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Viernes
17 de junio de 2005
El
mayor `hedge fund´de Europa admite fallos en su modelo de
riesgo
Aritmética
de riesgo
Por
James Jameson
La
industria europea de los hedge funds (fondos de cobertura) se ha
visto sacudida esta semana por la noticia, adelantada por el prestigioso
diario financiero Financial Times, de que la mayor gestora
del sector en la Unión Europea, GLG Partners, ha admitido
fallos en sus modelos matemáticos de riesgo.
GLG, que ocupa el cuarto lugar del mundo por activos gestionados
con 11.200 millones de dólares (9.276 millones de euros),
ha enviado una carta a sus partícipes donde justifica en
la falta de acierto de sus sistemas de protección contra
la evolución adversa de las posiciones de derivados, la caída
del 14,5% experimentada en el valor de su hedge más famoso,
el Crédit Fund.
Los gestores concretan más y reconocen que no supieron hacer
un cálculo correcto del precio de los derivados que habían
mantenido ligados a las deudas de Ford y General Motors, las grandes
automotoras de Detroit que el mes pasado vieron rebajado su `rating`
hasta la categoría de bonos basura.
La frase “fallo en los modelos matemáticos de riesgo”,
ha sido suficiente para desatar el pánico en el sector, que
puede enfrentarse a un intenso goteo de reembolsos. Sobre todo porque
es prácticamente la misma causa que desencadenó la
crisis del LTCM, en septiembre de 1998, que obligó a la FED
a orquestar un plan de salvamento en el que alistó a la gran
banca mundial y que costó más de 3.500 millones de
dólares.
Pero fuentes del sector de los fondos de cobertura reconocían
esta semana que culpabilizar a los modelos matemáticos suele
ser la salida fácil. Estos sistemas estandarizados pueden
ser mejores o peores, opinaban, pero la decisión final está
en manos del gestor. Y muchas veces no se tienen en cuenta las indicaciones
inequívocas que está aportando la herramienta de control
de riesgo.
Así que, según esta visión de las cosas, el
“factor humano” sigue siendo determinante. Lo mismo
que las condiciones de mercado. La semana pasada, el presidente
de la FED, Alan Greenspan, afirmó que esta vez los hedges
no van a provocar una crisis sistémica. Pero también
advirtió a los bancos tradicionales que esperaba que hubieran
gestionado bien el riesgo de crédito y a los ricos del mundo
que las oportunidades de los fondos de cobertura para ganar dinero
fácil se estaban agotando. Entre otros motivos por el aumento
del precio del dinero en el mercado interbancario estadounidense
que ha supuesto un endurecimiento sustancial de las condiciones
de crédito. El tipo a tres meses se sitúa ahora en
el 3,25%, una subida de 160 puntos porcentuales con respecto al
1,25% de hace un año. Ya no resulta tan barato proveer de
gasolina a los hedges para realizar sus operaciones.
Esta cifra hace pensar a los expertos que el negocio se va a complicar
mucho más, según avance el año. Además,
según fuentes de la industria de los hedges, en este momento
las condiciones de mercado son muy duras porque tanto los fondos
de cobertura como los bancos de inversión intentan deshacer
posiciones en derivados al mismo tiempo para atenuar las pérdidas
que les han acarreado sus deficiencias en los cáculos de
riesgo.
Pero en Europa hay más facilidades y el negocio puede tener
recorrido lo que explica en parte la exuberante trayectoria que
había tenido hasta ahora GLG. En el área euro los
tipos interbancarios a tres meses apenas han variado. Ahora está
en el 2,11%, sólo un punto básico más que hace
365 días.
El canciller alemán, Gerhard Schröder, sigue su particular
cruzada contra los ‘hedges’ y ha asegurado que va a
proponer al G8 que se establezcan unas reglas internacionales comunes
para regular su actividad. Pero lo va a tener difícil. El
secretario de Estado de EEUU no estaría de acuerdo en emitir
unas reglas que complicaran la actuación de los fondos de
cobertura o afectaran a su naturaleza. En su opinión, son
un elemento fundamental para asegurar la eficiencia de los mercados
financieros.
Una idea que no comparte el gobierno alemán que les acusa
de obligar a las empresas a gestionar pensando en el corto plazo
y de tener una acción devastadora sobre el tejido productivo
germano. De hecho, el Ministerio de Finanzas alemán ha iniciado
una investigación sobre el sector. Con pocos resultados,
por ahora.
La principal dificultad para los supervisores está en saber
cuál es el volumen exacto de apalancamiento financiero de
las gestoras, cuyo tamaño no es en apariencia muy inquietante.
De hecho, los activos de GLG, por ejemplo, sólo son un 15,67%
de los que tiene la gestora de fondos tradicionales del Santander,
que es la mayor de España.
Pero el peligro no se deriva exactamente de su dimensión.
Una posible exposición fallida en derivados de cualquier
‘hedge’ podría multiplicar las pérdidas
hasta cifras casi incalculables, cuando llegará la hora de
las reposiciones.
El reconocimiento de los problemas en la gestión de riesgos
realizado por los responsables de GLG ha tenido lugar sólo
una semana después de que este “hedge” fuese
galardonado con el Euro Adward de Thomson a la empresa de inversión
alternativa más prestigiosa del continente en una votación
en la que participaron 7.000 especialistas de todo el mundo. De
hecho, el responsable de este fondo de cobertura Noam Gottesman
de 44 años se había convertido en una estrella de
las bolsas europeas en los últimos tiempos. Y hasta había
entrado en el mundo del fútbol británico, participando
en el fallido intento de Daniel Levy de controlar el Tottenham.
Hasta ayer mismo, los rumores en la Bolsa londinense indicaban que
Gottesman estaba a punto de cerrar un trato con Lehman Brothers,
firma en la que trabajó, para venderles el 20% del capital
que posee en GLG por unos 300 millones de libras (452 millones de
euros) y que tras la operación iba a seguir al frente de
la gestión del fondo. Sin embargo, ahora los portales especializados
prevén un futuro muy negro para Gottesman y aseguran que
las últimas, y fallidas, operaciones de GLG en derivados
y deuda están siendo investigadas por los supervisores de
Francia y Alemania.
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