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Miércoles
6 de julio de 2005 Los cambios en Morgan Stanley desencadenan una guerra bancaria El regreso de John Mack a la cima de la cúpula de Morgan Stanley tras la salida de Philip Purcell, puede suponer un terremoto en el sector de la banca de inversión estadounidense más pronunciado de lo que los expertos habían previsto. La batalla que se desencadenó en Morgan Stanley entre el anterior consejero delegado de la compañía y sus críticos, supuso una verdadera sangría en los recursos humanos de este banco de inversión. Desde marzo, momento en que se recrudecieron las hostilidades, hasta ayer mismo los anuncios de abandono realizados por parte de analistas y operadores estrella no han dejado de estar presentes en el día a día de la firma. El último
rival en pescar en el río agitado y revuelto de la plantilla
de Morgan Stanley ha sido el británico HSBC que el lunes confirmó
la contratación de los cuatro principales analistas de la sucursal
de la entidad estadounidense en Londres. La situación de la plantilla
que permanece en el banco es de total desaliento, según han confirmado
fuentes cercanas a Mack, a la prensa especializada. Y el nuevo equipo
quiere provocar la reacción de su mesnada. Por eso ha anunciado
que va a pasar inmediatamente al ataque. Talonario. Mack ha anunciado que recuperará a los mejores a golpe de talonario. No sólo eso. Tampoco descarta hacer ofertas a los nombres más prestigiosos de la competencia. Junto al dinero que piensa ofrecer está también la posibilidad de que muchos de los profesionales del sector consideren interesante trabajar con él. Este fue, por ejemplo,
el razonamiento defendido ayer por los analistas de Moody´s que
emitieron una nota bastante halagadora sobre la posible evolución
de futuro del banco a las órdenes del nuevo equipo de dirección.
El reto personal del nuevo consejero delegado sería conseguir
que el precio de la acción, ahora en el entorno de los 50 dólares,
regresará a los 110 dólares que valía no hace tanto.
Y va a necesitar un buen equipo para lograrlo. Buen sueldo. En su regreso a Morgan Stanley, Mack se ha asegurado un contrato hasta 2010 que le garantiza además dos años en los que su sueldo no bajará de 25 millones de dólares con independencia de los resultados que obtenga. Esas condiciones son también un cebo para las estrellas que se quieren contratar. |
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