Viernes 1 de julio de 2005


Venezuela saca adelante Petrocaribe sin el apoyo de Trinidad y Tobago, el mayor productor de crudo del área

El petróleo de Chávez une al Caribe

Por Gema Velasco

El presidente venezolano, Hugo Chávez, ha conseguido un gran avance en su proyecto de integración en Latinoamérica. En mayo, logró en la Cumbre de Brasilia poner en marcha Petrosur junto a Argentina y Brasil. Y ahora ha apadrinado el nacimiento de Petrocaribe, un proyecto que convierte el petróleo de Venezuela en el cemento que unirá a 13 países de la región. Es sólo cuestión de tiempo que Petroamérica eche a andar y el subcontinente se convierta en un solo bloque energético. Un desafío para las naciones ricas y, sobre todo, para Washington.

El presidente estadounidense, George Bush, no debe estar disfrutando con estas iniciativas, proyectos que lideran dos de sus peores enemigos: Chávez y Fidel Castro. El mandatario cubano sorprendió a todos, incluso al Gobierno venezolano, presentándose en el Estado de Anzoátegui (Venezuela) sin previo aviso y después de que se hubiera anunciado oficialmente que en su representación asistiría a la Cumbre de Petrocaribe el vicepresidente de la isla, Carlos Lage. El ministro de Comunicación venezolano, Andrés Izarra, se quedó descolocado.

Fue él quien anunció que Fidel Castro no acudiría a la cita. Y por eso fue criticado sin piedad por los medios de comunicación de dentro y fuera del país. Izarra tuvo que pedir perdón y reconocer que no tenía ni idea de que el presidente cubano iría a la Cumbre. Nadie lo sabia. Entre sus planes no estaba salir de la isla. Pero la insistencia de su amigo Chávez le animó a tomar un avión para trasladarse al exterior por primera vez en años. El evento merecía la pena.

El desafío.Su presencia en la primera Cumbre del Caribe fue mucho más que un gesto hacia su gran aliado venezolano. Fidel Castro consiguió con su implicación personal en el proyecto dar más fuerza al mensaje de desafío que supone la creación de Petrocaribe para los intereses de EEUU en la región.

Ya no se trata sólo de declaraciones más o menos mal intencionadas como las realizadas a su llegada a Venezuela cuando vaticinó que se acercaba una crisis energética "casi apocalíptica por el derroche insoportable de energía en el mundo del norte". Palabras que Chávez aderezó con sorna al afirmar que el modelo de vida del norte desarrollado no se sostiene y que "harían falta varios planetas Tierra, y todos los recursos de este planeta para sostener el irracional ritmo de consumo y el despilfarro energético de las naciones ricas".

En esta ocasión, esa particular visión del mundo se ha materializado en un proyecto concreto que surge explícitamente para luchar contra ese orden económico internacional, "heredado del colonialismo y el imperialismo e impuesto por los países desarrollados y ricos". Así se explica en el Acuerdo de Cooperación Energética Petrocaribe, un texto que han firmado 13 países.

El Gobierno de George Bush, de momento, calla. Aunque la intranquilidad se palpa. El embajador estadounidense en Venezuela, William Brownfield, hizo unas declaraciones significativas en referencia a la Cumbre de Petrocaribe. Brownfield aseguró que el sector privado de EEUU espera que las relaciones petroleras entre Caracas y Washington se mantengan. No tan diplomáticamente ha reaccionado la armada financiera de la Administración Bush.

Algunos bancos de inversión de EEUU insisten en reducir el acuerdo energético firmado por los países caribeños a un movimiento más de la política expansionista de Venezuela en la región. Su objetividad es bastante dudosa, por lo menos en el caso de Goldman Sachs, una entidad que se ha hinchado a tomar posiciones en el mercado de futuros energéticos y que apuesta por un barril de petróleo a 100 dólares.

