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Viernes
3 de junio de 2005
Retoman
el discurso de Washington para sensibilizar al Gobierno español
de que Chávez es una amenaza para Latinoamérica
La
oposición venezolana hace campaña en Madrid
Por
Gema Velasco
Miembros
del partido opositor Acción Democrática (AD) y de
la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) han estado
esta semana en Madrid. Su objetivo, hacer campaña contra
el Gobierno de Chávez en el Congreso español y dar
su versión sobre la verdadera situación del país
y las intenciones del mandatario venezolano. Fuentes de esta delegación
se quejan del hecho de que tanto el Ejecutivo de Zapatero como la
oposición y otros partidos políticos españoles
sólo manejan la visión 'oficialista' de lo que ocurre
en el país latinoamericano.
Durante
el periplo de esta comitiva por la capital madrileña, sus
integrantes desplegaron una gran actividad. Se reunieron con diputados
y senadores de varios partidos políticos, entre ellos del
Partido Socialista Obrero Español (PSOE), el Partido Popular
(PP) o el Partido Nacionalista Vasco (PNV). En el caso de la delegación
sindical, también acudieron a la asamblea general de la Unión
General de Trabajadores (UGT), un acto en el que, según aseguran,
el secretario general de este gremio, Cándido Méndez,
mostró su solidaridad y apoyo a este grupo de trabajadores
venezolanos.
Además,
mantuvieron encuentros con periodistas y directores de medios de
comunicación españoles. El objetivo de todas estas
citas,
según explican varias fuentes, es intentar que se den cuenta
de que el problema no son sólo "los altos precios del
petróleo o la existencia en Venezuela de un régimen
con el que no estamos de acuerdo, sino que intentamos evitar que
el sistema autoritario militarista de Chávez no se traduzca
en una ruptura de la democracia en Latinoamérica que ponga
en peligro el futuro económico de la región".
Este
es precisamente el mismo discurso que está empleando Washington
para intentar alejar a países como Brasil o Argentina de
la órbita de Chávez. Algo que, de momento, no han
conseguido. La oposición venezolana reconoce que la actitud
en este sentido de la secretaria de Estado de EEUU, Condoleezza
Rice, les gusta, y aseguran que, aunque no comulgan del todo con
la Administración Bush sí están de acuerdo
con que Chávez es un elemento negativo en la región
no tanto, según explican, porque intente imponer un gobierno
diferente al que le gustaría a EEUU sino porque utiliza el
petróleo como arma política para promover la subversión.
Elecciones.
La actividad internacional de los opositores al Gobierno
de Chávez tiene, además, otro objetivo. En agosto
se celebran en Venezuela elecciones a los consejos municipales,
en diciembre hay comicios legislativos y en 2006, elecciones presidenciales.
La oposición asegura que no tiene ninguna esperanza de que
Chávez pierda ninguna de estas consultas, e incluso afirman
que el Gobierno ya sabe los diputados que va a sacar, sin embargo
han hecho un llamamiento a todos los venezolanos, de dentro y de
fuera del país, para que acudan a las urnas.
El
objetivo es demostrar a la comunidad internacional que, a pesar
de ejercer todos los caminos democráticos, Chávez
nunca va a salir del poder por las buenas. Estas fuentes recuerdan
que el presidente venezolano ya dijo en alguna ocasión en
su programa 'Aló Presidente' que no le echarían del
Gobierno ni por las buenas ni por las malas, "consciente de
que cuenta con el poder militar para combatir cualquier fuerza que
se le oponga tanto interna como externa'.
Sin
embargo, a pesar de estas afirmaciones, Chávez se ha confirmado
en el poder con el apoyo popular tras ganar el referéndum
revocatorio y unos meses después, a finales del pasado año,
las elecciones a gobernadores. No obstante, no faltaron en su momento,
lo mismo que ahora, las acusaciones de fraude, denuncias que los
observadores internacionales no han avalado.
Mensaje
a Zapatero. En
Madrid, la oposición también ha insistido en estas
denuncias de corrupción, pero la recepción en el Gobierno
ya no es la misma. Las
fuerzas opositoras se llevaron un disgusto cuando el líder
socialista del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero,
llegó a la Presidencia del país el pasado año.
Al partido conservador del PP ya lo tenían ganado para su
causa desde el principio. Por eso ahora les cuesta más hacer
llegar su mensaje.
Entienden
que Zapatero intente tener unas relaciones armoniosas con el Gobierno
de Venezuela y que defienda sus intereses económicos pero
consideran que no puede pasar por alto la reiterada violación
de los derechos humanos y recuerdan que en el país latinoamericano
viven más de un millón de españoles. Estas
fuentes también han criticado la labor del embajador español
en Caracas, Raúl Morodo, (nombrado por Zapatero) porque consideran
que en lugar de informar a la Administración socialista sobre
las denuncias que les llegan, las oculta.
