Viernes 24 de junio de 2005


Argentina prepara el terreno para enfrentarse a un posible retraso del acuerdo con el FMI

Kirchner puede prescindir de Rato

Por Americaeconomica.com

El primer cruce de declaracionesy advertencias previo a las negociaciones entre Argentina y el FMI ya ha comenzado. Estos discursos de calentamiento ya son un clásico en las relaciones entre el Gobierno de Kirchner y el organismo que dirige el español Rodrigo Rato y vaticinan que el camino hacia el acuerdo será duro y tenso. Por si acaso, la Administración austral ha puesto en marcha una estrategia para llegar a la cita sin presión: aprovechar el interés de los inversores después del canje para emitir deuda a la carta, como la recientemente adquirida por el Gobierno de Chávez.

Pero aún así esta semana el FMI comenzaba el inició la revisión de las cuentas del país, un proceso que el organismo realiza anualmente a todos los países a los que presta dinero. Pero en esta ocasión, la revisión no era de mero trámite porque sus conclusiones son el adelanto de la posición que mantendrá el Fondo frente a Argentina en las próximas negociaciones que deberán reanudarse para la firma de un acuerdo que permita al país latinoamericano postergar los pagos de la deuda contraída con el organismo. A pesar de todo parece que este evento era importante para el país. Al fin y al cabo se trata de la primera revisión desde que el país salió de la suspensión de pagos.

El objetivo del Ejecutivo austral es conseguir refinanciar el 100% de los pagos con el FMI que vencen hasta el 2008. Argentina debe pagar 1.600 millones de dólares (1.301 millones de euros) este año, 4.648 millones (3.779 millones de euros) en 2006, 3.723 (3.027 millones de euros) en 2007 y otros 454 millones (369 millones de euros) en 2008.

Territorio. Kirchner fue el primero que marcó su territorio. Unos días antes de esta cita del FMI con los números de Argentina, ya advirtió que no aceptará que el Fondo le imponga objetivos macroeconómicos que el Gobierno no tuviera presupuestados ni programas de ajuste que pongan en riesgo el crecimiento económico del país.

Y el FMI, antes incluso de presentar el resultado del análisis, también lanzó sus propias advertencias a través de un documento de trabajo que filtró a la prensa argentina. El informe criticaba la actitud de Kirchner hacia los inversores extranjeros. El organismo se 'ceba' con la actitud del Gobierno en el proceso de renegociación de los contratos de las empresas privatizadas, e incluso llega a decir que la forma de hacer política del presidente argentino muestra un exceso de "animosidad" hacia los inversores y las empresas foráneas que explotan los servicios públicos con el objetivo de incrementar su popularidad.

La actitud a la defensiva de ambos bandos se mantuvo una vez que el FMI concluyó la revisión de las cuentas. En el aspecto macroeconómico, nada que decir: el consumo y la inversión se recuperan, la fuga de capitales se reduce, los salarios reales aumentan, la exportación está en cifras récord y los mercados permanecen estables. Sin embargo, al Fondo no le gusta el 'estilo Kirchner'. Su retórica en contra de las recetas del organismo y su dura posición frente a los acreedores le desagradan, una opinión que ha exaltado aún más al mandatario argentino.

Exaltado. Según asegura la prensa argentina, el Gobierno de Kirchner envió esta semana una misiva al Fondo en la que, entre otras cosas, asegura que su posición respecto a la negociación de la deuda, no es una apuesta para ganar popularidad, tal y como ha sugerido el organismo en su informe, sino que esa era la única forma de que el país avanzase en un momento en el que se quedó sólo, sin la ayuda del FMI.

El Ejecutivo austral también criticó la pretensión del Fondo de que el país sostenga en el tiempo su superávit fiscal del 4,5% del PIB. El Gobierno cree que es una forma de querer contentar a los acreedores a costa del crecimiento y las necesidades sociales de la población. No obstante, está petición no la ha realizado el organismo formalmente sino que, tal y como la cuenta la prensa local, la habría filtrado uno de sus directores. No se sabe cuál.

También se ha seguido hablando de las privatizadas. El FMI ha pedido que se concedan incentivos para que el sector privado (y no el Estado) sea el que invierta en infraestructuras, de forma que el gasto público pueda orientarse a otras áreas. Según algunos expertos citados por el diario La Nación, esta petición tiene relación con los contratos de los servicios públicos. El organismo quiere que se aceleren las negociaciones para que las compañías privatizadas puedan tomar decisiones de inversión.

Sobre este asunto, el Gobierno argentino asegura que su actitud no es contraria al capital extranjero, sino que es una reacción a los abusos realizados por algunas compañías en connivencia con las Administraciones de la década de los noventa.

