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Viernes
1 de julio de 2005
El
Banco de Inversión estadounidense quiere asegurarse las comisiones
de un negocio que moverá 30.000 millones de dólares
en cinco años
Los
molinos de viento de Goldman Sachs
Por
Peter Kent
Muy
pocos se extrañan de la renovada pasión de Goldman
Sachs por el sector de las energías renovables. El banco
de inversión más sopechoso de EEUU, y el que más
peso tiene en los mercados financieros de aquel país, se
ha ido convirtiendo en los últimos tres años en una
suerte de entidad financiera con grupo industrial, como marcaban
los cánones del antiguo modelo alemán.
Aunque
sus adquisiciones están completamente concentradas en la
producción de electricidad. Quizá está furia
compradora tenga alguna relación con su visión pesimista
de los precios del pétroleo que todavía ven a medio
plazo en un precio de 100 dólares por barril, o quizá
en el hecho de que en este momento la venta de energía eléctrica
se ha convertido en un negocio más que rentable, tanto en
los mercados de contado como de futuros.
Algunos expertos, como Christopher O´Leary, columnista del
Investment Dealer Digest, aportan otros datos. Dice que en Goldman
tienen la certeza de que Washington se dispone a realizar una apuesta
por las energías renovables, especialmente la eólica
y que en esa línea se enmarca la reciente compra que ha realizado
de Zilkha, una de las mayores firmas de este sector en el país.
Se dice que los asesores de la Casa Blanca han convencido al presidente
de que el país necesita al menos 20.000 megawatios más
procedentes de las “renovables” y para conseguirlos
habrá créditos fiscales, y la apertura de un negocio
de financiación de mucho volumen.
Tanto, según
O´Leary como 30.000 millones de dólares. Las comisiones
correspondientes a estas necesidades de dinero fresco para construir
eólicas son, desde luego, un atractiva fuente de ingresos
que puede convertirse en recurrente durante cinco o diez años.
Por éso haberse situado en el lugar correcto antes de que
llegue la competencia a dispustar las retribuciones ha podido ser
una decisión estratégica muy acertada. O no. Algunos
analistas explican que siempre que los precios del barril de petróleo
marcan una línea alcista en las oficinas centrales de la
banca de inversión se vuelve a hablar de la posible explosión
de las energías renovables.
Más
aún. Algunos recuerdan que a mediados de los ochenta
y los noventa ya se habló y mucho de la explosión
de las energías renovables. Un asunto que, según parece,
está destinado a cobrar actualidad aproximadamente cada diez
años. Aunque esta vez, la creciente preocupación de
algunos sectores de la ciudadanía por la protección
del medio ambiente, quizá configure el milagro. Se dice,
por ejemplo, que hasta las grandes petroleras, como Royal Dutch
Shell, están invirtiendo en molinos de producción
de energía eólica. Y hay un dato relativamente nuevo,
la instalación de nuevas plataformas de generación
ha crecido a un ritmo del 30% anual en el último lustro.
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