Viernes 27 de mayo de 2005


Los escándalos de corrupción generan una crisis en el seno del Gobierno brasileño mientras el presidente viaja por Japón

Lula teme el regreso

Por María Blasco

El presidente de Brasil, Lula da Silva, está en Japón. Seguro que si pudiera se quedaría allí unos días mas de lo previsto porque a su regreso le espera un gran trajín. Los escándalos de corrupción han cercado a la Administración brasileña y están acentuando las divisiones en el seno del Partido de los Trabajadores. El ambiente político es muy tenso. Los insultos entre el Gobierno y la oposición animan las páginas de los periódicos a diario mientras el Congreso se prepara para investigar los escándalos en Correos y, quizá, en otras empresas estatales.

Y todo esta pasa con Lula de gira por Corea del Sur y Japón en busca de inversiones y de apoyos a su aspiración de obtener un cargo permanente en el Consejo de Naciones Unidas (ONU), en el país ha estallado una oleada de corrupción que está generando graves tensiones en el Gobierno. En menos de una semana, el ministro de Seguridad Social, Romero Jucá, ha sido acusado de malversación de fondos y en Correos se investiga un posible caso de soborno.

El caso de Correos es particularmente grave. No sólo por los presuntos delitos cometidos sino porque ha contribuido a evidenciar, una vez más, las graves diferencias que existen en el seno del Partido de los Trabajadores (PT) que lidera Lula. El Congreso ya ha dado su autorización para la creación de una Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI), formada por diputados y senadores, que investigue las denuncias de corrupción en esta empresa estatal.

Pero hacían falta las firmas necesarias para crearla, un mínimo de 171 en el Congreso y de 50 en el Senado. Se consiguieron sin problemas, y con el apoyo de varios parlamentarios del PT. Y eso que desde el Gobierno se trabajó a contrarreloj para evitar que se creará esta comisión, y menos con el apoyo de sus propios aliados.

El presidente del PT, José Genoino, se ha enfadado mucho y no parecen dispuesto a dejar que los 'esquiroles' se vayan sin una reprimenda. Genoino ha advertido que está estudiando sancionar a los 14 diputados y a un senador del partido que se negaron a retirar su firma a favor de crear la CPI a pesar de la petición expresa realizada desde el Ejecutivo.

El senador del PT que votó a favor de las pesquisas es, Eduardo Suplicy, quien en una carta enviada a Lula asegura que "nunca la dirección del partido estuvo tan distante de la voluntad popular". Es obvio que en el partido del presidente algo no va bien.

Pero el Gobierno ya no puede hacer nada por evitar la investigación. Lo que sí puede es pelearse por la presidencia de la CPI, y eso mismo es lo que está dispuesto a hacer para evitar que los trabajos de la Comisión escapen a su control y que llegue a afectar al propio Ejecutivo y, sobre todo, a su campaña para que Lula sea reelegido en las elecciones de 2006. De momento, no hay novedades en este frente.

El caso. Estos son los efectos 'colaterales' del caso de corrupción en Correos, un escándalo que, por cierto, fue también descubierto por la revista Veja, la de mayor tirada nacional y especializada en sacar trapos sucios, y gracias a un vídeo. Igual que en el 'caso Diniz' que puso al Gobierno de Lula frente a las cuerdas a principios del pasado año tras conocerse que Waldomiro Diniz, el subdirector de Asuntos Parlamentarios del Gobierno y mano derecha de José Dirceu, ministro de la Presidencia, pidió dinero al jefe de la mafia del juego ilegal en Brasil, Carlos Augusto Ramos, para financiar la campaña electoral de un candidato del PT.

Al parecer existe una cinta en la que aparece un funcionario de la compañía estatal recibiendo dinero y asegurando que representaba a un partido aliado del Gobierno. Se supone que ese dinero es un soborno.

El funcionario en concreto es Mauricio Marinho, ahora ex jefe del Departamento de Contrataciones y Administración de Material de la empresa estatal. Y el partido mencionado es el Partido Trabalhista Brasileño (PTB) dirigido por Roberto Jefferson.

