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Viernes
3 de junio de 2005
España
tiene las conexiones más caras el mundo desarrollado
El
precio del ADSL continúa cayendo a pesar de la mayor velocidad
Por
El Boletín de las Telecomunicaciones
| El
precio del ADSL continúa su imparable caída.
Según cifras de la consultora especializada Point Topic,
las tarifas por esta tecnología han caído un
30% desde 2000 en los países desarrollados.
Las causas principales han venido marcadas por el propio éxito
del ADSL, que ha generado la posterior presión de la
competencia, no sólo de las empresas de telecomunicaciones
en si, sino también de las operadoras de cable, cuyo
precio se ha reducido un 21% desde junio de 2003 hasta marzo
de 2005.
En términos de base cien, la evolución ha sido
muy dispar en función del país. Mientras en
Austria, Reino Unido o Francia, la disminución del
precio de entrada al ADSL se ha situado entre el 50% y el
60%, en España o en Canadá, no solo no ha bajado,
sino que ha subido.
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Algunas operadoras
en lugar de rebajar los precios han decidido elevar la velocidad
del ADSL que ofrecen a sus clientes, pero con las mismas tarifas.
En definitiva, una mejora de las prestaciones a los usuarios.
Los analistas
consultados indican que, de esta manera, las compañías
logran mantener intactas sus cuentas de resultados. Para estos expertos,
las empresas están aplicando esta tecnología como
una estrategia defensiva para no perder ni clientes, ni los ingresos
fijos que percibe por la cuota de abono.
Ahora bien,
esta estrategia de acelerar la velocidad ha recibido muchas críticas.
Ademas, un hecho es cierto: precios bajos producen ingresos altos.
Es decir, la rebaja en el precio del ADSL no tiene porque conllevar
una pérdida de facturación por parte de las compañías
telefónicas.
Según
un informe realizado por la Autoridad Reguladora Francesa de Comunicaciones
Electrónicas, pese a que el precio del ADSL ha caído
en torno a un 30%, pasando de 33,3 a 22,1 euros, el gasto medio
por cliente de Internet ha subido un 70%. Y todo gracias a que muchos
usuarios franceses han decidido pasarse de la llamada banda estrecha,
servicio por el que pagaban en torno a 7,9 euros al mes, al acceso
a Internet por banda ancha, prestación por la que abonan
los citados 22,1 euros.
Al mismo tiempo,
las operadoras siguen conservando su gran tesoro: la cuota de abono.
Una tarifa que las empresas siguen cobrando junto al ADSL y que,
en algunos países está provocando las protestas de
las asociaciones de consumidores, cuyos representantes ya han exigido
la intervención de las autoridades.
Pero, al contrario
que en Francia, en España apenas se ha movido el mercado.
Desde el Gobierno se ha llegado a decir que el mercado de ADSL está
sin desarrollar. Y hay quien habla de riesgo. Lo cierto es que si
los precios hubiesen bajado a la cota gala es muy probable que,
como se dice en muchos foros, ahora habría al menos otro
millón de clientes.
Una situación
que permitiría a las operadoras compensar la reducción
de ingresos por la caída de precios. Al mismo tiempo, con
una oferta más asequible, Telefónica fidelizaría
más clientes anulando así las agresivas campañas
publicitarias de sus rivales. Claro que, la política de elevar
la velocidad de acceso a Internet tiene otras intenciones. Las compañías
están adaptando su infraestructura para permitir nuevos servicios
facturables como la televisión, el vídeo bajo demanda,
la VoIP de calidad y la vídeollamada.
Es decir, con
una velocidad de 256 kilobytes no se podían mantener conversaciones,
que sí pueden lograrse con los dos megas que muchas empresas
están ya promocionando. Además, las compañías
están desarrollando aplicaciones para poder emplear el ordenador
como un teléfono.
El único
riesgo del aumento de la velocidad sería el posible colapso
de la red por culpa del llamado up-link de contenidos derivado de
los servicios de intercambio de archivos (P2P). Por eso muchas operadoras
quieren cobrar por volumen y no por tarifas planas.
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