Viernes 24 de junio de 2005


El bloque comercial amplía su influencia en la región a espaldas de Washington y mirando hacia Europa

El Mercosur teje su red en Latinoamérica

Por Gema Velasco

La Cumbre del Mercosur celebrada la pasada semana en Asunción sirvió para conocer los planes de expansión del bloque y para intuir su posición frente a las aspiraciones europeas y estadounidenses de ejercer su dominio comercial en la región. En el comunicado conjunto firmado por los presidentes del bloque no hay ninguna referencia al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) que impulsa Washington, y sí al tratado de libre comercio (TLC) con la Unión Europea (UE). Y lo más significativo, manifiestan su intención de negociar la firma de un TLC con Cuba e integrar como miembro de pleno derecho a Venezuela, los enemigos declarados de EEUU en la región.

La declaración conjunta firmada por Néstor Kirchner (Argentina), Lula da Silva (Brasil), Tabaré Vázquez (Uruguay) y Nicanor Duarte (Paraguay) tras la XXVIII Cumbre celebrada entre los días 18 y 20 de junio en Asunción (Paraguay) muestra el poco interés del bloque en contribuir a la puesta en marcha del ALCA, a pesar de que Brasil, el líder del grupo, aseguró recientemente a la Secretaria de Estado de EEUU, Condoleezza Rice, su intención de apoyar esta unión.

Pero en el comunicado no hay ninguna referencia al ALCA. No sería raro si no fuera porque la UE, que pelea con EEUU por conseguir imponer su liderazgo comercial en la región, sí que está en la mente de los 'presidentes' del Mercosur, quienes han reafirmado su compromiso de negociar un TLC con la UE y han reiterado su disposición a continuar con las conversaciones, en la actualidad en vía muerta. Además, anuncian que la próxima reunión ministerial que se celebrará entre ambos bloques "permitirá lograr avances sustantivos en las negociaciones, que deben conducir a la ampliación efectiva del comercio con la UE".

También es curioso que, aunque no haya referencia al ALCA, sí se mencione el estado de las relaciones comerciales con Canadá, país que participa junto a EEUU y México en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Tlcan), un bloque que es el que debe servir de embrión al ALCA. Los presidentes aseguran que esperan que las negociaciones con este país norteamericano culminen pronto en un TLC para el acceso a los mercados de materias primas, servicios e inversiones.

Negociaciones con Cuba. Pero, además, también ha quedado patente su intención de ir poco a poco incrementando su influencia en el resto de la región e incluso, desafiando a Washington, han anunciado su decisión de iniciar negociaciones con Cuba para la firma de un TLC, un país al que el Gobierno de Bush ha negado su derecho a comerciar libremente con los productores estadounidenses a pesar de las quejas de los Estados del Sur de EEUU.

También Panamá ha caído bajo la órbita del Mercosur, un bloque dominado ahora por gobiernos identificados con posturas de izquierdas. Desde que llegó Martín Torrijos al poder, este pequeño pero estratégico país se ha ido desvinculando de la política de Washington y se ha acercado a líderes regionales como lo son actualmente Lula o Tabaré Vázquez, una actitud que le ha guiado directamente hasta el Mercosur.

Durante la Cumbre se celebró un encuentro entre los ministros de Asuntos Exteriores del bloque y el canciller panameño, Samuel Lewis, en el que se estableció un programa de trabajo orientado a la negociación de un acuerdo comercial. Las reuniones preparatorias comenzarán en este segundo semestre de 2005.

Además, el Mercosur continúa con su política de ir adhiriendo países y regiones a su proyecto. En esta última reunión entró en vigor el TLC entre el Mercosur y Colombia, Ecuador y Venezuela, un paso que permitirá avanzar en la creación de un área de libre comercio entre el grupo formado por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay y los países de la Comunidad Andina de Naciones (CAN). Este acuerdo podría firmarse antes de lo esperado. Entre el 28 y el 30 de junio se realizará la primera reunión de la comisión que está gestionando este futuro tratado.

