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Viernes
1 de julio de 2005
El
país austral endurece los controles de capitales
Argentina
pelea por mantener la competitividad de su moneda
Por
María Blasco
Las
monedas de los dos principales aliados del Mercosur, Brasil y Argentina,
se están revalorizando frente al dólar. En lo que
va de año, se han apreciado un 12% y un 3%, respectivamente.
Pero mientras que en el país austral el Gobierno y la autoridad
monetaria están luchando con todos los recursos a su alcance
para evitar que esta tendencia se mantenga, en Brasil nadie hace
nada por evitar esta apreciación pese a la pérdida
de competitividad que supone en las relaciones comerciales. Quizá
no sea el momento adecuado para que el real se debilite. Los inversores
podrían tomárselo mal en las actuales circunstancias,
con el Gobierno de Lula agobiado por los casos de corrupción.
La lucha del Gobierno
argentino contra la apreciación del peso se ha centrado en
el control
de los capitales especulativos. En mayo firmó un decreto
por el que estableció que las inversiones financieras deberían
permanecer en la nación al menos 365 días frente a los
180 exigidos anteriormente. Y el segundo lo ha rubricado hace apenas
15 días y establece un encaje obligatorio (capital que debe
mantenerse en cuentas del Banco Central -BCRA-) del 30%. Ninguna de
las dos normas afectaba a los residentes. Hasta ahora.
Esta semana
entró en vigor una nueva resolución que extiende estas
restricciones a los ciudadanos argentinos. La norma afecta a los
capitales superiores a dos millones de dólares (1,6 millones
de euros) mensuales que los residentes (físicos o jurídicos)
traigan al país. A ese dinero también se le aplicará
el 30% de encaje y la obligación de permanecer en el país
al menos un año.
Restricciones.
Estas resoluciones afectarán, por tanto, entre otras
operaciones, a la repatriación de beneficios, a las inversiones
realizadas en el exterior y a las remesas que envían los
argentinos residentes en el exterior a sus familiares. Además,
también estarán sujetos a controles los capitales
que se destinan a adquirir en el mercado primario títulos
emitidos por el BCRA mientras que sigue
excluido del encaje el dinero que entra para financiar actividades
productivas y los fondos procedentes de los organismos multilaterales
de crédito como el FMI y el Banco Mundial (BM).
El Gobierno de
Kirchner ha decidido incluir a los residentes en estos controles porque
al parecer desde que entraron en vigor las restricciones se ha detectado
un aumento inusual de las operaciones realizadas por ellos, fundamentalmente
protagonizadas por sociedades de bolsa. Movimientos que han seguido
animando al peso argentino para disgusto del Gobierno de Kirchner.
El BCRA también
ha puesto esta semana su granito de arena para ayudar a la Administración
argentina en su cruzada contra la depreciación del dólar
y esta misma semana ha decretado dos cambios normativos para incentivar
la demanda de la divisa estadounidense. La autoridad monetaria ha
eliminado las restricciones por las que las Casas de Cambio no podían
mantener más de 1,5 millones de dólares (1,2 millones
de euros) entre sus activos y ha prorrogado hasta el 31 de diciembre
el plazo que tienen los residentes con deuda reestructurada en el
exterior para comprar dólares con el fin de saldar esas deudas.
La actitud de
las autoridades argentinas contrasta con la de las brasileñas
que no están haciendo nada para frenar la revalorización
del real. En lo que va de año, el real se ha apreciado un
12% frente a la divisa estadounidense hasta cotizar al cierre de
esta edición a 2,34 unidades por dólar, un precio
no visto desde abril de 2002. En estos momentos, la evolución
del real frente al dólar es la mejor de las 16 monedas más
importantes del mundo en lo que va de año.
Tranquilidad.
Esta apreciación no preocupa a la Administración
brasileña porque la pérdida de competitividad de la
moneda se ha compensado con una reducción de impuestos a
los exportadores mientras que la revalorización sirve al
objetivo de control de la inflación del Banco Central (BC).
Las empresas
han podido hacer frente sin problemas a esta situación por
esa reducción de algunos de los impuestos que afectan a los
exportadores. En
el mes de junio se ha batido un récord mensual de ventas
al exterior tras superar la cifra, por primera vez, de los 10.000
millones de dólares (8.293 millones de euros).
Pero además
en Brasil existen graves presiones inflacionistas, las que están
detrás de las nueve alzas consecutivas de la tasa selic (19,75%),
unas subidas que se frenaron en la última reunión
mensual del BC tras constatarse que la inflación ha comenzado
a ceder. Esta evolución de los precios se debe en parte a
la apreciación del real, lo que explicaría que desde
marzo el BC se niegue a comprar dólares para frenarla. Las
autoridades monetarias temen que un real débil aliente el
consumo y provoque un alza de los precios que obligue de nuevo a
incrementar los tipos de interés.
Además,
según explican algunos expertos a este diario, la depreciación
del real afectaría negativamente a los mercados financieros
porque en Brasil "el valor de la moneda es el símbolo
de cómo van las cosas". Y en el momento actual es más
importante que nunca mostrar que las cosas van bien en Brasil.
Parece que los
dos principales aliados del Mercosur tienen prioridades muy diferentes
a la hora de afrontar su política monetaria. Quizá
este sea un obstáculo para cumplir otro de los deseos del
presidente venezolano, Hugo Chávez: coordinar las políticas
de los bancos centrales de Venezuela, Argentina y Brasil. Un primer
paso para la creación posterior de una autoridad monetaria
única en la región, e incluso de una moneda común.
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