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Viernes
1 de julio de 2005
El
presidente brasileño despide a tres ejecutivos de una empresa
estatal
Aumenta
la agresividad de Lula contra los corruptos
Por
Americaeconomica.com
El
presidente Lula da Silva sigue luchando desesperadamente por salir
de la crisis generada por la oleada de corrupción que se
ha destapado en su Gobierno, unas denuncias que siguen creciendo
cada día. El último caso ha salpicado a uno de los
directores de la empresa estatal Centrales Eléctricas Furnas
(CEF), filial de Eletrobras. El mandatario latinoamericano ha despedido
de forma fulminante a sus tres máximos ejecutivos sin darles
si quiera la posibilidad de defenderse.
Entre
la decisión de Lula y las denuncias contra CEF ha pasado
apenas un día, lo que muestra que la actitud del presidente
brasileño es cada día más agresiva contra la
corrupción. El miércoles por la noche el presidente
del Partido Laborista (PLB), Roberto Jefferson, destapó un
nuevo caso. De nuevo, en un medio de comunicación, el diario
Folha de S. Paulo. Este
activo diputado aliado del Gobierno ha asegurado que el director
de ingeniería de CEF, Dimas Toledo, le aseguró que
todos los meses sobraban en la caja tres millones de reales (1,05
millones de euros) que eran distribuidos entre miembros del PT:
un millón (352.382 euros) iban a parar al tesorero del partido,
Delubio Soares, otro iba a parar al PT del Estado de Minas Gerais
(donde opera la eléctrica) y el último se distribuía
entre los directores de la compañía y un grupo de
diputados que gracias a los sobornos se habrían pasado al
bando del Gobierno.
Esas han sido
sus palabras, suficientes como para que Lula despidiera a los tres
directores de la compañía, Dimas Toledo, Rodrigo Botelho
y José Roberto Cesaroni. Lo hizo un día después.
Pero ha hecho más aún.
El
presidente anunció ayer por la noche la puesta en marcha
de un paquete anti corrupción que incluye la creación
de órganos de control en todos los ministerios y mecanismos
para agilizar la investigación en el caso de enriquecimiento
ilícito de altos funcionarios.
Además,
ha creado la página
web contra la corrupción en la dirección
de Internet del Gobierno. En ella cualquier persona puede poner
una denuncia contra un prójimo. Los denunciantes sólo
tienen que cumplir con unos mínimos requisitos. En el presunto
acto delictivo debe estar implicado algún órgano o
entidad del Poder Ejecutivo o afectar a los recursos públicos
y hay que contar algo sobre el asunto que permita a las autoridades
iniciar las investigaciones. Sólo eso.
Con
esta iniciativa, Lula pretende dejar claro a la población
que su intención es acabar con la corrupción en el
país, y salir librado lo mejor posible de esta crisis para
poder presentarse con garantías de éxito a las próximas
elecciones de 2006. Sin embargo, el asunto es complicado.
A
pesar de sus esfuerzos por garantizar la gobernabilidad del país,
sus propios aliados de Gobierno se lo están poniendo complicado.
Lula confiaba en que el Partido del Movimiento Democrático
de Brasil (PMDB), su principal apoyo en el Congreso y la primera
fuerza política de la Cámara baja, le ayudara a salir
de la crisis aceptando incrementar su presencia en el Gobierno.
Pero en lugar de eso, lo que parece que ha conseguido es dividir
al PMDB agravando la sensación de crisis política
que existe en el país.
Los conflictos
internos se reflejan en la propia información que ofrece
hoy la página oficial del partido (www.pmdb.org.br).
En ella, aparece una carta firmada por el pres¡dente de la
organización Michel Temer en la que asegura que por unanimindad
han decidido apoyar al Gobierno. Hoy está previsto que Lula
reciba a Temer para hablar sobre el asunto.
El PMDB, de
ideología de centro derecha, ocupa en la actualidad dos ministerios,
el de Comunicaciones y Seguridad Social, y Lula está dispuesto,
según se ha rumoreado estos días, a entregarle otras
dos carteras, entre ellas la de Minas y Energía, que ocupaba
Dilma Rousseff hasta que fue nombrada ministra de la Presidencia
en sustitución de José Dirceu. De momento, este asunto
aún no está cerrado.
Como tampoco
el hecho de que el PMDB vaya finalmente a aceptar más cargos
de responsabilidad. Hay
un sólido grupo del partido que se niega a ayudar a Lula,
como la sección de Río de Janeiro que no sólo
no quiere más cargos en el Ejecutivo sino que asegura que
el PMDB debe renunciar a los cargos que ocupa actualmente.
