Miércoles 6 de julio de 2005

Lula da por concluida su primera crisis de Gobierno

El presidente brasileño Lula da Silva ha cerrado su primera crisis de Gobierno antes de partir hacia Escocia para participar en la Cumbre del G-8. En el nuevo Gabinete, el Partido de los Trabajadores (PT) pierde peso en favor de su aliado de centro derecha, el Partido del Movimiento Democrático de Brasil (PMDB).

Dos nuevos ministerios caen en manos del Partido del Movimiento Democrático de Brasil (PMDB), el de Minas y Energía y el de Salud. Con este gesto, Lula pretende conseguir el apoyo de este partido aliado para garantizar la gobernabilidad del país. Aunque el PMDB también tiene problemas. Su líder en el Congreso, José Borda, ha dimitido. A él también le han salpicado las denuncias de Fernanda Karina Somaggio, la ex secretaria de Marco Valerio.

Antes de renunciar a su cargo, Borda aseguró que no ha recibido dinero de Marcos Valerio, el publicista que presuntamente intermedió entre el Partido de los Trabajadores (PT) y los diputados en el esquema de sobornos. Sólo admitió que Valerio había estado presentes en varios encuentros con el PT en los que el PMDB estaba negociando su acceso a cargos públicos. Valerio tiene que declarar hoy en la comisión de investigación del caso Correos, el primero que se destapó.

Habrá a partir de ahora tres nuevos hombres del PMDB al frente del Gobierno. El presidente de la eléctrica pública Eletrobas, Silas Rondeau, será el nuevo titular de la cartera de Minas y Energía que dejó vacía Dilma Rousseff cuando paso a ocupar el Ministerio de la Presidencia tras la dimisión de José Dirceu. El diputado Saraiva Felipe estará al frente del Ministerio de Salud y el senador Helio Costa, del de Comunicación. Este último ministerio ya era ocupado por un miembro del PMDB. Estos tres nuevos ministros fueron recibidos por Lula anoche en el Palacio de Planalto. En estos momentos también controla este partido el Ministerio de Previsión Social, pero su titular, Romero Jucá, está envuelto en un caso de malversación de fondos y es posible, según especula la prensa brasileña, que sea sustituido en las próximas horas.

El partido ha prometido fidelidad a Lula y a su Gobierno pero no se ha comprometido a defender al Partido de los Trabajadores (PT), actualmente inmerso en una grave crisis tras la dimisión de su secretario general, Silvio Rodríguez, y al tesorero, Delubio Soares. Sus renuncias fueron aceptadas ayer en el Consejo de la Ejecutiva Nacional (CEN). De momento, el que se mantiene en pie es el presidente del PT, José Genoino, quien ha puesto su cargo a disposición del CEN, aunque hay un amplio sector del partido que probablemente pedirá su renuncia el próximo fin de semana durante la celebración del Directorio del PT, reunión que convocó ayer el CEN y en la que se analizará la renovación de la Ejecutiva.

El Gobierno de Lula intenta salir como puede de esta complicada situación. Además, de limpiar el Gobierno y el PT de corruptos, está a punto de reformar su Gabinete, y acaba de anunciar que el poder Ejecutivo se suma a las investigaciones. La Policía Federal se encargará de ello.

 

 

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