Viernes 1 de julio de 2005


Las testoras de fondos tendrán que estar presididas por independientes

Donaldson se despide de la SEC con una última victoria

Por J. Jameson

El pasado jueves, en su último día al frente de la SEC, Willian Donaldson consiguió anotarse una pequeña victoria. A pesar de la presión de Christopher Cox, su sucesor, las gestoras de fondos tendrán que estar presididas por un independiente.

Durante toda la última semana habían corrido los rumores en Wall Street sobre la práctica certeza de que en el último consejo del supervisor bursátil presidido por Donaldson se abolieran algunas de las normas que éste impuso para reforzar la transparencia en la gestión y cuya simple vigencia, según casi todos los comentaristas especializados, habría acabado por costarle el cargo.

Al final, los últimos minutos de Donaldson como presidente de la SEC debieron tener un cierto sabor agridulce. Al menos consiguió salvar una de sus iniciativas más controvertidas que consiste en obligar a las gestoras de fondos a tener un presidente del consejo independiente de la empresa y también un 75% del consejo compuesto por hombres que no tengan relación con ninguna de las empresas cuyos títulos formen parte de la cartera de estas entidades de inversión colectiva.

Fondos. Al parecer, el avance de las investigaciones del fiscal de Nueva York, Eliot Spitzer, sobre las prácticas ilícitas de esta industria habrían impedido al entorno de Bush abolir, por el momento esta norma. Pero, a cambio Donaldson ha visto como otra de sus disposiciones dejaba de estar vigente.

Los altos ejecutivos vuelven a poder promocionar las operaciones bursátiles de sus compañías en los medios sin ceñirse sólo a los folletos oficiales.

Playboy. Hace un año, Larry Page y Sergei Brin vieron como se complicaba la salida a Bolsa de Google por haber anticipado detalles de la operación en una entrevista concedida a Playboy.

Habían incumplido una de las reglas de Donaldson al revelar por anticipado detalles que deberían haberse hecho públicos primero a través de la SEC, a partir de esta semana vuelve a no ser delito.

Snow y Bush. La idea de que el entorno de la Casa Blanca quería someter al díscolo Donaldson a una humillación final tenía hasta ayer un marchamo de total certeza en los portales financieros especializados.

Como explicaban algunos columnistas, el equipo económico de Bush, y muy especialmente el secretario del Tesoro, John Snow, no querían que diera la impresión de que habían tenido que sustituir al presidente de la SEC para imponer sus planes.

A nadie le extrañaba un movimiento de nuevo poco elegante de Washington, después de haber sustituido a quien fuera su antiguo favorito, un ex-presidente de la Bolsa de Nueva York, por Cox, un republicano sin experiencia conocida en los mercados financieros y poco favorable a que la protección de los minoristas bloquee la acción de las grandes empresas.

   

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