Viernes, 10 de junio de 2004

 

Magdalena Vinent, directora general de Cedro

“En Latinoamérica hay una industria ilegal paralela que reproduce y comercializa obras escritas"

Por Alba Gil

El Centro Español de Derechos Reprográficos (CEDRO) acaba de repartir 14,07 millones de euros entre los creadores y editores españoles de las obras protegidas por el Derecho de Autor. Esta cantidad compensa las pérdidas por las copias de sus obras que se hicieron en 2004. Magdalena Vinent ha explicado a Americaeconomica.com la lucha contra la piratería y lo importante que es defender los derechos de los autores y editores. Este es un problema que afecta gravemente a la región latinoamericana. Por ejemplo, el pasado mes de mayo, la Alianza contra la Piratería publicó un informe en el que alertaba que México ha acumulado, en los últimos cuatro años, unas pérdidas de 2.800 millones de dólares (2.222 millones de euros) a causa de la piratería.


- ¿Cuál es la situación específica en el respeto de los derechos de autor en Latinoamérica?

- En Latinoamérica hay un problema de piratería íntegra. Hay una industria paralela ilegal que reproduce y comercializa obras escritas. Los libros se piratean como si fueran cds. Desde la Federación Internacional de Derechos Reprográficos se empezó a analizar el problema. Entonces, todos apoyamos la creación de entidades de gestión que protegiesen los derechos de los autores. Ahora mismo, hay organizaciones de este tipo en Argentina, Jamaica, México, Uruguay y Chile.


- ¿Es muy difícil luchar contra la piratería?

- Sí, nosotros contamos con un sistema de inspección. Cuando detectamos que se están llevando a cabo prácticas ilegales les hacemos llegar notificaciones. Pero, a veces, tenemos que llegar a los tribunales. Primero lo intentamos hacer por las buenas, si no encontramos solución, nuestra asociación inicia procesos judiciales.

- El problema de la piratería ¿es de concienciación ciudadana?

- Todos estos movimientos son insolidarios. La gente piensa que imprimir un libro desde Internet le cuesta más barato. Eso no es cierto. Si calculamos el coste del papel y de la tinta de la impresora el precio sería el mismo que si lo compráramos. Lo que ocurre es que la gente lo imprime desde la oficina y así, casi le sale gratis. Pero no sólo esto, desde las grandes multinacionales, todas opuestas a pagar el canon, también se hace una campaña que perjudica a los autores.

- ¿A qué grandes multinacionales se refiere?

- Son las grandes compañías que comercializan los aparatos reproductores, como Canon y Xerox. No hacen ni caso de los derechos de autor. Ellos se presentan como unos pobrecitos que tienen que pagar el canon. Hay que tener en cuenta que estas empresas tienen beneficios millonarios. Nosotros defendemos que los autores y editores también puedan vivir.

- ¿Cuándo se creó Cedro y qué objetivos pretende?

- Cuando se promulgó la Ley de Propiedad Intelectual en 1997 se establecía la posibilidad de crear asociaciones para defender los derechos de los creadores y los editores y a paliar el daño económico que les causa la reproducción masiva de sus obras. Cedro recauda en primer lugar, un canon que abonan los fabricantes, importadores y distribuidoras de fotocopias, escáneres y otros aparatos de reproducción de obras privadas. Además, también otorgamos licencias que autorizan la copia parcial de las publicaciones a copisterías, universidades y empresas.

- ¿Vuestra tarea se extiende más allá de nuestras fronteras?

- Cedro tiene acuerdos de representación recíproca con entidades similares de otros países. En todo el mundo hay 40 entidades de gestión, 23 en Europa pero también hay en EEUU, Canadá, África y Latinoamérica.

- ¿Cómo valora el reparto de dinero que han hecho este año entre los autores y editores?

- Hemos recaudado mucho dinero, pero estimamos que se hacen muchas copias ilegales que repercuten en una pérdidas de más de 200 millones de euros para los autores y editores. Los medios técnicos han facilitado una reproducción masiva. Por un lado, esto es positivo. Pero también ha perjudicado mucho al sector editorial. Cada día, las tiradas se hacen más cortas. Muchas obras se fotocopian y esas fotocopias también tienen que ser remuneradas para los autores. Nosotros no pretendemos que se dejen de hacer fotocopias. Lo que defendemos es que los creadores también tiene derecho a percibir beneficios por esas copias.

- Entre las funciones de Cedro una de ellas son los programas sociales, ¿verdad?

- El 20% de lo que recaudamos se distribuye en programas sociales. La mayoría de los autores son autónomos y, por lo tanto, su situación económica no es muy estable. Desde Cedro ayudamos a los que están en casos de urgente necesidad. Además, también disponemos de seguro de vida e invalidez.

- El proyecto de Google y de la biblioteca Nacional de Francia de crear bibliotecas virtuales, ¿podría incentivar más la copia de libros?

- Suponemos que los libros que van a digitalizar no tengan derechos de autor. Después de 70 años del fallecimiento del autor ya no se cobran derechos de autor. Y esperamos que si utilizan libros que sí tengan derechos de autor que se atengan a la Ley. Esto perjudicaría a los editores, que perderían una línea de negocio.

 

 

 

   

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