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Lunes 27 de junio
de 2005 El presidente brasileño, Lula da Silva, inicia una nueva semana sumido en una crisis política que le ha obligado a plantearse una reforma amplia de su Gabinete que tendrá que definir a lo largo de los próximos días. Con el fin de asegurarse la gobernabilidad ha ofrecido a su principal aliado, el Partido del Movimiento Democrático de Brasil (PMDB), una mayor participación en el Gobierno. Pero aún no ha recibido respuesta. Hoy, de nuevo, está previsto que Lula se entreviste con varios de sus actuales ministros y, según la Agencia Estado de Brasil a las 12:00 (en Brasil) mantendrá una charla telefónica con su homólogo español, José Luis Rodríguez Zapatero. En Moncloa aseguran desconocer la existencia de esta entrevista. Las citas de Lula han comenzado a las 9:30 de la mañana (en Brasil) con una entrevista con el ministro de Comunicación, Luiz Gushiken, y posteriormente se entrevistará con el ministro de Planificación, Paulo Bernardo. Las entrevistas con sus ministros tienen como objetivo negociar la formación del nuevo Gabinete, un Gobierno en el que probablemente haya más presencia del PMDB (de centro). Además, Lula ha iniciado un acercamiento a la oposición con la intención de intentar superar la crisis. El objetivo del mandatario brasileño es dar más espacio a los partidos de centro y de derechas para asegurarse una base estable de apoyo en el Congreso. Las negociaciones comenzaron la pasada semana, motivo por el cual Lula canceló su viaje a Venezuela, país en el que hoy tendría que haberse celebrado una cumbre a tres bandas entre Lula, su homólogo venezolano, Hugo Chávez, y el argentino, Néstor Kirchner. El PMDB todavía no ha dado una respuesta a Lula. Antes tiene que realizar consultas en el seno de su partido, por lo que es posible que el mandatario brasileño tenga que posponer el anuncio de la reforma de su Gabinete hasta la próxima semana, según ha vaticinado el principal representante del Gobierno en el Senado, Aloizio Mercadante. Más detalles. Mientras tanto, en la prensa brasileña se siguen aireando los presuntos casos de corrupción en el Gobierno y en el seno del Partido de los Trabajadores. Este fin de semana, el semanario Isto publicó documentos oficiales sobre la retirada de grandes cantidades de dinero de cuentas pertenecientes a la agencia de publicidad de Marcos Valerio, quien habría sido el intermediario que distribuía los sobornos a los partidos aliados del Gobierno, según las denuncias del presidente del Partido Laborista, Roberto Jefferson. En los últimos dos años, se habrían retirado de esas cuentas unos 8.400 millones de dólares (6.951 millones de euros) en unas 100 operaciones, algunas de ellas superiores a los 170.000 dólares (140.694 euros). Según las leyes brasileñas, el Gobierno debe ser informado cuando se retira de una vez sumas superiores a los 42.000 dólares (34.759 euros). |
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