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Miércoles
22 de junio de 2005 El FMI ya ha revisado las cuentas de Argentina. En el aspecto macroeconómico, nada que decir: el consumo y la inversión se recuperan, la fuga de capitales se reduce, los salarios reales aumentan, la exportación está en cifras récord y los mercados permanecen estables. Sin embargo, al Fondo no le gusta el 'estilo Kirchner'. Su retórica en contra de las recetas del organismo y su dura posición frente a los acreedores le desagradan, una opinión que ha exaltado aún más al mandatario argentino. Kirchner ha enviado una carta al FMI contestando a sus críticas. Según asegura la prensa argentina, el Gobierno de kirchner ha enviado una misiva al Fondo en la que, entre otras cosas, asegura que su posición respecto a la negociación de la deuda, no es una apuesta para ganar popularidad, tal y como ha sugerido el organismo en su informe, sino la única forma de "avanzar cuando se quedó solo, sin la ayuda del FMI". El Ejecutivo austral también ha criticado la pretensión del Fondo de que el país sostenga en el tiempo su superávit fiscal del 4,5% del PIB. El Gobierno cree que es una forma de querer contentar a los acreedores a costa del crecimiento y las necesidades sociales de la población. También se ha hablado de las privatizadas. El FMI ha pedido que se concedan incentivos para que el sector privado (y no el Estado) sea el que invierte en infraestructuras, de forma que el gasto público pueda orientarse a otras áreas. Según algunos expertos citados por el diario La Nación, esta petición tiene relación con los contratos de los servicios públicos. El organismo quiere que se aceleren las negociaciones para que las compañías privatizadas puedan tomar decisiones de inversión. Sobre este asunto, el Gobierno argentino asegura que su actitud no es contraria al capital extranjero, sino que es una reacción a los abusos realizados por algunas compañías en connivencia con las Administraciones de la década de los noventa. En este contexto de tensión comenzarán el mes que viene la negociación con el Fondo, conversaciones que podrían terminarse, según el ministro de Economía, Roberto Lavagna, en el mes de septiembre. Los temas más espinosos a tratar serán precisamente el del aumento tarifario en el contexto de la renegociación de los contratos y el de las cifras de ahorro fiscal.
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