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Viernes
3 de junio de 2005
El
ministro de Trabajo de Italia propone volver a la lira
El
euro, víctima de los "no" a la Constitución
Por
El Boletín
El
rechazo a la Constitución europea expresado esta semana por
los ciudadanos de Francia y Holanda ha vuelto a dar aliento a las
instancias antieuropeistas que aún resisten, tanto dentro
el Viejo Continente como fuera de él.
El
ministro italiano de Asuntos Sociales, Roberto Maroni, por ejemplo,
ha anunciado en una entrevista al diario La Repubblica que
su partido, la Liga Norte, va a pedir la celebración de un
referéndum consultivo sobre el euro y el regreso de la lira
en un régimen de doble circulación.
Las
posturas antieuropeístas de la Liga Norte son conocidas.
Sin embargo, el resultado negativo de los referéndum sobre
la Constitución en Francia y Holanda parecen haber dado nueva
fuerza a este partido de la coalición de Gobierno para defender
sus posturas. Maroni afirma en la entrevista que el euro ha
demostrado de no ser adecuado frente a la ralentización del
crecimiento y anuncia que el 19 de junio, cuando la Lega celebrará
su Consejo Federal, el partido comenzará a recoger las firmas
para pedir un referéndum consultivo sobre la abolición
del euro.
Un diputado de la Lega que prefirió no ser citado explicó
a Americaeconomica.com que la propuesta de Maroni es más
bien una provocación y la expresión de una protesta
por el hecho de que Italia no celebró un referéndum
sobre la Constitución. La Lega fue el único partido
que votó en contra de la ratificación de la Constitución
en el Congreso no porque estuviésemos en contra, sino
porque no se permitió que los italianos votaran sobre ello,
afirmó este diputado.
Aún
estando en el Gobierno, este partido tuvo que plegarse a las indicaciones
del líder de la coalición y presidente del Gobierno,
Silvio Berlusconi. Además, la mayoría de los partidos
de la oposición también estuvieron en contra de celebrar
una consulta popular sobre la Constitución.
Reacciones.
Las declaraciones de Maroni han provocado la inmediata reacción
de los democristianos de la UDC, que también están
en la coalición que apoya el Gobierno de Berlusconi. El líder
de la UDC, Marco Follini, envió una nota de prensa en la
que tachaba de "sin sentido" las afirmaciones del ministro
de Trabajo. "La idea de volver a las monedas nacionales es
simplemente absurda, se anularían de repente todas las ventajas
enormes que nuestro país ha logrado en términos de
estabilidad económica y financiera", asegura Follini.
Por
su parte, el economista jefe del Banco Central Europeo (BCE), Otmar
Issing, ha manifestado que la salida de Italia del euro sería
un "suicidio económico". Y el comisario europeo
para los Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquim Almunia,
ha excluído cualquier paso atrás sobre la moneda única.
Del
susto a la calma. Las palabras de Maroni causaron un pequeño
terremoto en el mercado de divisas. El euro sufrió una caída
en vertical que le llevó a marcar mínimos de 1,2231
dólares. Los inversores no tardaron en asimilar el carácter
de estas palabras y el euro enjugó las pérdidas, ayudado
también por el mal dato de la creación de puestos
de trabajo en EEUU, inferior a las previsiones. Al cierre de las
bolsas europeas, el cambio entre la moneda única y la divisa
estadounidense se situó en 1,2230.
En
EEUU, contentos. Entre las filas del nutrido grupo de expertos
económicos estadounidenses que se han situado siempre contra
el euro también hay alborozo. Ahora, después de un
tiempo de discrección y silencio han cobrado nuevos bríos
tras los resultados contrarios al tratado constitucional europeo
registrados en Francia y Holanda.
En muchas columnas publicadas en estos días en la prensa
de EEUU se argumentaba a favor del temor de los holandeses a que
el tratado deteriorase más la economía del país,
se coincidía con los partidarios del "no" y se
justificaba el ánimo de los holandeses y su culpabilización
del euro como la causa de la ralentización del crecimiento
económico y el paro.
El catedrático de la Universidad de Maryland Peter Morici,
por ejemplo, declaraba a la agencia AP que una moneda única
en tejidos productivos tan dispares como las que tienen los países
del área euro tenía como consecuencia lógica
la mala salud que exhiben actualmente las constantes vitales de
la economía de la UE.
Y
no son sólo los expertos de EEUU quienes se felicitaron por
la victoria del "no" en Francia y Holanda. También
lo hicieron las principales empresas exportadoras estadounidenses.
Se jugaban mucho en el envite, sobre todo por las posibilidades
que obtenían Alemania y Francia con el nuevo sistema de votaciones
previsto y la obsesión que, según algunos representantes
del sector tienen ambos países con conseguir una fiscalidad
homogénea en la UE.
La posibilidad de que esta alianza consiguiera a medio plazo limitar
los beneficios fiscales vigentes en Holanda y "pulir"
su permisiva legislación empresarial resultaban inquietantes,
sobre todo a algunos sectores industriales como el cinematógrafico
que han usado desde hace años al país del tulipán
como plataforma de privilegio para burlar las medidas proteccionistas
impuestas por algunos países de la UE.
Sobre todos los franceses con su excepción cultural y sus
cuotas mínimas de pantalla para la producción nacional.
Las taquillas europeas son vitales para una industria que ya consigue
más del 80% de la producción en el exterior. Y más
allá de las salas de cine, en la comercialización
de Dvds y "merchandising", fuentes de ingresos que, a
pesar del avance de la piratería , aún tienen un peso
importante en las cuentas del sector.
Hollywood.
Muchas de las grandes majors de Hollywood han decidido situar en
Holanda las sedes de sus respectivas filiales europeas. El motivo
es sencillo. Sus producciones pueden optar a la nacionalidad holandesa
y por tanto recibir la catalogación de europeas. De esta
manera, las productoras pueden esquivar las limitaciones que muchos
países del Viejo Continente imponen a las producciones estadounidenses
a través de las cuotas de pantalla y exhibirse en los cines
como películas europeas.
Uno de los ejemplos paradigmáticos fue "Instinto Básico",
película dirigida por el holandés Paul Verhoeven,
que se exhibió bajo la nacionalidad de su director.
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