El PTB tiene varios cargos en el Gobierno. Ocupa la Presidencia del Instituto de Reaseguros de Brasil (IRB), de Electronorte, Eletronuclear y del Instituto Brasileño de Turismo (Embratur). Por este motivo es posible que las investigaciones se extiendan a estas empresas. Jefferson había anunciado que pondría a disposición de Lula todos sus cargos para "honrar" la confianza que le otorgó el mandatario. Sin embargo, aún no lo ha hecho. Parece que se resiste.

Mauricio Marinho ha sido acusado formalmente de fraude en licitación y corrupción pasiva y ya ha prestado declaración ante la Policía. Marinho lamentó ante las autoridades haber mencionado a Jefferson y negó tener ninguna relación con ningún partido político. Sin embargo, el comisario que lleva el caso, Luis Zampronha, no está convencido del testimonio y ha anunciado que lo analizará detenidamente.

Hay más. Pero aún hay más casos de corrupción sobrevolando la cabeza del presidente brasileño. Esta semana, el Tribunal Supremo de Brasil ha autorizado a abrir una investigación al ministro de la Seguridad Social, Romero Jucá, nombrado este mismo año por Lula.

Se le acusa de irregularidades en la concesión de un préstamo realizado por el Banco de la Amazonia a la empresa Frangonorte, de la que Jucá fue socio. Al parecer el ministro habría dado como garantías de ese crédito siete haciendas inexistentes. El ministro asegura que la responsabilidad no es suya sino de un ex socio.

Esos escándalos han avivado aún más la tensión política que se vive en el país. En el Gobierno no sólo hay problemas en el Ministerio de Seguridad Social, también en el de Cultura.

 El Partido Verde de Brasil (PV) ha decidido esta semana abandonar la coalición de apoyo al Gobierno de Lula tras 28 meses de colaboración. El PV critica la política ambiental de Lula y el abandono de las poblaciones indígenas. Este partido tiene siete diputados en el Congreso pero lo más importante es que su líder es Gilberto Gil, el ministro de Cultura, cantante, músico y compositor, y sobre todo, un símbolo entre la población de la lucha de la izquierda en Brasil. Gil fue nombrado ministro por Lula. Fue su gran apuesta personal a la hora de conformar su gabinete.

Se ha especulado mucho sobre la posibilidad de que Gil abandonara el Gobierno, lo que supondría un duro revés para Lula, pero el ministro ha asegurado que permanecerá al frente de la cartera y eso que últimamente no se ha ahorrado críticas contra el presidente por su actitud ante la cultura y su Ministerio. El Gobierno ha recortado en un 57% el presupuesto de esta cartera y, en estos momentos, los funcionarios de están protagonizando una huelga alentada incluso por el propio Gilberto Gil.

Insultos. Y con todos estos problemas encima, el Gobierno además tiene que lidiar con el envalentonamiento de la oposición. En esta última semana, el PT y el opositor Partido Social Demócrata Brasileño (PSDB) que dirige el ex presidente Fernando Henrique Cardoso se han enzarzado en un cruce de insultos.

Cardoso no tuvo ningún reparo en comparar al Gobierno de Lula con "un pavo borracho en un día de Carnaval". Una descalificación que ha sido rápidamente contestada por José Genoino en una carta publicada en la página web del partido.

Genoino calificó las palabras del dirigente del PSDB como de "elitismo arrogante contra el pueblo humilde". El líder del PT considera que Cardoso es "presa del despecho y de la envidia por las realizaciones del Gobierno de Lula" y considera que el ex presidente se está dedicando a difundir valoraciones políticas "engañosas" con la única intención de anticipar a 2005 la disputa electoral del próximo año. Las elecciones presidenciales son en 2006.

Mientras tanto, los mercados permanecen tranquilos. El presidente del Banco Central (BC), Henrique Meirelles, asegura que el debate político que ha surgido en torno al escándalo de corrupción en Correos está teniendo un impacto muy reducido en los mercados financieros. Según Meirelles, este buen comportamiento se debe a que los inversores consideran que Brasil ya es un país maduro y que las cuestiones políticas no necesariamente afectan al comportamiento de la economía en el corto plazo, "este hecho representa un cambio radical respecto al pasado reciente", agrega el presidente de la autoridad monetaria.

Por cierto que Meirelles esta siendo investigado en estos momentos por evasión de impuestos.

   

Edita Asesores de Publicaciones S.L.