Jueves 7 de julio de 2005

Una brutal cadena de atentados terroristas conmociona Londres

Latinoamérica también se ha visto conmocionada hoy por el brutal atentado que ha sacudido las islas británicas. Una cadena de explosiones en la red de transporte público de Londres ha ocasionado al menos 33 víctimas mortales y centenares de heridos, algunos de ellos en estado crítico.

La prensa on line de la región recogía hoy en sus portales la noticia. Los principales diarios sudamericanos han informado del horror vivido en Londres, trasmitiendo su preocupación por la posibilidad de que algunos de sus compatriotas se hubiesen visto afectados por el ataque.

Dos de los principales mandatarios de la región se encontraban en Gleneagles asistiendo como invitados a la cumbre del G-8 que se celebraba en esta localidad de Escocia: el presidente de Brasil, Lula da Silva, y el de México, Vicente Fox. Ambos flanquearon al primer ministro británico Tony Blair junto al resto de los asistentes al encuentro en la primera rueda de prensa concedida por el premier tras conocerse la noticia. Tanto Lula como Fox mostraron sus condolencias a Blair.

Más tarde, Fox se reunió con los periodistas y afirmó que su determinación es acabar con el terrorismo y que había que "enfrentarse a este demonio y demostrarle que lleva todas las de perder". También Lula se declaró "consternado" por los ataques y expresó su más firme condena de esta "deplorable acción terrorista".

La dramática cronología del día de hoy se ha seguido sin problemas gracias a la cobertura que han hecho los medios de comunicación del mundo sobre el terrible acontecimiento.

Poco después de las nueve y cuarto de la mañana (hora local) la policía británica confirmaba a los medios de comunicación que se había producido una explosión en el metro londinense. Pero no pudo aportar más detalles. Luego se supo que está era la primera de una cadena de atentados en el sistema de transporte público de Londres que puede haber causado más de 40 víctimas mortales y cerca de 345 heridos, 45 de los cuáles estarían en estado grave, según las distintas informaciones que han ido apareciendo. Al cierre de esta edición un primer balance oficial de las autoridades londinenses reconoce 33 fallecimientos.

La confusión se instaló en la capital del Reino Unido tras las primeras noticias y las autoridades decretaron inmediatamente el cierre del metro y la paralización de los autobuses que aún recorrían la ciudad.
A las once y media, los portavoces de Scotland Yard declararon que tenían pruebas suficientes para asegurar que se trataba de un atentado terrorista realizado mediante bombas colocadas en distintos objetivos.

Tres explosivos habrían afectado a seis estaciones de metro, al estallar en los ándenes o en los túneles, mientras que otro habría provocado la voladura de un autobús de dos pisos cerca de Russell Square.

A las 12 de la mañana, el premier británico, Tony Blair, ha comparecido ante la prensa mundial desde Gleneagles, donde participaba en la reunión del G-8 de la que Reino Unido es el país anfitrión.

En esta primera comparecencia pública tras la confirmación del desastre, Blair se presentó rodeado por todos los líderes que participaban en el G-8, aunque en los primeros planos que ofrecían en directo todas las televisiones del mundo podía verse con claridad como los mandatarios más cercanos al premier eran George Bush, en el flanco derecho, y Jacques Chirac, en el izquierdo. Todo un símbolo.

Blair ha asegurado que “el terrorismo no destruirá los valores de su país” y que “el mundo entero va a buscar su derrota”. Unas palabras confirmadas después por el presidente Bush quien aseguró que todos los líderes presentes en la reunión estaban tan convencidos como él de que hay que vencer a los terroristas.

Cuando sólo habían trascurrido un par de horas tras el reconocimiento oficial de que se trataba de un atentado terrorista, varios diarios informaban de que un grupo denominado “Organización Secreta-Al Qaeda en Europa” habría reivindicado la autoría de los hechos en un comunicado publicado en la web islamista al-Saha.

En el texto se relacionaba este ataque con el apoyo británico a la ocupación de Irak y se advertía de próximas acciones similares en Italia y Dinamarca. Una noticia que la BBC británica ha confirmado posteriormente.

'Castigo' también para Egipto. Hoy Al Qaeda también ha golpeado en Irak. Este mediodía la cadena qatarí Al Yazira anunció la ejecución del embajador egipcio en Bagdad, Ihab al-Sharif, secuestrado el sábado pasado por la organización de Al Qaeda en Mesopotamia. La organización terrorista argumenta que Egipto traicionó las leyes islámicas "al aliarse con judíos y cristianos".