Y dentro de poco otros tres países reforzarán sus lazos con el Mercosur: Perú, Bolivia y México, mientras se revitalizan las negociaciones para firmar un acuerdo con la Comunidad del Caribe (Caricom).

Poco a poco, la integración regional del subcontinente que tanto alienta el presidente venezolano, Hugo Chávez, va tomando forma y se va gestando la que en un futuro podrá ser la Comunidad Sudamericana de Naciones (CSN). De hecho ya han comenzado los trabajos para la organización de la primera cumbre de jefes de Estado del CSN que se celebrará en Brasilia (Brasil) en septiembre. El toque final a la agenda se dará a primeros de agosto durante un encuentro de los cancilleres en Quito (Ecuador). Otra demostración de que los líderes del Mercosur quieren establecer distancia con Washington y crear una organización caso paralela a la Organización de Estados Americanos (OEA) donde no estén presentes sus poderosos vecinos del norte.

A la europea. Pero el Mercosur también avanza en su organización interna. A pesar de los problemas que han surgido entre los países miembros por la existencia de asimetrías comerciales, el bloque no ha dejado de dar pasos para fortalecer su integración. Y su ejemplo ha sido, curiosamente, la UE.

El acuerdo más importante que se ha firmado durante la Cumbre ha sido el de la creación del Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur (Fodem), un instrumento de carácter político y económico, similar a los fondos de cohesión europeos, y que tiene como objetivo fundamental, precisamente, contribuir a reducir las diferencias comerciales entre los países. También servirá de apoyo a la promoción de la competitividad y la cohesión social. La reglamentación del Fodem estará lista antes del próximo 30 de noviembre.

El fondo lo nutrirán los países miembros hasta llegar a sumar 100 millones de dólares (81,3 millones de euros) en un plazo de tres años. Los artífices de este acuerdo están muy satisfechos con este logro al que consideran como un paso fundamental para superar las asimetrías comerciales que tantos disgustos ha dado a Argentina y Brasil, si bien no son precisamente ellos los más perjudicados por estas desigualdades y, por tanto, tampoco serán sus principales receptores.

Brasil aportará aproximadamente el 70% del capital, Argentina el 25%, Uruguay el 2% y Paraguay el 1%. Estos dos últimos países serán los principales beneficiarios. Paraguay obtendrá el 36%, Uruguay el 25%, y Brasil y Argentina se repartirán el resto. Una vez que transcurran los tres primeros años se incrementarán los aportes para financiar proyectos que generen empleo en la región, convirtiéndose en una especie de banco de fomento.

La prensa venezolana ha destacado el hecho de que Venezuela, que ha impulsado el Banco del Sur en el seno del G-77 y del Banco Sudamericano, junto a Brasil y a Argentina, se ha quedado fuera de la primera entidad que surge en la región para financiar obras conjuntas entre los países.

Sin embargo, es posible que pronto se integre. Según un comunicado emitido por el Gobierno de Paraguay (que ejerce la Presidencia pro tempore del Mercosur), el país que dirige Hugo Chávez ha completado todos los requisitos que estaban pendientes para su integración como miembro de pleno derecho. Venezuela, en el marco de la Cumbre, se ha suscrito al Protocolo de Ushuia y ha firmado la Declaración Presidencial sobre el Compromiso Democrático en el Mercosur.

Integración energética. El acuerdo más importante ha sido el de la creación del Fodem, y el compromiso más significativo que se ha asumido durante la reunión del Consejo de este bloque comercial ha sido el de la puesta en marcha de un proyecto para crear un 'anillo energético' en el subcontinente. Una estrategia que recuerda mucho al Pacto del Carbón y el Acero, el embrión de la Comunidad Económica Europea (CEE), la antecesora de la UE.

