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Viernes
27 de mayo de 2005
La
próxima semana todos los acreedores que aceptaron el canje
de la deuda en suspensión de pagos tendrán sus nuevos
bonos
Argentina
deja atrás el default
Por
M. B.
Hace
tres años y medio que Argentina declaró la mayor suspensión
de pagos de la historia. El país fue expulsado de los mercados
financieros y se sumió en una profunda y larga crisis, una
pesadilla que está a punto de acabar. Las variables macroeconómicas
se recuperan y el default es ya casi historia. Después
de haber superado las zancadillas de los fondos buitre, el canje
está a punto de concluir. La semana que viene los acreedores
que aceptaron la oferta del Gobierno de Kirchner para reestructurar
la deuda tendrán sus nuevos bonos.
A
lo largo de esta semana, el Bank of New York (BoNY), la entidad
que actúa como agente del canje de la deuda argentina en
suspensión de pagos, ha estado recibiendo los
bonos en default transferidos desde las diferentes cajas
de clearing que operan en los mercados financieros. Estas
operaciones fueron posibles porque, por fin, la Justicia de EEUU
levantó el embargo que pesaba sobre los títulos nuevos
depositados en el BoNY por valor de 7.000 millones de dólares
(5.562 millones de euros).
El
proceso de recepción de bonos en suspensión de pagos
está prácticamente acabado. Ahora el BoNY tendrá
que hacer un balance de los títulos recibidos y a partir
del lunes transferirá a las cajas de valores los nuevos bonos
a canjear que, a su vez, serán distribuidos entre las cuentas
abiertas por los acreedores que aceptaron la oferta del Gobierno
de Kirchner para reestructurar la deuda en deafult. Entre el martes
y el miércoles todo habrá acabado. Argentina dejará
de ser un país en default.
Los
bonos. Se
intercambiarán 62.248 millones de dólares (49.466
millones de euros) en bonos impagados por títulos nuevos
procedentes de una emisión por valor de 35.238 millones (28.000
millones de euros). Junto a ese canje, Argentina pagará 700
millones de dólares (556 millones de euros) que podrían
estar a disposición de los tenedores de bonos a partir del
2 de junio. El Banco Central de la República de Argentina
(BCRA) utilizará sus reservas para atender estos pagos, unas
reservas que, según la información del BCRA, ascienden
en estos momentos a 21.889 millones (17.394 millones de euros).
Los nuevos títulos
que se han emitido para los acreedores que aceptaron el canje son
de tres tipos. Los tenedores de bonos podían optar por elegir
bonos 'Cuasi Par', que son los que tienen el plazo más largo
de amortización, 42 años, y contemplan un quita del
30,1% del capital, un interés del 3,31% más CER (inflación)
y están emitidos en pesos. Este papel fue especialmente ideado
por la Administración argentina para las gestoras de pensiones
(AFJP). Otra posibilidad era suscribir bonos 'Discount', que se
emiten en pesos, dólares, euros o yenes y es el que incorpora
la mayor quita, un 66,3%, pero en cambio ofrece el tipo de interés
más alto, un 8,28%, y el menor plazo, 30 años. Y la
última opción son los bonos Par,
emitidos también en varias monedas y que ofrece un tipo de
interés inicial del 1,33% que va incrementándose paulatinamente
hasta el 5,25% a los 25 años de su emisión. Estos
son los bonos que comenzarán a recibir mañana los
acreedores de Argentina.
Los expertos
esperan que el fin de la reestructuración de la deuda genere
una reducción de la prima de riesgo del país y una
entrada masiva de dólares en el país. Este efecto
secundario del fin del default preocupa mucho al Gobierno
de Kirchner. De hecho, el Ministerio de Economía llevaba
ya semanas preparando mecanismos para evitar la entrada camuflada
de flujos 'golondrina' y movimientos especulativos y pretendía
imponerlos antes de que la Justicia estadounidense levantara el
embargo. Pero no le ha dado tiempo.
Controles
de capital. El
ministro de Economía, Roberto Lavagna, reforzó los
controles de capital para evitar la entrada de flujos sin vocación
de permanencia en el país cuatro días después
de que de nuevo se pusiera en marcha el canje. En los ambientes
financieros argentinos se rumorea que los especuladores están
comprando pesos con la divisa estadounidense para tomar posiciones
en títulos indexados a la inflación, para luego volver
a adquirir dólares y salir del país.
Lavagna, para
acabar con estos movimientos, ha firmado una resolución (292/2005)
por la que se amplia de 180 días a 365 el plazo mínimo
que las divisas ingresadas en el país deben permanecer en
él antes de volver a ser transferidas al extranjero. El ministro
explica que cuando el flujo de capitales que entra en el país
es a corto plazo, se produce un incremento de la oferta de divisas
que afecta directamente al mercado cambiario y de forma indirecta
a los agentes productivos del país por su eventual efecto
sobre la competitividad.
En definitiva, Lavagna teme que el dólar se siga depreciando
frente al peso argentino.
Parece que Argentina
podrá pronto mirar frente a frente a los inversores en los
mercados internacionales. Aunque todavía tiene cosas pendientes,
como el acuerdo con el FMI y la amenaza de los fondos 'buitre'.
Los acreedores rebeldes han pedido al Tribunal de Apelaciones de
Nueva York que deje sin efecto el levantamiento del embargo de los
bonos nuevos. Nadie en el Gobierno de Kirchner cree posible que
la Justicia de EEUU acceda a esta petición. Pero, por si
acaso, la Administración austral intentará completar
el canje lo antes posible.
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