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Viernes
27 de mayo de 2005
Carlos
Mesa asegura que permanecerá en el cargo hasta el final de
la legislatura en 2007
El
presidente de Bolivia apuesta por el diálogo nacional
Por
Carolina Caro
Carlos Mesa
no cede. El presidente de Bolivia asegura que las protestas no evitarán
que permanezca en el cargo hasta 2007, año en el que termina
su legislatura. Para solucionar la crisis, propone convocar a todos
los sectores políticos y sociales a un diálogo nacional.
Este sería el segundo intento, ya que la última vez
fue cancelado después de que la mayoría de los grupos
lo rechazaran.
Así lo
manifestó en su primera aparición pública desde
que se radicalizaron las protestas. Fue en la región de Sucre,
donde acudió para asistir a una fiesta local.
La última
vez que Mesa convocó un encuentro para el diálogo,
hace algo más de una semana, sólo confirmaron su asistencia
la Confederación de Pueblos Indígenas y la Confederación
de Empresarios Privados. El líder del Movimiento Al Socialismo
(MAS), Evo Morales, que considera que el diálogo es la mejor
vía para solucionar el conflicto se negó a asistir
la última vez. Se justificó con que Mesa no había
convocado a todos los grupos indígenas.
El presidente
anunció que ampliaría el número de convocados,
pero ya era tarde. El MAS no acudiría.
El Comité
Cívico de Santa Cruz, provincia que aglutina la mayor parte
de los recursos petroleros del país, también se negó
a asistir porque Mesa quería incluir un punto sobre la elección
de los dirigentes autonómicos y para ellos eso ya estaba
decidido. Sin embargo, esta agrupación no aprueba las movilizaciones
actuales y asegura que la vía democrática es el mejor
camino para lograr sus demandas.
Morales y la
COB acusaron a los autonomistas de querer dividir al país
y de intentar gestionar la riqueza petrolera. Pero la agrupación
cruceña asegura que está a favor de que los hidrocarburos
sean gestionados por el Gobierno central.
Para Evo, Mesa
ha perdido autoridad y "es difícil que se mantenga en
el poder". Fuentes cercanas a la Presidencia aseguran que el
presidente está por encima de las declaraciones de Morales
y no han querido rebatirle ante las preguntas de Americaeconomica.com.
La realidad
es que el presidente lo tiene difícil. No sólo por
las críticas que ha suscitado la Ley de Hidrocarburos, sino
también por el hecho de que todos los manifestantes exigen
que se convoque una Asamblea Constituyente para reformar el Estado.
Mesa prometió
cuando asumió su cargo que convocaría una Constituyente
pero el Congreso es el encargado de decidir cuándo y cómo
se convoca. Todavía no lo ha hecho. El MAS y los sindicatos
parece que se han impacientado.
La Central Obrera
Boliviana (COB) asegura a Americaeconomica.com que Mesa
debe renunciar y que si el Congreso no convoca la Constituyente
el próximo martes, radicalizarán las protestas.
¿Más
radicalización? Esta semana se ha convocado una huelga general,
se han bloqueado las carreteras, se ha utilizado dinamita durante
las marchas...¿Qué más se puede esperar? La
COB ha evitado responder a esta pregunta.
Lo que sí
advierte este sindicato es que si la policía les provoca
con gases lacrimógenos, se defenderán.
El Gobierno
de Mesa asegura que la población está recibiendo dinero
para acudir a las manifestaciones de los sindicatos, algo que la
COB se ha apresurado a desmentir y afirma que es una estrategia
del presidente para desprestigiar las protestas. Para Morales, la
única estrategia de Mesa es que los manifestantes se cansen.
El Movimiento
Nacional Revolucionario (MNR), al que pertenecía el ex presidente
Gonzalo Sánchez Lozada y que tiene mayoría en el Congreso,
asegura que Mesa intentará celebrar la Constituyente por
decreto y usurpar las funciones del Congreso. Este hecho, para el
grupo político, significaría, por un lado ceder a
las presiones de "Evo Morales y sus amigos" y por otro,
violar la democracia.
El Gobierno
asegura que ha estudiado esa posibilidad, pero que al final la desecharon
porque es mejor llegar a un consenso con todas las fuerzas en conflicto.
Evo se ha intentado
desmarcar de cualquier vía que no sea democrática
y por tanto, ni la renuncia de Mesa ni un golpe de Estado serían
para él la solución. No hay que olvidar que el objetivo
último del dirigente del MAS es llegar a ser presidente de
Bolivia. Morales quiere ganar las elecciones en 2007 para gobernar
como Lula en Brasil, según ha afirmado él mismo.
Esta postura,
unida al hecho de que no apoya la nacionalización total de
los hidrocarburos, le ha creado al cocalero nuevos enemigos. El
lunes pasado, durante la confluencia de las marchas de los sindicatos
con las del MAS en una plaza céntrica de la capital, el líder
de la COB, Jaime Solares, acusó a Evo de "traidor"
porque no representa la voluntad del pueblo porque los bolivianos
piden la nacionalización de los hidrocarburos y la renuncia
de Mesa. Morales le respondió acusándole de "paramilitar
oportunista" y de que apoyaría una dictadura.
Diferencias
aparte, el MAS y este sindicato, aliado con la Federación
de Juntas Vecinales de El Alto (Fejuve), han vuelto hoy a las calles,
tras un día de tregua por la celebración de una festividad
nacional. La Fejuve y la COB acudirán hasta la sede del Gobierno
con cacerolas, mientras que el MAS se manifestará por las
calles de la ciudad.
El lunes pasado
todos ellos reunieron alrededor de 40.000 personas en La Paz, una
ciudad con algo más de un millón de habitantes. Quizá,
el modo en el que se están desarrollando las protestas es
lo que está dando una mayor dimensión al conflicto.
El MNR pide
a Mesa que decrete el estado de sitio para reprimir las protestas,
algo a lo que el presidente asegura no estar dispuesto, por ahora.
Reacción
internacional. Argentina y Brasil han enviado representantes
a Bolivia para seguir la situación de cerca y colaborar con
el Gobierno para poner fin a la crisis. Pero el Ejecutivo ha rechazado
su ayuda porque afirma que la situación del país es
alarmante pero no de caos. El representante argentino ha provocado
las iras de algunos diplomáticos de ese país y del
Gobierno boliviano, ya que el elegido por Néstor Kirchner
ha sido Isaac Yuyo Rudnik, del grupo piquetero Barrios de Pie.
Los diplomáticos
argentinos han criticado a Kirchner por no enviar a alguien con
una experiencia en relaciones internacionales. El mandatario argentino
lo justifica al afirmar que Yuyo hará sólo de observador
y no intenvendrá en el conflicto. Quizá, también
se debe al hecho de que Morales y el piquetero mantienen estrechas
relaciones.
Brasil, por
su parte, ha enviado a Marco Aurelio García, asesor en política
exterior de Lula.
Lo cierto es
que, de nuevo, la semana que viene puede ser decisiva. La situación
no puede sostenerse más. Sólo queda por ver quién
puede más. |