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Martes 28 de junio
de 2005 El aumento de los precios de las materias primas han ayudado mucho a algunos países latinoamericanos. Tanto que algunas naciones han optado por dirigir su inversión a este sector incrementando su capacidad de producción para aprovechar al máximo esta circunstancia. Sin embargo, el Banco Internacional de Pagos (BIS) advierte en su informe anual que es posible que esta apuesta no sea rentable en el medio y largo plazo. El BIS explica que un posible riesgo para los países exportadores de productos básicos es que "la combinación de una fuerte demanda internacional y de bruscos encarecimientos generalizados de estos productos puede animar a los gobiernos a estimular ampliaciones de capacidad productivas que luego no resultasen rentables". En este sentido advierte que si la oferta reaccionara cuando la demanda ya haya comenzado a remitir, "la experiencia induciría a pensar que la caída de los precios podría ser cuantiosa y repentina". El BIS también alerta de que los crecientes lazos que existen entre los mercados financieros y los de materias primas podrían acentuar la volatilidad de los precios de los productos básicos. El petróleo y el gasto público. El petróleo, los metales, el cobre, el plomo, el carbón, el níquel..., el precio de todos los productos básicos y materias primas se incrementó considerablemente en 2004, una tendencia que se ha mantenido este año. No obstante, el incremento de los precios, sobre todo los del petróleo, se viene produciendo desde hace ya varios años. El BIS asegura que muchos países exportadores de crudo, como por ejemplo Venezuela o México, no han gestionado bien este aumento de los ingresos inesperados procedentes de la venta de petróleo: "En muchos países estas ganancias esporádicas se consideraron permanentes y condujeron a incrementos estructurales de los programas de gastos públicos". Sin embargo, según aseguran los expertos que han elaborado este informe, actualmente "algunos exportadores de productos básicos parecen haber reaccionado mejor ante las ganancias imprevistas". Un ejemplo es México que en 2004 transfirió ingresos procedentes de las exportaciones petroleras no presupuestados por valor de 1.000 millones de dólares (822,5 millones de euros) a un fondo de estabilización de crudo creado en 2002.
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