|
Viernes
17 de junio de 2005
El
nuevo presidente no consigue consenso para fijar si las próximas
elecciones serán generales o presidenciales
Tregua
conflictiva en Bolivia
Por
Americaeconomica.com
El
clima de tensión podría volverse a apoderar de Bolivia.
Los grupos parlamentorios del Congreso no logran acordar el carácter
de las próximas elecciones que debe convocar el nuevo presidente,
Eduardo Rodríguez. Los partidos discuten sobre si los comicios
deberían ser presidenciales o generales, lo que implicaría
elegir de nuevo a todos los diputados. Además, los líderes
políticos de Santa Cruz insisten en realizar el referéndum
autonómico y poder administrar el 56% de los recursos petroleros
que generan en su provincia. Mientras tanto, las organizaciones
sociales apuestan por unas elecciones generales, rechazan la petición
de Santa Cruz, exigen la nacionalización de los hidrocarburos
y amanenazan con nuevas protestas.
Ayer,
la sesión del Congreso finalizó sin ningún
consenso y con los ánimos exaltados. Los partidos políticos
discreparon sobre si las próximas elecciones deben elegir
sólo al presidente y vicepresidente o si deben renovar a
todos los diputados. Esta última posición es la que
debiende el líder cocalero del Partido Más Al Socialismo
(MAS), el cual está respaldado por la mayoría de las
organizaciones sociales, que han protagonizado las protestas de
las últimas semanas. Y podrían reanudarlas en cualquier
momento.
Sin
embargo, la Constitución sólo contempla la posibilidad
de que Rodríguez, que llegó a la presidencia después
de la renuncia de Carlos Mesa, convoque elecciones para presidente
y vicepresidente. Algo que exhortó el presidente del Congreso,
Hormando Vaca Díez y que rechazaró el MAS. Después
de esta disputa parlamentaria, la decisión de Vaca Díez
fue posponer la discusión hasta el próximo día
28 de junio, dentro de 11 días.
El
presidente Rodríguez declaró su intención de
buscar el diálogo y conseguir un acuerdo. Durante la polémica
sesión aseguró que el "Congreso debe interpretar
las aspiraciones colectivas". En realidad, las últimas
acciones de su flamante Ejecutivo sí que se están
definiendo con un talante conciliador.
Muestra
de ello es la disposición a dialogar sobre la nacionalización
de los hidrocarburos. El ministro de Hidrocarburos, Jaime Dunn,
anunció el miércoles, un día después
de tomar posesión de su cargo, que está dispuesto
a mantener un debate sobre la nacionalización del gas y del
petróleo, que tanto reclaman las organizaciones sociales
bolivianas.
Estas
exigencias serán escuchadas por el nuevo Gobierno Boliviano.
Dunn afirmó que la nacionalización de los hidrocarburos
debe ser analizada y debatida por el Congreso, dado que la magnitud
del asunto no se puede resolver por un decreto. Para llevar a cabo
las conversaciones, el ministro de hidrocarburos ha remarcado la
necesidad de que las organizaciones sociales preparen propuestas
concretas para discutir la factibilidad de la nacionalización.
A este
respecto, Dunn precisó que una condición esencial
para la posible nacionalización de los hidrocarburos sería
la obtención de beneficios.
Con
estas declaraciones, el nuevo Gobierno boliviano ha "tranquilizado"
a los sectores sociales, que toman por bandera esta petición.
Pero queda otro frente que defiende unos intereses concretos, que
"chocan" con los de la nacionalización de los hidrocarburos
y que podrían crear conflicto. De nuevo, los bloqueos y las
protestas podrían saltar al primer plano de la actualidad
boliviana.
Para
evitar precisamente eso, el presidente Rodríguez viajó
ayer a Santa Cruz, para tratar de primera mano con los líderes
de esta provincia, que insisten en celebrar el referéndum
autonómico el próximo 12 de agosto. Con este anuncio,
que muchos han calificado como desafío al Gobierno, los cruceños
pretenden autodotarse de un Gobierno autonómico para gestionar
la mayor parte de los recursos que generan y que representan el
30% del PIB boliviano.
Parece
que, a pesar de los intentos del nuevo presidente de pacificar el
país antes de convocar elecciones no están dando los
resultados que se esperaban. Ahora mismo presenciamos una "tregua
conflictiva". Una situación que podría desembocar
en cualquier situación. Pero Rodríguez ya no está
solo, desde del pasado miércoles tiene el respaldo del nuevo
gabinete técnico. Todo está en manos del nuevo Gobierno,
de su capacidad de diálogo y de mediador.
|