Viernes 27 de mayo de 2005

 

DESDE EL MALECON CON...

Un congreso sin “pan con lechón” y sí muchos mosquitos

Por Aurelio Pedroso
(La Habana)

 

La gran cumbre disidente en Cuba acaba de concluir sin la presencia visible de la policía política y de otras importantes agrupaciones opositoras que optaron por ni acercarse a la casa campo en las afueras de la capital donde durante dos días sesionó el cónclave.

Los propios organizadores se han quedado sorprendidos de la casi entera tranquilidad en la que alrededor de 150 congregados se dieron a la tarea de establecer una plataforma capaz de darle una vuelta de 180 grados al actual curso político, social y económico de la isla.

El contratiempo menos esperado fueron los mosquitos. Durante los dos días de sesiones equipos de fumigadores se encargaron con sus mochilas de cubrirlo todo con ese humo mortífero contra el peligroso vector que, además, mata cucarachas y le proporciona ciertos mareos a las ratas.

La Asamblea para Promover la Sociedad Civil no pudo contar con algunos extranjeros invitados entre los que se encontraban eurodiputados, exparlamentarios y periodistas. Algunos tuvieron que regresar en el mismo vuelo que les trajo a La Habana y esto molestó a los gobiernos de sus respectivos países que no tardaron mucho en pedirle explicaciones al gobierno local.

Presencia norteamericana no faltó. Entre los invitados al cónclave estaba James Cason, número uno de la oficina de intereses norteamericanos en Cuba (SINA) y también uno de los primeros en abandonar el recinto cuando apareció el humo antimosquitos. Algunos colegas han comentado que tal como hace en una serie de “muñequits” (comics) ideados por el gobierno, Cason puso pies en polvorosa no sin antes dirigirse a los periodistas y decirle “Cachán, cachán” (así dice en los minifilmes) y retirarse a toda velocidad.

Un mensaje del presidente George W. Bush, ciertos aportes de infraestructura al evento más unas credenciales confeccionadas en Miami dejan por sentado una futura dependencia al gobierno imperial, que para nada agrada a la inmensa mayoría del pueblo cubano, que espera, necesita y desea de otros cambios también.

Quizás este allí una de las razones por las cuales Fidel Castro permitió el evento y no hubiera el conocido “pan con lechón”, una frase nacida en la pseudorrepública que significa terminar el encuentro o manifestación a puro golpe o bastonazos.

Los congresistas han quedado satisfechos. El gobierno tal vez también, mientras en el seno del pueblo la gente ni se ha enterado de la existencia de tal evento hacia una democracia “made in USA”.

De todas formas y mire como se le mire esto ha sido un hito en el controvertido asunto de la libertad de expresión y reunión.

 

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