El
principal aliado de la oposición venezolana en España
es el partido conservador que lidera Mariano Rajoy, quien en reiteradas
ocasiones ha pedido a Zapatero que rompa su relación con
Chávez al que considera un hombre "desequilibrado",
según declaró recientemente. Sin embargo, el Gobierno
socialista mantiene las relaciones, fundamentalmente económicas,
con el país y considera que el PP está obsesionado
con Venezuela.
Puede
ser. Su aversión contra Chávez les ha llevado incluso
a perder una gran oportunidad en el Congreso para condenar la falta
de libertad de expresión en Venezuela. Ha ocurrido esta misma
semana.
Ley
Mordaza.
Uno de los miembros de la comitiva que ha visitado Madrid explica
que las descalificaciones contra Chávez por parte de un diputado
del PP provocó que no se firmara en la Cámara baja
una resolución ya consensuada de condena a los recortes de
libertad en Venezuela.
El secretario
de asuntos laborales de Unapetrol (sindicato petrolero perteneciente
a la Confederación Venezolana del Trabajo), Edgar Quijano,
asegura que el fracaso de esta resolución ha sido un triunfo
para Chávez y lamenta la posición tan radical del
PP. Al parecer, existía un consenso entre el PP, Izquierda
Unida (IU), el Partido Nacionalista Vasco (PNV) y el Partido Socialista
Obrero Español (PSOE) para votar a favor de la resolución.
Pero uno de
los representantes del PP y portavoz de la Comisión de Asuntos
Exteriores del Congreso, Gustavo de Arístegui, calificó
a Chávez de "ultrafascista" y provocó que
varios diputados socialistas y de IU se echaran atrás. Arístegui
es un hombre con mucho peso en el partido como lo demuestra el hecho
de que fuera el elegido para conceder una entrevista al Financial
Times en la que los conservadores españoles explicaban
su postura sobre la política antiterrorista de la Administración
de Zapatero.
A juicio de
este sindicalista venezolano, se ha perdido una gran oportunidad
puesto que el hecho de que el partido en el Gobierno hubiera votado
a favor de esta condena contra Venezuela hubiera permitido a la
oposición recordárselo cuando el Ejecutivo de Zapatero
hiciera gala de las buenas relaciones con la Administración
de Chávez. No obstante, considera un avance que en el Congreso
español se debata sobre la situación de Venezuela.
Pdvsa.
Quijano, junto con otros sindicalistas que han estado de
visita en Madrid, es uno de los trabajadores que fueron despedidos
de la petrolera estatal, Pdvsa, tras el paro cívico de 2002.
Este ex empleado de la 'vieja' Pdvsa advierte, además, de
que el principal recurso del país, el petróleo, está
siendo esquilmado.
Chávez
asegura que se están produciendo en el país 3,7 millones
de toneladas al año (las mismas que existían tras
el paro cívico en noviembre de 2002) pero, según estas
fuentes, el Banco Central de Venezuela (BCV) sólo recibe
el dinero en divisas procedente de 2,6 millones de toneladas. Ese
millón que falta, según denuncian, va a parar a Cuba
y a grupos insurgentes en Latinoamérica lo que supone "un
delito de traición a la patria porque se está regalando
el petróleo de los venezolanos".
Algunos observadores
también destacan que en el sector se está produciendo
un peligroso proceso de desinversión, no sólo en Pdvsa
sino también en las empresas privadas que operan en el país.
Compañías como Repsol YPF se estarían limitando
a cumplir con los contratos operativos firmados con el Gobierno
sin tener ninguna intención de ampliar sus inversiones "debido
a la inseguridad jurídica y la cacería del Servicio
Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria
(Seniat)".
En Pdvsa también
habría un estancamiento debido a la desinversión.
Sin embargo, y aunque el propio Chávez ha reconocido que
la producción ha descendido, en estos momentos la petrolera
estatal cuenta con poderosos aliados como la brasileña Petrobras
o la argentina Enarsa que están estudiando la posibilidad
de realizar proyectos conjuntos en Venezuela. Además, recientemente
la compañía ha anunciado que comenzarán a funcionar
nuevos pozos de crudo.
Parece que Chávez,
con la ayuda de su clásica base electoral, el empuje de la
industria petrolera y el apoyo de aliados externos como Brasil o
Argentina, se podrá mantener en el poder todavía durante
bastante tiempo. Ante este panorama, la oposición, debilitada
y fracturada, sólo puede aspirar a denunciar la situación
a la comunidad internacional y esperar el resultado de algunas de
las demandas interpuestas en los tribunales internacionales.
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