El 'anillo energético' es, de momento, sólo un plan, en el que probablemente participará Bolivia, un país que permanece paralizado políticamente a la espera de la convocatoria de elecciones generales tras la renuncia del presidente Carlos Mesa y la formación de un Gobierno de transición dirigido por Eduardo Rodríguez. Pero en el caso de que finalmente se materialice hay ya dinero encima de la mesa para convertirlo en una realidad.

El presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Enrique Iglesias, quien está a punto de abandonar su puesto para hacerse cargo de la Secretaría Permanente de las Cumbres Iberoamericanas, ha manifestado que está dispuesto a ofrecer financiación para el desarrollo de los trabajos técnicos. El plan incluye la construcción de un gasoducto desde Perú para transportar gas natural a los países del Cono Sur que tendrá un coste de 2.500 millones de dólares (2.033 millones de euros).

Además, se han realizado una serie de propuestas sobre alianzas entre las diferentes operadoras energéticas estatales en el marco de la creación de Petrosur y se han analizado otras iniciativas como la puesta en marcha de un Corredor Bioceánico de Integración de Infraestructuras y Energía y el marco para la Integración Subregional de la CAN. Todos estos planes comenzarán a estudiarse detalladamente para determinar su viabilidad económica y técnica.

Una moneda única. Las aspiraciones de los líderes del Mercosur van más allá de la integración energética y comercial. También quieren, como en Europa, una moneda única. Sobre este asunto no hay nada oficial, pero el ministro de Hacienda de Paraguay, Ernst Bergen, ha asegurado que este es el momento ideal para pensar en la creación de una divisa única para los países que integran el bloque y para la puesta en marcha de un Banco Central de Sudamérica.

Bergen respalda esta idea en el hecho de que se ha apreciado una creciente convergencia económica en el área, un asunto sobre el que sí se ha hablado formalmente en la Cumbre. Los países asistentes han coincidido en destacar estos avances y en la necesidad de que los futuros trabajos del bloque se centren, entre otras cosas, en la coordinación de las políticas macroeconómicas.

Los avances que se han realizado y, sobre todo, los planes futuros de integración que se han expuesto en este evento no han hecho olvidar a los líderes del Mercosur que hay muchas cosas que fallan y otras tantas que les separan. Los mandatarios del bloque aprovecharon el acto de clausura para hacer un ejercicio de autocrítica.

El presidente brasileño, Lula da Silva, reconoció que el trabajo de los presidentes que integran el Mercado Común no se ha traducido en beneficios reales. Muchas de las ventajas que se esperaban todavía no se han materializado y, en cambio, han surgido fricciones entre los países miembros. Lula considera, además, que al Mercosur le falta agilidad para adoptar los compromisos asumidos.

El presidente de Paraguay, Nicanor Duarte, también resaltó los fallos del bloque en su discurso. El mandatario lamentó que el Tratado de Asunción, que dio origen al Mercosur, no se haya cumplido. Más molesto se mostró su canciller, Luis Castiglioni, quien advirtió que su país podría empezar a analizar otras fórmulas de integración regional si no se encuentran soluciones que permitan una mejor y mayor distribución de la riqueza.

El presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, fue el encargado de asumir el papel de prudente en esta 'Cumbre de proyectos'. El mandatario latinoamericano aseguró que si bien los proyectos no deben postergarse innecesariamente, tampoco había que precipitarse a la hora de tomar posiciones.  

En representación de Argentina habló el vicecanciller Jorge Taiana, puesto que el presidente Néstor Kirchner regresó a Buenos Aires antes de la clausura sin dar explicaciones. Taiana expresó, muy burocráticamente, el deseo de que el bloque sea un espacio democrático y económico para combatir la pobreza en la región.

La Cumbre ha terminado pero en los próximos meses los presidentes latinoamericanos continuarán dando rienda suelta a su vocación integradora. Las citas son muchas y los proyectos que hay que estudiar aún más. Entre ellos, ninguno que haga referencia a Washington y muchos que hacen pensar que el Mercosur pretende conseguir su particular ALCA sin contar con el beneplácito de su poderoso vecino del norte.

   

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