Mientras
tanto, las comparecencias en el Congreso para intentar aclarar los
presuntos casos de corrupción continúan. La ex secretaria
de Marcos Valerio, Fernanda Karina Somaggio, ha vuelto a hablar
esta semana. Somaggio ratificó en la Cámara baja que
su ex jefe estaba presuntamente implicado en una red de sobornos
del que formaban parte miembros del Gobierno de Lula y también
confirmó de nuevo que hubo contactos periódicos entre
Valerio y altos funcionarios de la Administración. Entre
ellos citó al secretario general del Partido de los Trabajadores
(PT) que lidera Lula, Silvio Pereira, el tesorero, Delubio Soares
y José Dirceu.
Pero eso no
es lo más grave. A pesar de que el partido de Lula controla
la CPI del caso Correos (el primer escándalo que surgió),
el Gobierno no ha podido evitar que las pesquisas se extienden a
otras denuncias. El presidente de la CPI, del Partido de los Trabajadores
(PT), llamará a declarar la semana que viene al publicista
Marco Valerio, presunto intermediario en el pago de sobornos por
parte del PT y el Gobierno a parlamentarios de distintos partidos
para conseguir su apoyo en el Congreso. De
esta forma, la CPI que estudia la corrupción en Correos,
un caso en el que está involucrado el presidente del Partido
Laborista (PLB), Roberto Jefferson, también investigará
el caso de los sobornos que destapó el propio Jefferson.
La crisis política
que intenta zanjar Lula sin demasiado éxito ya ha comenzado
a poner nerviosos a los inversores, nacionales e
internacionales, que hasta ahora habían permanecido impasibles
ante esta situación. Esta últimas semana han aflorado
algunas muestras de nerviosismo. La siderúrgica Gerdau ha
advertido que los empresarios no invierten cuando el panorama es
incierto en el corto y medio plazo.
Estas declaraciones
de representantes del gigante
mundial del sector siderúrgico han generado inquietud en
el sector privado brasileño. Desde la Confederación
Nacional de Industrias se ha asegurado que es preocupante que una
empresa como Gerdau reaccione negativamente a la crisis.
Pero
no sólo en Brasil, también fuera genera incertidumbre
la situación política del país. El presidente
del Banco Central (BC), Henrique Meirelles, ha confirmado que durante
su estancia en Suiza para participar en la Asamblea Anual del Banco
Internacional de Pagos (BIS) fueron varios los asistentes que de
manera informal le preguntaron sobre la posible incidencia de la
crisis en la marcha económica de la nación.
También
parece preocupado por este asunto el partido de la oposición
del ex presidente Henrique Cardoso, el Partido de la Social Democracia
de Brasil (PSDB). Esta formación ha asegurado en unas declaraciones
que, aunque no dejará de hacer oposición, tiende la
mano a Lula con el fin de evitar que la crisis interrumpa el actual
ciclo de crecimiento. Claro que también ha pedido a Lula
que no se presente a la reelección en 2006.
El PSDB está
especialmente interesado en que los trabajos en el Congreso no se
paralicen por la actual situación política y que se
cumpla la agenda de reformas previstas. Entre otras cosas, está
pendiente la transformación del sistema tributario y la regulación
de la financiación de las campañas electorales.
Este complejo
panorama se ha complicado un poco más este semana tras conocerse
que el crecimiento económico de Brasil, que con tanto interés
pretenden proteger tanto el Gobierno como la oposición, ha
comenzado a flaquear.
El Banco Central
(BC) ha reducido la previsión de crecimiento para esta año
desde el 4% hasta el 3,4%. Según
datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística
(IGBE) difundidos ayer, el PIB en el primer trimestre del año
creció un 0,3% respecto al trimestre anterior hasta sumar
486.600 millones de reales (171.470 millones de euros). Según
afirma el BC en las actas de la última reunión del
Comité de Política Monetaria (Copom), este dato confirma
la tendencia a la "acomodación" del ritmo de crecimiento
de la economía, algo que se observa desde el último
trimestre de 2004 tras un periodo de crecimiento elevado.
Lo que el BC
llama "acomodación" otros lo califican como desaceleración
y tiene mucho que ver con la restrictiva política monetaria
que ha aplicado hasta ahora el BC. La autoridad monetaria ha decretado
nueve alzas consecutivas de los tipos de interés de referencia,
hasta dejarlos en el 19,75%, porcentaje en el que se mantienen tras
la última reunión mensual en la que el instituto emisor
decidió no tocar la tasa selic debido a que los precios de
consumo parece que, por fin, han entrado en vereda.
No obstante,
el BC ha aumentado su pronóstico de inflación para
este ejercicio desde el 5,5% hasta el 5,8%, aunque ha reducido las
previsiones para el año que viene desde el 3,8% al 3,7%.
Habrá que esperar a la reunión del Comité de
Política Monetaria (Copom) del BC que se celebrará
el 19 de julio para saber si la autoridad monetaria decide mantener
la actitud del anterior encuentro o, por el contrario, vuelve a
decidir subir los tipos de interés.
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