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Lunes 4 de julio
de 2005 Los exportadores argentinos tienen un dilema. Un dólar alto frente al peso facilita las ventas al exterior, pero una excesiva apreciación podría perjudicar en el largo plazo la economía. La Cámara de Exportadores del país ha alertado al Gobierno de Kirchner y al Banco Central que si se mantiene el actual tipo de cambio durante mucho tiempo habrá problemas. En los últimos dos meses el peso se ha cotizado entre las 2,88 y 2,90 unidades por dólar. Hoy, la moneda argentina se revalorizaba un poco, un 0,15%, de forma puntual, debido a que en EEUU los mercados permanecían cerrados por la fiesta de la Independencia por lo que hubo menores ventas de dólares. Pero, en general, la tendencia es a depreciarse frente a la divisa estadounidense. No de manera casual. El Gobierno ha centrado su lucha contra la apreciación del peso en el control de los capitales especulativos. Una pelea que ha contado con el apoyo del Banco Central de la República Argentina (BCRA). La autoridad monetaria ha estado comprando divisas en el mercado y, además, la pasada semana decretó dos cambios normativos para incentivar la demanda de la divisa estadounidense: eliminó las restricciones por las que las Casas de Cambio no podían mantener más de 1,5 millones de dólares (1,2 millones de euros) entre sus activos y prorrogó hasta el 31 de diciembre el plazo que tienen los residentes con deuda reestructurada en el exterior para comprar dólares con el fin de saldar esas deudas. Los exportadores consideran que la actual cotización, conseguida a base de comprar dólares y de regulaciones a la medida, puede mantenerse, como mucho, cinco años más, y el "problema serio es que la economía se acostumbre a un dólar que no será permanente", según afirma el vicepresidente de la Cámara de Exportadores de Argentina, Elvio Baldinelli. Este empresario cree que el Gobierno va a insistir en su política, pero alerta de que esta posición será criticada por el FMI. El organismo que dirige Rodrigo Rato y el Gobierno de Kirchner se encuentran en las fases preliminares del inicio de una negociación que permita al país reestructurar la deuda que mantiene con el Fondo. |
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