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Viernes
1 de julio de 2005
Los
préstamos hipotecarios están más baratos que
hace un año
Los
analistas, sin explicaciones para la evolución de los tipos
a largo en EEUU
Por
J. J.
Ningún
experto parece capaz de ofrecer una explicación coherente
sobre la trayectoria que han seguido los tipos de interés
a largo plazo en EEUU en los últimos 365 días. Hasta
el presidente de la FED, Alan Greenspan, ha reconocido que carece
de datos suficientes para hacerlo.
Pero un año después de que el Banco Central de EEUU
iniciará el proceso de elevar la tasa de sus “fed funds”
(tipos de interés de referencia) con pequeños tirones
de 25 puntos básicos por reunión, los movimientos
no se han traslado ni a las rentabilidades de la deuda pública,
ni a las de los tipos hipotecarios. Al contrario. En todo ese tiempo
ambos guarismos han mostrado una intermitente pero inequívoca
tendencia a la baja.
Los hechos son conocidos. Ayer la FED volvió
a subir los tipos de interés de referencia en EEUU un 0,25%
hasta el 3,25%. Esta es la novena alza consecutiva que decreta el
Banco Central de EEUU desde hace un año justo, cuando la
cifra se encontraba situada en el 1%, un número que era entonces
el más bajo en 45 años.
Pues bien, contra lo habitual, durante ese tiempo, los tipos de
interés a largo plazo, fijados por la rentabilidad que marca
la deuda en los mercados secundarios, se han movido a la baja. Tanto,
que empieza a haber temores de que configuren una curva invertida,
la terrible figura que se produce cuando los tipos a largo plazo
están por debajo de los a corto.
Una señal de recesión, según las teorías
económicas clásicas. Algo que las autoridades económicas
estadounidenses niegan. Aun así, y a pesar de la perplejidad
de Greenspan, algunos analistas han aventurado teorías sobre
lo que puede estar pasando.
Muchos relacionan el fenómeno con las dificultades de la
banca estadounidense en general y de los bancos de inversión
en particular.
Las apuestas realizadas en derivados, dicen, obligan a las entidades
a comprar deuda para impedir que bajen las rentabilidades. Quienes
están en esa línea apuntan hacia la voracidad compradora
de deuda demostrada desde hace meses por los hedge funds caribeños
como prueba de que su teoría es cierta.
Hasta hay quien asegura que Washington quiere asegurarse que no
suba demasiado el tipo de las nuevas emisiones necesarias para financiar
el déficit público creciente (más de 600.000
millones de dólares) y los planes de Bush para reformar las
pensiones.
Otros creen que la volatilidad de la renta variable justifica el
apetito por los bonos. Al fin y al cabo, la inflación estaría
bajo control como demuestran los últimos datos que sitúan
el incremento interanual del IPC en el 2,8% por el 3,1% de hace
un año, lo que explica que la deuda sea más valiosa
ahora que hace 365 días, cuando con mayores rentabilidades
los posibles retornos eran menores.
Para apoyar esta teoría se argumenta además que el
único objetivo real, aunque no declarado, de la persistencia
de la FED en seguir elevando los tipos de interés de referencia
sería intentar desmontar paulatinamente la burbuja inmobiliaria,
jamás reconocida por las autoridades, pero evidente en los
datos.
La burbuja inmobiliaria también está presente en los
análisis. Y, además en relación con los bancos.
Algunos expertos creen que es la banca comercial, que ha nutrido
sus cuentas de resultados con las refinanciaciones hipotecarias,
la que se ve obligada a sostener los tipos de la deuda para evitar
una eventual explosión de la morosidad que podría
producirse si los tipos de interés a largo siguieran el camino
alcista introducido por la FED en los de referencia.
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