterra, donde algunos equipos buscan a la desesperada un mecenas tipo Roman Abramovich, el empresario ruso propietario del Chelsea. Pero no tardó en extenderse a Italia y a otros países del Viejo Continente.

Hace una semana, Malcolm Glazer veía cumplido su sueño de hacerse con el control del Manchester United. La maniobra le costó al enigmático inversor más de 1.470 millones de dólares (1.170 millones de euros) que desembolsó para hacerse con las participaciones de los irlandeses McManus y Magnier, dedicados al negocio de las carreras de caballos y que, hasta entonces, eran los accionistas del control del club británico.

El rechazo que la figura de Glazer causa entre los aficionados del United, club al que este año se ha incorporado el central argentino Gabriel Heinze, no se tradujo en la Bolsa de Londres, donde el club de Manchester cotiza desde junio de 1991.

Sus acciones se elevaron por encima del 12% y se situaron en torno al precio de 3 libras, el que desembolsó Glazer para hacerse con el paquete de control.

Terremoto bursátil. Este movimiento ha causado un auténtico terremoto en lo que se refiere a la cotización de los clubes de fútbol presentes en bolsa, especialmente entre los británicos. A fin de cuentas, el Manchester United es el club de fútbol más rico del mundo pero otros pasan por auténticas penurias económicas y están deseando encontrarse con un mecenas que les saque de esa situación.

Uno de ellos es el Aston Villa, el mítico conjunto de la ciudad de Birmingham, en el que militan, entre otros, el colombiano Juan Pablo Angel y el peruano Norberto Solano.

En medio de los sucesivos intentos de Glazer por asaltar el control del Manchester United surgieron innumerables rumores sobre supuestos compradores para el conjunto de los "villanos". Se habló incluso de un grupo liderado por el magnate de la comunicación Gustavo Cisneros, cuya oferta no llegó a cuajar.

En el caso del Aston Villa, su presidente, H.D.Ellis, posee el 33% de las acciones y controla el club junto a Merrill Lynch, propietario de más de un 9% del capital. Los últimos resultados del club han reflejado una reducción de las pérdidas, que sin embargo, se han ido por encima de los 7 millones de libras esterlinas (unos 10,2 millones de euros), ya que la cifra de ventas no experimentó evolución alguna.

Las noticias en torno a la aventura de Glazer han llevado a las acciones del equipo del Villa Park a subir más de un 6% desde que se conoció la operación del millonario estadounidense. Similar fue la reacción del otro equipo importante de la ciudad, el Birmingham City.

Paradigmático ha sido también el caso del Southampton. Tras una desastrosa temporada en el plano deportivo se ha consumado su descenso a la Championship, el equivalente a la segunda división española.

Sus acciones han repuntado cerca de un 14% después de conocerse la oferta de Glazer por el Manchester United. La situación económica del Southampton se complicará a buen seguro puesto que sus ingresos por los derechos televisivos caerán notablemente.

Fuera de la bolsa. El Southampton podría seguir los pasos del Leeds, cuyos problemas económicos derivaron en un incremento notable de la deuda que arrastró al equipo al descenso y a la venta de sus principales figuras, los australianos Kewell (al Liverpool) y Viduka (al Middlesbrough) y el inglés Alan Smith, que acabó precisamente en las filas del Manchester United. El Leeds también optó por su exclusión de la bolsa.

Probablemente, éste sea también el futuro camino del United en manos de Malcolm Glazer. El excéntrico propietario de los Bucaneros de Tampa Bay, equipo de fútbol americano al que hizo campeón de la NFL (Liga profesional de EEUU), controla más del 75% de las acciones de los "reds", lo que le habilita para iniciar la exclusión del valor. Si alcanzara el 90% de las acciones, los minoritarios estarían obligados a venderle sus acciones.

Otro de los clubes ingleses que abandonó el parqué fue el Chelsea, una vez que el empresario petrolero ruso Roman Abramovich, al frente del imperio Sibneft, adquirió la mayoría del capital del equipo de Londres por 217 millones de dólares (172 millones de euros).

Cuentan que cuando se concretó la oferta, Abramovich dio una vuelta en helicóptero por la capital y cuando divisó desde los cielos el emplazamiento del coqueto pero recogido campo de Stamford Bridge miró a uno de sus colaboradores con cierto desdén y le dijo: "¿Y esto es lo que hemos comprado?".

Posteriormente comenzaron a llegar los fichajes millonarios y los castigos bursátiles que desembocaron en la exclusión.

La euforia por invertir en clubes de fútbol no tardó en trasladarse a Italia. Las acciones de la Juventus de Turín se revalorizaron más de un 10% después de que surgieran rumores de que la familia Agnelli, dueña del imperio Fiat y accionista mayoritario del equipo italiano, planeaba vender una parte de sus acciones a Saadi Gadafi, hijo del presidente de Libia, que controla ya algo más de un 7% del capital.

Subidas a la cresta de la ola de los rumores, las acciones de A.S.Roma también repuntaron con fuerza, con nuevos rumores sobre cambios en su estructura accionarial.

En este caso, el interesado sería el constructor italiano Danilo Coppola, del que incluso se rumoreó que vendería su participación cercana al 5% en Banca Nazionale del Laboro (BNL), actualmente en plena OPA del BBVA, para hacerse con el control del equipo capitalino. A precios actuales, Coppola ingresaría lo suficiente para tomar el control del A.S.Roma.

Al margen de los movimientos corporativos, las competiciones futbolística están a punto de finalizar y es hora de recoger frutos, que en ocasiones no llegan.

Esta semana, el mercado también asistió al desplome de las acciones del Sporting Clube de Portugal, después de que el equipo lisboeta haya pasado una de sus semanas más negras de los últimos tiempos.

El pasado fin de semana perdía el "derby" frente al Benfica que le alejaba casi de forma definitiva del título de la Liga portuguesa, mientras que el miércoles caía en la final de la Copa de la UEFA, en el José Alvalade, su propio estadio, ante el CSKA de Moscú, club que patrocina el mismísimo Abramovich. Las acciones del Sporting se dejaban cerca de un 18%.

   

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