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Jueves 14 de julio
de 2005 El Gobierno de Lula quiere mantener alejada la economía de la crisis política que sacude a Brasil. Y para demostrar la bonanza de sus cuentas ha decidido, en plena oleada de corrupción, adelantar el pago de 5.210 millones de dólares (4.310 millones de euros) al FMI. El Banco Central del país (BC) justifica esta decisión en las condiciones favorables de la balanza de pagos brasileña. De esa cantidad, 5.000 millones (4.136 millones de euros) corresponden al valor del préstamo y el resto a intereses. El BC afirma en un comunicado que la operación se cerrará como muy tarde el próximo 25 de julio. Los pagos corresponden a una línea de crédito denominada 'facilidad de reserva suplementaria' que contempla amortizaciones en septiembre y diciembre de este año y en marzo de 2006. La autoridad monetaria explica que este tipo de préstamos tiene plazos más cortos de amortización y, por tanto, su coste es más elevado que el de otro tipo de líneas que ofrece el Fondo por lo que el pago anticipado planteado por el BC permitirá ahorrar, según sus cálculos, 82 millones de dólares (67,8 millones de euros). Brasil realizará este pago con el dinero de las reservas internacionales que actualmente ascienden a 59.589 millones de dólares (49.300 millones de euros). Brillo financiero. Mientras Lula exhibe el brillo financiero del país en el exterior, la vida política en Brasil sigue convulsionada por los escándalos de corrupción que han obligado al presidente a reformar su gabinete y a cambiar la cúpula del Partido de los Trabajadores (PT) que lidera. Ayer rodó otra cabeza. La del jefe de la Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN), Mauro Marcelo de Lima e Silva. De Lima presentó su renuncia unas horas después de que trascendiera que había calificado como "bestias y fieras" a los parlamentarios que investigan en el Congreso las denuncias de corrupción. Su dimisión fue aceptada, según explicó una nota de prensa emitida por Presidencia. La decisión la tomó el vicepresidente José Alencar, quien ha asumido el mando ante la ausencia de Lula que se encuentra en Francia en visita oficial. Las descalificaciones las ha divulgado el diputado opositor del Partido del Frente Liberal (PLF), Rodrigo Maia, quizá molesto con los últimos acontecimientos acaecidos en su partido tras haber sido alcanzado por la ola de corrupción. El pasado lunes un diputado del PFL, Joao Batista Ramos da Silva, fue detenido junto a otras seis personas no identificadas cuando pretendía subirse en un avión privado para salir del país con siete maletas repletas de dinero en efectivo (en reales). El parlamentario explicó que el dinero provenía de los diezmos de la Iglesia Universal del Reino de Dios (fundada en Brasil en 1977) pero no aportó ningún documento sobre el origen de estos fondos por lo que fue detenido. Tras conocer los hechos el PFL convocó de manera urgente su Ejecutiva Nacional, donde se decidió la expulsión del partido de este parlamentario. La prensa brasileña apunta, además, otro motivo para la salida de Mauro Marcelo. Al parecer, este funcionario era un protegido del ex ministro de la Presidencia, José Dirceu, y tras su salida del Gobierno como consecuencia de las denuncias de corrupción su posición al frente de ABIN se complicó debido a las malas relaciones que mantenía con el director de Seguridad Institucional (órgano del que depende la ABIN), Jorge Félix, con rango de ministro y también general del Ejército.
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