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Viernes
3 de junio de 2005
Azcárraga
presiona a Jerold Perenchio para ganar peso en el grupo estadounidense
Carlos
Slim y Bill Gates se unen a Televisa en su asalto a Univision
Por
Ryan O'Connelly
El
negocio televisivo hispano vuelve a vivir un momento de agitación,
especialmente por las graves tensiones entre Televisa,
principal productor de contenidos en lengua española, y Univision,
el primer grupo audiovisual hispano de EEUU. En la disputa podrían
entrar Bill Gates y Carlos Slim que ayudarían a Emilio Azcárraga
a tomar el control de la empresa estadounidense.
Las
disputas saltaron a la luz pública la pasada primavera cuando
Jerold Perenchio, consejero delegado y principal accionista de Univision,
impulsó a Ray Rodríguez, hasta entonces director de
Operaciones y un hombre de la casa, como nuevo presidente de Univision,
un cargo que hasta entonces era inexistente en la empresa.
El
nombramiento no gustó nada a los otros dos accionistas de
referencia, Televisa y el venezolano Grupo Cisneros, especialmente
al primero, que mostró en público su rechazo al nombramiento.
La crisis se agudizó pocos días después al
presentar el hijo de 'El Tigre' su dimisión como consejero
de Univision. Algunos observadores han comentado que Azcárraga
se enfadó porque Perenchio no le había consultado
si bien otros van más lejos y señalan que el mexicano
aspiraba al puesto como forma de asumir mayor poder dentro del grupo
y controlar la propia gestión.
A
partir de ahí, el enfrentamiento se generalizó hacia
otras áreas. Quizá por culpa de este enrarecimiento
en las relaciones entre sus respectivos responsables, ambas compañías
se han enzarzado en sendas demandas judiciales a propósito
de los royalties que Univision paga a Televisa por los derechos
de sus contenidos audiovisuales.
Tras
infructuosas discusiones, la empresa de Perenchio decidió
no incluir el pago de los royalties por la presencia de los
artistas de Televisa en Premios lo nuestro, uno de los
programas de mayor éxito entre la audiencia hispana en EEUU,
similar a 'Operación Triunfo'. El grupo de Azcárraga
está exigiendo por este concepto una indemnización
de cinco millones de dólares.
Pero
en México, todos los analistas coinciden en que la lucha
de Azcárraga no es por ese dinero teniendo en cuenta que
la firma estadounidense paga anualmente a la mexicana más
de 170 millones.
Fuentes
del sector audiovisual mexicano señalan que Azcárraga
está presionando a Univision para renegociar todos los contratos
de contenidos, cuyo plazo de vencimiento concluye en 2017, y quiere
hacer valer su fuerza porque Perenchio sabe que sin esos programas
sus canales perderán todo el atractivo, dice un analista
que añade que a los hispanos de EEUU no les gustan los contenidos
en castellano producidos por las empresas españolas.
"Televisa
sería insustituible en la parrilla de programas de Univision,
asegura este experto recordando que los hispanos de EEUU, de los
que muchos son de ascendencia mexicana, son auténticos fans
de programas como los 'culebrones' o los 'top shows' que produce
Televisa.
Los
mercados han tomado nota de esta situación porque, desde
el comienzo de la crisis, las acciones de Univision han caído
en torno a un 10% entre los rumores de que Televisa podría
buscar un acuerdo con NBC Telemundo, filial hispana de la NBC y
principal rival de Perenchio en este segmento de negocio. Actualmente,
Univision tiene en torno al 80% de la audiencia hispana de EEUU
que se extiende por los principales estados, California, Texas,
Florida o Nueva York, entre otros. Incluso, con algunos programas
ha llegado a tener el 98% (este poderío fue uno de los motivos
por los que NBC destituyó recientemente a la cúpula
de Telemundo). Pero sin Televisa, este dominio corre peligro.
Según
algunos analistas, con la presión, Azcárraga estaría
forzando a su socio norteamericano a que cediese el control de Univision.
Actualmente, Grupo Cisneros y Televisa tienen un 10% cada uno mientras
que Perenchio mantiene una participación similar, si bien,
merced a los acuerdos firmados por los tres accionistas, el ejecutivo
estadounidense tiene un 56% de los derechos políticos. Ahora
bien, algunas revistas especializadas han señalado que Azcárraga
habría estado comprando personalmente acciones de Univision
en el mercado acumulando hasta un 10% que podría hacer valer
junto a la participación de Televisa.
Y
el mexicano no estaría solo en el asalto. Fuentes del sector
señalan que Carlos Slim, considerado también como
un 'apasionado' de los medios de comunicación, está
con Azcárraga en esta aventura. De hecho, el hijo del magnate,
Carlos Slim Domit, está en el consejo de Televisa, órgano
en el que estuvo su padre, quien también tuvo una participación
en Televisa. Slim y Azcárraga mantienen muy buenas
relaciones, dicen estos observadores.
La
única barrera que puede encontrarse el presidente de Televisa
es la limitación que EEUU impone a los ciudadanos extranjeros
para controlar un medio de comunicación. En este sentido,
según la normativa, Azcárraga no podría tener
más de un 25% del capital de Univision.
Aunque,
el mexicano podría contar con el apoyo de Bill Gates, quien
asumiría el control provisional de la empresa estadounidense
hasta que Azcárraga pudiera acceder a la nacionalidad estadounidense
tal y como ya ha solicitado.
El
hijo del tigre seguiría los pasos del australiano Rupert
Murdoch, que accedió a la nacionalidad estadounidense en
los años 80 para hacerse con el control de la Twentyth Century
Fox. Quizá no sea más que una mera casualidad pero
Televisa, en su pulso legal con Univision por el citado caso de
los royalties, ha contratado los servicios de un despacho
de abogados que habitualmente trabaja con Microsoft.
El
triunvirato Azcárraga-Gates-Slim tiene una tercer nexo que
vincularía a estos dos últimos. Ambos han tenido ya
varios
negocios conjuntos. De hecho, Microsoft y Telmex son socios al 50%
en T1MSN, primer portal de Internet en México.
En
cualquier caso, la resolución del conflicto puede prolongarse
si Perenchio y Azcárraga continúan su enfrentamiento
en los tribunales aunque, el presidente de Univision puede empezar
a sufrir presiones de los inversores si su empresa continúa
su declive en bolsa. Al mismo tiempo, los analistas dicen que la
edad puede jugar en favor de Azcárraga. El mexicano tiene
actualmente 37 años por los 74 años de Perenchio.
Una situación que, de agravarse, podría empujar a
este último a ceder en el pulso.
Botín.
Los que se van a perder todo este embrollo van a ser dos altos ejecutivos
españoles: Juan Abelló y Ana Patricia Botín.
Ambos han sido consejeros de Televisa, el primero hasta hace algo
más de un año y la presidenta de Banesto hasta principios
del mes de mayo. Ana
Patricia Botín
figuraba como integrante de dicho órgano hasta el 27 de abril,
según un documento enviado por la compañía
a la SEC el 3 de mayo. Pero, en otro informe remitido al regulador
estadounidense el 6 de mayo, tras la junta de accionistas de la
empresa mexicana, Botín había dejado de figurar. La
ejecutiva española tampoco está ya en la lista de
consejeros de la web oficial de Televisa.
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