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Viernes
17 de junio de 2005
El
Gobierno de El Salvador ha anunciado un nuevo plan de vivienda que
sólo beneficiará a un 2% de los `sin techo´
Un
"sueño" para muy pocos
Por
Alba Gil
El
presidente de El Salvador, Antonio Saca, comenzó la semana
anunciando un nuevo plan de vivienda para solucionar el problema
de las más de 500.000 familias que no tienen casa en el país.
Sin embargo, el proyecto, denominado "Construyendo un sueño"
sólo beneficiará a unas 10.000 de los `sin techo´,
o lo que es igual, a un 2% del total de las familias que no tienen
casa. Los "agraciados" sólo pagarán el 10%
del precio de la vivienda. Pero a cambio, tendrán que participar
en la mano de obra.
Aunque
el sueño de estas 10.000 familias estará respaldado
con el financiamiento del Gobierno, que aportará el 70% del
coste de la casa, y de las alcaldías, que pagarán
el 20%, el 10% que corre a cargo de los ciudadanos supondrá
un gran esfuerzo para la mayoría de los salvadoreños.
El salario mínimo en El Salvador es de 144 dólares
y, con ello, tendrán que hacer frente al pago de entre 1.000
y 1.400 dólares. Puesto que el precio medio de una vivienda
en el país oscila entre 10.000 y 14.000 dólares.
Este
"detalle" es una de las críticas que realiza al
plan el principal partido de la oposición a Saca, el Frente
Farabundo para la Liberalización Nacional (FMLN). Uno de
los miembros del Consejo Nacional de esta agrupación política,
Fredi Benítez, ha declarado a Americaeconomica.com que
este programa "no es más que una impresión a
futuro". "Es una pequeña ayuda para un pequeño
número de afectados, el Gobierno de Saca siempre pospone
las soluciones para más adelante".
Según
el Gobierno, el problema habitacional en El Salvador se solucionará
en 2021. De concretarse en esa fecha, durante 15 años, más
de un 60% de las familias continuarán sin tener una escritura
de propiedad, alquilando viviendas en mal estado o conviviendo con
otras, según los datos que maneja el FMLN.
Sin
embargo, fuentes del Ministerio de Obras Públicas han asegurado
a este diario la firme voluntad del Gobierno para solucionar el
déficit habitacional y han precisado que estas 10.000 viviendas
son sólo el principio de un plan que culminará cumpliendo
el sueño de todas las familias `sin techo´.
"Construyendo
un sueño". El pasado lunes, cuando desde la
Casa Presidencial se hizo público el nuevo programa, el presidente
Saca definió la vivienda como la mayor aspiración
e inversión del núcleo familiar. Por este motivo,
el Gobierno invertirá 12,3 millones de dólares (10,16
millones de euros) en este año para las 10.000 viviendas
prometidas. También está previsto que en 2006 gaste
otros 34 millones de dólares (28,10 millones de euros), una
partida presupuestaría que se incrementará en los
próximos años, pero que todavía no está
definida.
Este
dinero financiará los materiales de construcción.
La mano de obra estará a cargo de las propias familias y
las alcaldías serán las encargadas de acondicionar
los servicios básicos, como la infraestructura para el abastecimiento
de agua y luz.
Estos
puntos han creado polémica. Por una parte, el Gobierno ha
manifestado la intención de promover materiales alternativos
a los tradicionales, que son de alto coste, pero no ha dicho qué
elementos sustituirán al cemento y al ladrillo. Un anuncio
cuestionado. Algunos observadores advierten que los denominados
"materiales tradicionales" deberán mantener todas
las calidades que aseguren una buena construcción. De no
ser así, la medida podría ser contraproducente para
el Gobierno.
Respecto
a la aportación de las alcaldías, Fredi Benítez,
del FMLN, ha cuestionado que éstas puedan concretar su ayuda.
Las nuevas viviendas están proyectadas en algunos departamentos
en los que no hay instalaciones de agua y luz. Según el programa
del Gobierno, los fondos locales se harán cargo de la implantación
de los servicios. A juicio de Benítez, muchas de estas alcaldías
son pobres y no podrán concretar el plan de vivienda de Saca.
Hay dudas de que este programa sea una solución.
La
realidad. El día a día del pueblo salvadoreño
y sus condiciones de trabajo hacen que la mayoría no se ajusten
al perfil burocrático para optar a las viviendas que subvenciona
el Gobierno. Los solicitantes deben justificar ingresos mensuales
equivalentes a tres salarios mínimos, es decir, 460 dólares
(380 euros). Algo inaccesible para muchas familias. A pesar del
anuncio de esta semana, más de medio millón de familias
seguirán sin tener una casa en propiedad. Sin embargo, hay
miles de viviendas desocupadas en el país, a cuyos precios
no pueden acceder casi ningún salvadoreño.
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