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Viernes
1 de julio de 2005

Los
medios de comunicaicón de la red empiezan a revivir
La
fascinación por las teles de Internet
Por
Clark Parker
La banda ancha
ha hecho el milagro. Paulatinamente, la televisión “on
line” va abriéndose paso en los hogares estadounidenses
e incluso ya posee un consumidor tipo: jóvenes entre 20 y
30 años interesados en configurarse una programación
televisiva a la carta que, según los estudios más
recientes, pasan más de cuatro horas diarias viendo programas
ante la pantalla del ordenador.
Un buen “target” para las agencias publicitarias que
gastaron el pasado año 9.600 millones de dólares en
colocar los anuncios de sus clientes en este medio. ¿Una
cifra aún poco estimulante? Sí, si se considera que
sólo supone el 6% del total del dinero invertido el año
pasado en los medios de comunicación estadounidenses. Pero
no tanto, si se piensa que supone un aumento de más del 300%
sobre la cifra del año anterior.
Una cifra que parece dejar constancia de la multiplicación
del número de pantallas donde exhibir contenidos en la nueva
era digital. Algunos expertos señalan que no deben olvidarse
tampoco en este proceso el impacto de las nuevas consolas de videojuegos
que son en sí mismas un posible nuevo receptor de contenidos
audioviaules on line.
Un negocio
demasiado redondo para que las “majors” lo dejen pasar
de lado. Algunas como Walt Disney tienen planes concretos. Por supuesto
que no descartan seguir vendiendo sus contenidos a los “carriers”
o las plataformas que se lo soliciten, pero, consideran que ha vuelto
a llegar el momento de desarrollar también una oferta propia.
Eso sí, sin los suntuosos gastos de otras épocas.
Ahora parece claro que los negocios en la red deben ser rentables
casi desde su inicio. Igual que los demás. Por éso
no se espera una revolución como en los años anteriores
al estallido de la burbuja tecnológica de 2000. Se trata
más bien de una evolución que terminará por
conceder un espacio propio a las ofertas audiovisuales de Internet
entre el resto de los medios de comunicación.
La nueva actitud
de las “majors” hacia la red, también se está
notando. En la actualidad casi todos los contenidos que se producen
pueden ser fragmentados de tal manera que son suceptibles de ser
vendidos individualmente, algo impensable hasta la llegada de la
banda ancha.
Algunos expertos
señalan, sin embargo, que la tendencia aún está
lejos de producir el mundo augurado por los gurús de la sociedad
de la información que hablan de un consumidor soberano y
capaz de elegir su propio menú entre una amplia gama de ofertas.
Sencillamente, opinan, no es así, porque la reacción
natural de las productoras de contenidos es restringir la oferta
para impedir su atomización.
Quizá
hagan falta unos años para que surjan muchas aldeas globales
y empresas independientes capaces de abastecer a determinados tipos
de público concretos. Por ahora, ese proceso, sólo
resulta apreciable en la siempre dinámica e innovadora industria
del porno.
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