Viernes 24 de junio de 2005


El Parlamento de Chile investiga algunos contratos de empresas públicas concedidos a familiares y amigos del presidente

La corrupción salpica a Lagos

Por Alba Gil

El presidente de Chile, Ricardo Lagos, ha tenido una semana complicada. Cuando sólo faltan seis meses para las próximas elecciones generales, el Gobierno trata de lavar su imagen y acabar el mandato sin acusaciones de corrupción. Unas denuncias que han hecho reaccionar al Congreso, que ya ha establecido una comisión de investigación para analizar las presuntas irregularidades en la concesión de contratos públicos a familiares y amigos del propio presidente.

Los debates previos a la constitución de esta comisión ha suscitado aún más dudas sobre la posible implicación de Lagos en la concesión de los contratos. Las sesiones de estos días en el Congreso han estado marcadas por las tensión. Los diputados de los partidos Socialista (PS) y por la Democracia (PPD), que forman coalición de Gobierno, la denominada "Concertación de Partidos por la Democracia" (CPPD), se negaban a reunir a un grupo de expertos para que indagaran las denuncias de nepotismo. Según la oposición, lo que buscaban era paralizar esta investigación para evitar que los resultados de la misma empañaran la imagen de Lagos.

Pero la oposición se ha salido con la suya. Con su insistencia, unida a la buena suerte, han logrado su objetivo: la puesta en marcha de la comisión. Aunque la votación fue muy reñida, sólo se aprobó por un voto (48 frente a 47).

Comisión de Investigación. El objetivo de esta misión investigadora es evaluar y analizar la legalidad de los millonarios contratos suscritos entre el Ministerio de Obras Públicas (MOP) y la empresa privada Gescam, de la que son socios Hernán Durán, cuñado del presidente, y el actual embajador de Chile en Francia, Hernán Sandoval, amigo personal de Lagos. Los resultados serán presentados en un plazo máximo de 120 días y, cabe la posibilidad, de que deterioren la reputación del Gobierno.

Unas acusaciones que surgieron después de que vieran la luz los datos de un análisis que está llevando a cabo la juez Ana Gloria Chevesich desde hace más de dos años para determinar el origen de los pagos recibidos por algunos funcionarios del Ministerio de Obras Públicas procedentes de empresas privadas que habían contratado sus servicios como asesores.

Estrategias. Ante el temor por unos resultados adversos, el equipo de Lagos ya ha fijado una estrategia. El Gobierno de Lagos quiere que el trabajo de la comisión se agilice y, para ello, proporcionará de manera inmediata toda la documentación necesaria. El objetivo es solucionar esta crisis lo antes posible, evitar que se alargue la investigación y que la oposición utilice este escándalo en la campaña electoral contra la candidata presidencial de la Concertación, Michelle Bachelet, ex ministra de Defensa.

Mientras tanto, la oposición también está diseñando otra maniobra, que es la opuesta a la del Gobierno. Los diputados de la UDI aseguran que esta investigación "no tiene límites" y, a pesar de que se ha establecido el plazo de 120 días, ellos quieren analizar de forma minuciosa todos los antecedentes, entre ellos, la forma en la que se concedieron los contratos a parientes y amigos del presidente Lagos.

Una táctica con la que pretenden centrar toda la atención durante el máximo tiempo posible, con el fin de debilitar y "machacar" al Gobierno para ganar y votos en las próximas elecciones.

Algunos analistas consideran que estas acusaciones tienen un precio político. Y si se confirmara la implicación del presidente Lagos en la concesión de los contratos ésto supondría el ascenso al poder de la derecha. Ya en los pasados comicios del año 2000, Lavín, de la UDI, fue el principal rival en la carrera presidencial de Lagos.

En las anteriores elecciones Lagos no pudo imponerse en las urnas al conservador Joaquín Lavín en la primera votación del 12 de diciembre. Se cumplieron los pronósticos de los analistas, que apuntaban a la celebración de una segunda vuelta, que tuvo lugar el 16 de enero, en las cuales, el actual presidente obtuvo más votos que su oponente, pero la diferencia entre ambos fue muy escasa. Lagos se hizo con el 48% de los votos, mientras que su oponente Lavín consiguió el 47,5%.

El precedente de las antiguas elecciones y las actuales críticas y acusaciones podrían dar la vuelta en los comicios de este año. Va a ser una lucha de dos estrategias. El Gobierno buscará la rapidez para cerrar este caso cuanto antes, mientras la oposición tratará de estirar la investigación y centrar la atención en ella hasta que consiga el triunfo electoral.

 

   

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