A pesar de todo, los 13 presidentes que participan en estos momentos en la reunión del G-8 han decidido continuar con la reunión, para que los “terroristas” no tengan la capacidad de decidir la agenda política del mundo. Sólo Tony Blair ha abandonado este enclave para viajar inmediatamente a la capital británica, aunque se propone regresar a Gleneagles esta noche.

Antes del brutal atentado, la Cumbre se desarrollaba según lo previsto. En los primeros compases de la reunión, el presidente de EEUU y el premier británico habían mantenido posiciones enfrentadas en los dos temas a discutir, Blair apoyaba el Protocolo de Kioto y la concesión del 0,7% del PIB de las naciones desarrolladas a los países pobres para 2015.

Convulsión bursátil. Tras la noticia del atentado terrorista, todas las bolsas europeas reaccionaron a la baja, en una tendencia encabezada por Londres, cuya sesión continuó, a pesar del atentado. El índice FT 100 llegó a caer en un primer momento hasta un 4%, mientras que Paris, Madrid y Francfort perdían a esa hora cerca de un 3,5%. Al cierre, sin embargo, la situación mejoró sustancialmente. Londres solo perdía un 1,36% y la Bolsa española era la peor del Viejo Continente con un retroceso del 1,91%.

Las bolsas latinoamericanas mantenían al cierre de esta edición una sesión relativamente tranquila, incluso algunos mercados, como es el caso del argentino, experimentaron subidas. La Bolsa de Buenos Aires vanzaba un 0,41%, mientras que la de Bogotá se mantenía estable.

Las demás plazas financieras del continente sufrieron pérdidas leves, siendo la más aguda la de Brasil, con una bajada del 0,63%. Hay que recordar que Brasil está sufriendo una crisis por casos de corrupción en el entorno de su presidente, Lula da Silva.

Las principales bolsas estadounidenses también registraron una apertura bajista, con el Dow Jones retrocediendo un 0,98%. Pero cerca del cierre los retrocesos se habían reducido hasta situarse en el entorno del 0,22%.

El oro registraba una subida del 1,2%, que colocaba al precio de la onza en 428,90 dólares, el más alto en tres semanas.

Pese a la moderación, algunos analistas advertían de que los mercados han vuelto a moverse en una coyuntura de peligro. Al mismo tiempo, muchos expertos coinciden en que los atentados pueden afectar a la recuperación de la economía europea, lo que a su vez atenazaría al resto del mundo.

Las caídas bursátiles más duras se centraron en valores relacionados con el turismo y con las aseguradoras. Así, British Airways se convertía durante muchos momentos en uno de los peores valores de todo el Viejo Continente. También las aseguradoras Scor, Allianz y la británica Aviva sufrían fuertes recortes. Por el contrario, empresas relacionadas con la seguridad como L-3 Communications o Isonics, que fabrica dispositivos para la detección de explosivos, se apuntaban grandes ganancias. En este último caso por encima del 10%.

Con respecto al petróleo, el precio caía de manera drástica tras haber alcanzado en las horas anteriores al atentado sus máximos históricos. Por ejemplo, el contrato de futuro para entrega en agosto llegaba a caer casi un 7% hasta 57,2 dólares por barril por el temor a una contracción de la demanda ante una posible ralentización de la economía mundial, según apuntan los analistas. También el barril Brent del Mar del Norte sufría una caída del 2,1% hasta situarse, al cierre de esta edición, en 58,62 dólares.

La evolución del precio del petróleo sería similar a lo sucedido tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. Entonces, y en un periodo de dos meses, el precio del barril Texas cayó en torno a un 35%. Tras el atentado del 11 de marzo de 2004 en Madrid, sin embargo, el petróleo, cuyo precio se situaba entonces en el entorno de los 32 dólares, siguió subiendo, y consolido la tendencia el 1 de abril cuando la OPEP recortó su producción en un millón de barriles, momento en el que el barril llegó a costar 36 dólares.

Quizá los mercados están esperando una situación similar a la que se produjo después de la masacre neoyorquina, en la que el ambiente de solidaridad llevó a la OPEP a no tocar la producción. Es posible que muchos inversores estén vendiendo en la actualidad para realizar plusvalías. Claro que en septiembre de 2001 el precio del barril se situaba en el entorno de los 25 dólares, un 60% menos que en la actualidad.


 

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