Jueves 14 de julio de 2005

Rice reorganiza su grupo de asesores para Latinoamérica

A partir de septiembre, el actual coordinador de la Oficina de Asuntos Cubanos del Departamento de Estado de EEUU, Kevin Whitaker, viajará a Caracas para convertirse, de momento, en el jefe interino de la diplomacia estadounidense en Venezuela. Aunque los analistas creen que acabará convertido en Embajador.

Su conocimiento de Cuba es la justificación de este nombramiento, porque el Depàrtamento de Estado parece creer que Venezuela y Cuba van a aumentar sustancialmente el entendimiento politico que tienen ahora. En Washington, su sustituto para lidiar con los asuntos habaneros será Stephen McFarland, un diplomático profesional especializado en América Latina.

La misión de Whitaker será delicada. El presidente venezolano, Hugo Chávez, ha acusado en varias ocasiones a Washington de intentar derrocarlo, mientras que desde la Casa Blanca han responsabilizado al mandatario de la inestabilidad de las democracias en la región latinoamericana. Un cruce de acusaciones en el que también se ha involucrado al presidente de Cuba, Fidel Castro, que respalda a Chávez.

Ahora Whitaker intentará sacar partido en Venezuela a las lecciones aprendidas en su contacto constante el jefe de la Sección de Intereses Cubanos en Washington, Dagoberto Rodríguez. Un hombre que goza de la plena confianza de Fidel Castro y Hugo Chávez.

La designación de Whitaker ha coincidido con el nombramiento de James Cason, el hasta ahora jefe de la Oficina de Intereses de EEUU en La Habana, como nuevo embajador estadounidense en Paraguay.

Estos cambios de la diplomacia de la Casa Blanca representan una nueva estrategia en la relación con los países latinoamericanos en general, y con el ´eje del mal´ en particular, además de consolidar una línea de mano dura, de la que Rice es tan partidaria.

 

 

 

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