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Viernes,
24 de junio de 2004
Jorge
Lazarte, analista boliviano
“Está
claro el nuevo presidente necesita del acuerdo político para mantenerse”
Por
Norma Domínguez
Eduardo
Rodríguez Veltzé, quien fuera titular de la Corte Suprema
de Justicia de Bolivia, juró el 9 de junio ante el Congreso como
nuevo presidente de Bolivia, en sustitución del dimitente Carlos
Mesa Gisbert. Desde la Paz, el analista boliviano Jorge Lazarte, traza
en esta entrevista un perfil del nuevo mandatario que asegura que “conoce
menos de política que el Gobierno anterior”, sostiene que
“esta vez, Vaca Diez fue el nuevo Sánchez de Lozada”
y habla sobre las expectativas que se abren para la transición.
- ¿Quién es
Eduardo Rodríguez Veltzé? -
Como se sabe, Rodríguez Veltzé fue hasta el 9 de junio el
presidente de la Corte Suprema de Justicia y gracias a esta salida constitucional
y política en la que se lo nombró presidente de la República
el país pudo evitar lo peor, porque estábamos al borde del
enfrentamiento. Rodríguez Veltzé, de 49 años, no
tiene ninguna imagen pública; prácticamente no es conocido.
No es político y conoce menos de política que el Gobierno
anterior, pero justamente por eso tiene la ventaja de no tener resistencias
de nadie, porque su trabajo como funcionario de la Corte Suprema de Justicia
(CSJ) fue muy discreto y no existe nada contra él que pueda incriminarlo
en ningún sentido aún cuando ya hace varios años
que está en la CSJ. Debido a las renuncias de los presidentes anteriores
él quedó como titular de la Corte y probablemente nunca
imaginó que se iba a transformar en el presidente del país.
-
¿Cuál será la estrategia de Rodríguez durante
el tiempo que ocupe la presidencia?
- En su discurso
de investidura dijo ‘lugares comunes’ y expresó buenas
intenciones. El
nuevo presidente tiene un horizonte temporal claro y sabe que constitucionalmente
su obligación es llamar a nuevas elecciones y que esto tendría
que hacerlo -en términos del Código Electoral- en los próximos
5 ó 6 meses. También
está claro que el nuevo presidente necesita del acuerdo político
para mantenerse. Rodríguez Veltzé ha anunciado ya algo de
eso (aunque no fue nada explícito) pero tendrá que concretarlo
muy pronto aprovechando este respiro que le van a dar estos movimientos
sociales y el Congreso, que parece estar dispuesto a cooperar. Y aprovechar
también las expectativas de la población que siente que
su nombramiento ha evitado lo peor.
-
¿Qué debería hacer el nuevo presidente sobre los
demás temas que fueron un poco el motor de la esta crisis, como
la Ley de Hidrocarburos o el referéndum de las autonomías?
-
El presidente sabe que tiene varios temas pendientes, además del
llamado a elecciones, como la Asamblea Constituyente, el referéndum
autonómico y la demanda de la nacionalización de hidrocarburos.
Creo que estos
temas pueden ser manejables y que dependerá mucho de la forma en
que el presidente arme este acuerdo político al que me refería.
Considero que
el acuerdo político es posible, de tal modo que el país
logre así una relativa tranquilidad en los próximos seis
meses y que de alguna forma se ‘olvide’ del actual presidente
y se dedique a pensar en el proceso electoral.
-
Pensando en las últimas reacciones populares, éstas han
sido tan fuertes que lograron la declinación de Hormando Vaca Díez,
primero en la línea de sucesión presidencial. ¿Qué
hace pensar que esto no se repetirá con Rodríguez Veltzé?
-
Para los sectores que estaban movilizados, es decir sectores pobres, es
una victoria haber impedido que el actual presidente del Senado Hormando
Vaca Díez sea presidente de la República. Contra él
se canalizó ese sentimiento que ya se había podido observar
en octubre de 2003: esta vez, Vaca Diez fue el nuevo Sánchez de
Lozada. Creo
que si se produce este acuerdo político las cosas van a ser diferentes.
Esto no quiere decir que no va a haber conflictos en el país, pero
serían cotidianos y no del tipo de los que se enfrentaron en los
últimos días y que terminaron siendo un levantamiento social
generalizado. Levantamiento que fue una reacción directa de la
población cuando sintió que la sucesión presidencial
se haría a través del presidente del Senado y que con ello
se entronaría nuevamente a los partidos que habían sido
destronados en octubre de 2003.
-
Ya sin Carlos Mesa como un actor decisivo ¿en manos de quién
o quiénes está el acuerdo político que va a definir
la prosperidad o no del gobierno de Rodríguez Veltzé?
-
Está claro que la negociación va a implicar a los dos partidos
mayoritarios en el Congreso, es decir a los que todavía quedan
del sistema tradicional -que son quienes apoyaban la sucesión vía
el presidente del Senado-; tiene que estar el Movimiento al Socialismo
(MAS), porque en Bolivia ningún acuerdo político funciona
si el MAS; y probablemente algunos de los comités cívicos
más importantes y representantes de algunos sectores sociales que
han estado en la punta de estas movilizaciones. La agenda ya está
y hay que trabajar sobre ella y ordenarla para dar lugar al proceso electoral
que debe gestarse.
-
¿Ya existen candidatos a la Presidencia para este proceso electoral
que tendremos probablemente para fin de año? Me imagino que debemos
incluir a Evo Morales, que es como el candidato indiscutido...
-
Por el momento hay tres candidaturas más o menos conocidas y son
las que aparecen en las encuestas. Además de Evo Morales del MAS,
está Jorge Quiroga, quien fue presidente después de Hugo
Banzer, que tuvo que dejar su cargo por razones de enfermedad, y el tercero
es Samuel Doria Medina, un empresario exitoso, titular del Frente de Unidad
Nacional (FUN), quien fue ministro del MIR (NR: disidente de ese partido)
en los ochenta y quien quiere situarse al centro de estos dos candidatos
que electoralmente pueden polarizar al país. Pero dada la volatilidad
en Bolivia, pueden esperarse algunas sorpresas en el proceso electoral.
Si se hace este
acuerdo político, creo que se puede convertir esta salida en el
camino a partir del cual Bolivia pueda empezar a resolver sus grandes
problemas a mediano y largo plazo. Es una oportunidad para el país.
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