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Viernes 24 de junio de 2005
DESDE EL MALECON CON... Cuba desvelada Por
Aurelio Pedroso
Hay en estos momentos en toda la isla un singular desvelo. Uno, el de las autoridades, que se supone no deben dormir intentando solucionar el problema, y otro que es el correspondiente a la ciudadanía que padece de un tormentoso y continuo corte de electricidad. Una quincena satánica, con cortes de alrededor de seis horas en la capital que pueden repetirse a lo largo del día, mientras que por el interior parientes que llaman a La Habana diciendo que resulta imposible lograr una cubeta de hielo para mitigar un calor que ya ha impuesto récords históricos. Ciertamente y previo a esta arremetida calor-ausencia de electricidad, las responsables de este servicio habían alertado de ciertas irregularidades en virtud de necesarios mantenimientos para minimizar apagones durante el verano. Pero una cosa piensa el borracho y otra el bodeguero. La gente en la calle no cree posible que tales mantenimientos traigan consigo tantos y tan frecuentes cortes, algunos de ellos tan macabros como ese de suspender el servicio y en menos de un minuto volver a reponerlo. Si los equipos electrodomésticos que no han muerto en tan desigual batalla pudiesen hablar, el discurso no terminaría nunca. Es que a esto de la ausencia de energía van aparejados otros males como la falta de agua porque los motores impulsores no trabajan si no es con electricidad y al parecer otro tanto ocurre con el servicio del gas. Ayer un molesto vecino patentó en su desespero un nuevo sándwich o emparedado: pan con habichuelas. Al menos el pobre hombre se contentó con enviar algo al estómago porque por ahí andan los que sueltan su botellita a plena calle en ciertos barrios habaneros. Ni media palabra se ha dicho o escrito en estos días para explicar en realidad qué acontece. Si en verdad es, como he podido indagar, que la moderna planta Antonio Guiteras, de tecnología francesa y ubicada en la vecina ciudad de Matanzas, está presentando serios problemas con el crudo cubano (de mala calidad hacia abajo) pues ya es hora de contarlo y respetar a la gente. En
fin, el mar, como dice un buen amigo. Me despido hasta la siguiente semana
no sin antes apagar un convertidor unido a una batería gracias
al cual se han escrito estas líneas. Vaya “veranito”
que nos espera. |
| Edita Asesores de Publicaciones S.L.
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