Viernes 3 de junio de 2005


La petrolera fortalece sus posiciones en Perú, Brasil, Argentina y Venezuela ante la crisis boliviana

Total, principal competidor de Repsol YPF por el negocio de gas licuado de Shell

Por Americaeconomica.com

Repsol YPF ha cerrado el acuerdo con CVC Capital para pujar por el negocio de gas licuado (GLP) de Shell. Fuentes del sector señalan que la petrolera tendrá el 60% del consorcio por un 40% del fondo. En el proceso, que se resolverá en septiembre, el gran rival será la francesa Total.

En principio, las ofertas superarían los 2.500 millones de euros si bien todo dependerá del número de aspirantes. El presidente de Repsol, Antonio Brufau, ya manifestó en la presentación del plan estratégico que con la adquisición la empresa se convertiría en el líder mundia de GLP.

La petrolera ha determinado que la operación se haga a través de Repsol Butano. Una filial que, según algunos analistas, se ha visto afectada en los últimos años por la pérdida de negocio a causa de la expansión del gas natural.

En principio, la adquisición se financiaría a través de la propia generación de caja de la compañía. En este sentido, Brufau señaló que Repsol podría alcanzar un flujo de caja este año de entre 5.000 y 6.000 millones de euros.

No obstante, el directivo también dijo que se van a vender activos no estratégicos. En esta línea, Goldman Sachs señaló esta semana en un informe que Repsol dispone actualmente de activos no estratégicos por un importe cercano a 4.000 millones. En dicho apartado, los analistas del banco de inversión estadounidense incluían el 31% de Gas Natural y los negocios de exploración y producción en Dubai, EEUU, Colombia, y Ecuador.

Bolivia. Al mismo tiempo, la dirección de Repsol considera que si la situación de inseguridad jurídica continúa en Bolivia va a ser inevitable denunciar al Estado. Fuentes del sector señalan que la petrolera tiene previsto acudir al Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) puesto que consideran que la nueva ley cambia el ordenamiento jurídico y las condiciones de los contratos firmados entre ambas partes con lo que convierte en deficitarias las inversiones ya realizadas en el país.

La compañía, que ha paralizado el proyecto para construir un gasoducto desde el país andino a la costa del Pacífico, está dispuesta a frenar su plan de inversión en los pozos bolivianos, que comprendían unas aportaciones cercanas a 900 millones.

Por el contrario, y para compensar estos retrocesos, Repsol va a impulsar sus actividades en Argentina y Brasil, países donde ha llegado a nuevos acuerdos con las compañías estatales Enarsa y Petrobras, respectivamente, para abrir nuevos campos de explotación en las costas atlánticas. Brufau dijo en la presentación del plan estratégico que se impulsarán las relaciones con todas las empresas estatales, no solo latinoamericanas sino también de países como Libia, Argelia, Irán o Arabia Saudí.

Al mismo tiempo, Repsol ha acelerado sus proyectos en Perú. El miércoles anunció un acuerdo con la petrolera estadounidense Hunt Oil para explotar nuevos bloques de gas en los campos de Camisea en Perú. Este plan vendría a sustituir al citado proyecto Bolivia-Pacífico (que siempre estuvo envuelto en las tensiones entre Bolivia y Chile) puesto que su objetivo final sería exportar gas natural a EEUU y México.

La compañía española no quiere paralizar estos proyectos puesto que se considera al mercado estadounidense como uno de los más atractivos dado el fuerte crecimiento de la demanda. Además, Repsol ya tiene en marcha la construcción de la planta regasificadora de Lázaro Cárdenas en México que conectaría con las redes de gasoductos del citado país y de EEUU.

Consejo. El consejo de Repsol deberá decidir en su próxima reunión el reemplazo de los dos representantes del BBVA que dimitieron ayer. En principio, la petrolera va a buscar dos personas independientes con un perfil académico. No obstante, La Caixa tendrá algo que decir.

El BBVA, que llevaba en la petrolera desde los años Noventa cuando empezó la privatización, ha tenido que salir de ella porque la Comisión Nacional de la Energía (CNE) le obligaba a elegir entre estar en ella o en Iberdrola. Según el organismo, tanto la eléctrica como Repsol son competidores directos en el mercado del gas.

   

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