Dos esquiroles. Los bancos estadounidenses se resisten a aceptar la importancia que tiene Petrocaribe para la región. Un proyecto concreto aprobado y suscrito por los países caribeños que se enmarca en los principios de integración de la Alternativa Bolivariana para América (ALBA), el plan de Chávez para desterrar del continente las aspiraciones de domino comercial de EEUU basados en el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Un plan ahora estancado y que Bush pretende reactivar tras la aprobación del tratado de libre comercio (TLC) con Centroamérica (CAFTA). Este acuerdo ha sido ratificado esta misma semana por el Congreso de EEUU, pero le queda mucho camino legislativo para que sea una realidad.

La creación de Petrocaribe ha sido un éxito de la política de Chávez. Pero no completo. Dos de los países que participaron en la Cumbre se han negado, de momento, a firmar el acuerdo. Son Barbados y Trinidad y Tobago. Ambos son productores de gas y petróleo. Nadie ha dado explicaciones sobre estas 'deserciones'.

La negativa actitud de Trinidad y Tobago es la que más podría repercutir en el futuro de Petrocaribe, porque estas islas son las principales productoras de petróleo del Caricom con unas reservas de 825 millones de barriles frente a las 2,53 de Barbados. Chávez lo sabe y se ha preocupado de incluir en la declaración del acuerdo una mención especial a este país, en ella los jefes de Gobierno y Estado que han firmado el documento reconocen "la importancia de Trinidad y Tobago como un país exportador de energía de las naciones del Caricom como fuente confiable de suministro".

Quizá esta nación intenta proteger con su no participación en Petrocaribe su negocio. Allí operan grandes multinacionales del sector, como la hispano argentina Repsol YPF que en estos momentos se encuentra estudiando la posibilidad de ejercer la opción de compra de los campos petrolíferos que quiere vender British Petroleum (BP) en Trinidad y Tobago a Perenco y Neal & Massy Energy, y que actualmente pertenecen a la sociedad conjunta que españoles y británicos poseen en el país caribeño. Fuentes del sector señalan que dicha adquisición encajaría en la nueva estrategia de la petrolera española de aumentar y diversificar las ofertas. De esta forma, podría compensar las decepciones que se ha llevado en Argentina y Bolivia.

Sombra. La ausencia de Trinidad y Tobago deja el liderazgo absoluto de Petrocaribe a Chávez, que se convierte en el mandatario solidario y desprendido que suministrará el petróleo que necesitan las naciones caribeñas. Por ello se reserva el papel principal en este proyecto.

Petrocaribe contará con un Consejo Ministerial formado por los ministros de Energía de los distintos países que se encargarán de coordinar las políticas necesarias y de elaborar las estrategias a seguir, pero Venezuela se reserva el máximo puesto de la Secretaría Ejecutiva, dedicada, entre otras cosas, a gestionar y administrar directamente los asuntos de Petrocaribe.

También probablemente controlará el fondo, denominado ALBA Caribe, del que dispondrá esta nueva petrolera 'integradora' para financiar programas sociales y económicos con aportaciones provenientes de instrumentos financieros y no financieros, unas contribuciones "que se pueden acordar de la porción financiada de la factura petrolera y los ahorros producidos por el comercio directo", según el acuerdo. Venezuela ya ha realizado la primera aportación, 50 millones de dólares (41 millones de euros). Pero además, Chávez ha aumentado las facilidades a estos países para financiar la factura petrolera.

En el actual contexto de incremento de los precios del petróleo, no hay duda de que la estrategia de Chávez para integrar la región ha sido un éxito. El mandatario latinoamericano ha consolidado su liderazgo, al tiempo que ha conseguido poner nervioso a EEUU. Ahora sólo falta que los grandes países de Latinoamérica, como Argentina y Brasil, se unan a su cruzada. De momento, ya ha conseguido poner en marcha Petrosur. Mejor aún. Chávez ha propuesto esta misma semana a Lula y Kirchner coordinar las políticas de los bancos centrales. Y ellos han aceptado.

   

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