Miércoles 22 de junio de 2005

Lula pasa al ataque directo

El presidente brasileño, Lula da Silva, ha pasado a la acción. Por primera vez desde que comenzó la crisis a raíz de los escándalos de corrupción, el mandatario latinoamericano ha hablado sobre este asunto. Lula asegura que las personas que están detrás de las denuncias se sienten "incómodas" ante la posibilidad de que sea reelegido en 2006. Hoy, además, el presidente ha recibido el apoyo explícito de varios movimientos y organizaciones sociales y el de un espontáneo, el ex presidente de EEUU Bill Clinton.

El ex mandatario estadounidense ha asegurado en México, donde acudió a dar una conferencia, que Lula es un líder responsable que ha conseguido que Brasil haga negocios con el resto del mundo. Unas palabras que, en las actuales circunstancias, sirven de gran apoyo al presidente brasileño que recientemente ha tenido que prescindir de su ministro de la Presidencia, José Dirceu, por estar presuntamente relacionado con los casos de sobornos. Dirceu ha sido sustituido por la ministra de Energía y Minas, Dilma Rousseff.

Apoyos. Lula también ha recibido hoy el apoyo de casi 50 organizaciones sociales, entre ellas el Movimiento Sin Tierra (MST), un influyente grupo que ayudó a Lula a llegar al poder, y la poderosa Central Única de Trabajadores (CUT). En un comunicado en apoyo de Lula que han titulado 'Carta al Pueblo Brasileño', estas asociaciones lanzan un grito contra la desestabilización política del Gobierno y la corrupción. Pero también piden al presidente un cambio en la política económica, reformas políticas democráticas y que se prioricen los derechos sociales.

Estos movimientos coinciden con las tesis de Lula y aseguran que "las élites han iniciado, a través de los medios de comunicación, una campaña de desmoralización del Ejecutivo y del presidente Lula" de cara a las elecciones de 2006, y afirman que lucharán contra "cualquier intento de desestabilizar al Gobierno legítimamente elegido patrocinado por sectores conservadores y antidemocráticas".

Pero el apoyo a Lula no parece gratuito. También han pedido cambios en la política económica. Aseguran que la sociedad no van a soportar los actuales tipos de interés, los más altos del mundo, con el pretexto de combatir la inflación. Además, aseguran que la población no apoya el mantenimiento del superávit primario mientras los bancos engordan y han solicitado que los recursos públicos sean invertidos en garantizar derechos constitucionales como el empleo, un salario mínimo digno o la salud.

Malas noticias. Pero no ha sido una jornada sólo de buenas noticias. También las ha habido malas. La pasada semana, las denuncias de corrupción realizadas por el presidente del Partido Laborista, Roberto Jefferson, fueron acompañadas por la denuncia de Fernanda Karina Somaggio, la ex secretaria privada del hombre que presuntamente ejercía de intermediario entre el Partido de los Trabajadores (PT) y los diputados sobornados, Marcos Valerio. Según contó Somaggio en la revista Istoé, Valerio se encontraba en hoteles de Brasilia y Sao Paulo con miembros del PT, entre ellos, el tesorero, Delubio Soares, y también estaba en constante comunicación con Dirceu. Valerio sería el encargado de entregar el dinero procedente de las arcas del PT a los parlamentarios a cambio de su apoyo al Gobierno.

Pero Somaggio no pudo mantener sus acusaciones ante la Policía Federal (PF) y la ex secretaria negó todo lo dicho anteriormente en la entrevista. Sin embargo ahora se vuelve a retractar y ha asegurado en el Journal Nacional que lo que dijo en un primer momento es cierto y que posteriormente lo negó porque había sido amenazada.

 

Edita Asesores de Publicaciones S.L.