En este ambiente de tensión se preparan las negociaciones entre Argentina y el FMI. En un principio, estaba previsto que las conversaciones se reiniciaran en septiembre, pero parece que podrían demorarse. Por lo que pueda pasar, el Gobierno de Kirchner se prepara para afrontar con tranquilidad la espera.

Emisiones. Según anuncian varios diarios argentinos, el Ejecutivo tiene planeado realizar en el mes de agosto una emisión de deuda soberana a amortizar en 2014 (Boden 2014), se trata de una colocación voluntaria similar a la realizada en el mes de marzo. Pero en esta ocasión esperan que el precio que tengan que pagar sea menor debido a que, por fin, el proceso de reestructuración de la deuda se ha terminado.

Argentina también cuenta con amigos que le suministran dinero, como Venezuela, que se ha convertido en una de las principales fuentes de financiación externa del país. Esta semana, la Administración austral anunció la ampliación de la emisión de deuda soberana a amortizar en 2012 (Boden 2012) en 450 millones de dólares (371 millones de euros), títulos que se colocarán íntegramente en Venezuela. La operación se enmarca en el compromiso que asumió hace unos meses Hugo Chávez cuando en pleno proceso de reestructuración de la deuda anunció que adquiriría 500 millones de dólares (412 millones de euros) de deuda argentina postdefault.

La colocación se realizó por tramos. Según aseguró el diario argentino Clarín, el ministro de Finanzas de Venezuela, Nelson Merentes, confirmó que 220 millones de dólares (181 millones de euros) -valor nominal- de esa deuda ya se han adquirido a lo largo de esta semana en dos operaciones. Por un lado, el Banco de Desarrollo Económico y Social de Venezuela (Bandes) adquirió 165 millones (136 millones de euros) y otros 65 millones de dólares (53 millones de euros) fueron comprados por un fondo fiduciario controlado por el Gobierno de Chávez.

Según Merentes, en la operación liderada por el Bandes también participaron bancos privados. La deuda la adquirió el banco estatal, quien luego la habría vendido en el mercado secundario a las entidades financieras privadas. Una estrategia necesaria debido a los controles de cambio que existen en Venezuela.

No es la primera adquisición de deuda argentina que realiza Venezuela. Según el Boletín Oficial de Argentina, en mayo el Bandes adquirió deuda del país austral por un valor nominal de 116,89 millones de dólares (96,4 millones de euros).

Todos los títulos adquiridos por Venezuela responden a la ampliación de una emisión de Boden 2012 referenciada a la tasa del mercado interbancario de Londres (Libor) y cuya primero emisión se realizó en junio de 2012.

Argentina se beneficiará en su próxima reaparición en los mercados de deuda internacionales, no sólo del fin del proceso de reestructuración, sino también del apetito de los inversores por el papel denominado en pesos. Una voracidad estimulada por los buenos datos económicos que está presentando el país. Hoy viernes se ha conocido que el PIB de Argentina creció en mayo un 9,8%, la mejor cifra en lo que va de año.

La recuperación también la han comenzado a percibir los bancos argentinos, en crisis desde que el país se declaró en bancarrota a finales de 2001. La sombra de ese default ha empezado lentamente a desaparecer. En el primer cuatrimestre del año, los bancos ganaron 140 millones de pesos (40 millones de euros), una cifra no muy abultada pero que contrasta con las pérdidas de más de 1.300 millones de pesos (372 millones de euros) acumuladas en el mismo periodo de 2004. Aunque tras la cifra se esconden varios datos significativos, entre ellos, que los avances los han protagonizado los bancos públicos, los privados siguen perdiendo dinero.

Según el último informe publicado esta semana por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), en los cuatro primeros meses del año, las entidades privadas perdieron 100 millones de pesos (28,6 millones de euros) frente a unas ganancias de las públicas de 230 millones (65,8 millones de euros). No obstante, los datos de abril anuncian tiempos mejores para los bancos privados, entre los que se encuentran muchos extranjeros como las filiales del BBVA, Banco Francés, y del Santander, Banco Río.

En el cuarto mes del año, las entidades privadas, por fin, comenzaron a obtener resultados positivos, 78 millones de pesos (22,3 millones de euros) frente a sólo 70 millones (20 millones de euros) de los bancos públicos.

Parece que Argentina comienza poco a poco a recuperar el aliento tras casi cuatro años en quiebra. Con los buenos datos económicos, el mantenimiento de superávit fiscal, amigos como Venezuela dispuestos a financiar al país e inversores deseando comprar papel en pesos argentinos, no parece que Kirchner esté dispuesto a doblegarse ante las exigencias del FMI, ni en público ni en privado.

   

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