Miércoles 13 de julio de 2005

El presidente de Nicaragua viaja a Washington tras resolver la crisis con el FMI

El presidente de Nicaragua, Enrique Bolaños, viaja hoy a Washington para reunirse con la secretaria de Estado norteamericano, Condoleezza Rice, de quien recibirá 175 millones de dólares (142 millones de euros) de la llamada Cuenta del Milenio, destinada a aquellos país que respaldaron la invasión de EEUU en Irak. Bolaños llegará a EEUU tras haber solucionado las desavenencias de su país con el FMI.

El portavoz del presidente, Lindolfo Monjarretz, explicó ayer en una rueda de prensa que Nicaragua, junto con Honduras, es uno de los países latinoamericanos considerados por EEUU para acceder a la Cuenta del Milenio, establecida por el presidente norteamericano George Bush en México en 2002. Estos fondos, que comenzaron con un presupuesto inicial de 1.000 millones de dólares (816 millones de euros), constituyen una nueva herramienta para combatir la pobreza.

Monjarretz recordó que los criterios de selección para que su país accediera a esta ayuda, son la lucha contra la corrupción, políticas económicas sanas, inversión en capital humano y defensa de los valores democráticos . Aclaró que el dinero será empleado en proyectos de infraestructura, apoyo a la producción y lucha contra la pobreza en el occidente del país.

Este viaje se produce después de que el pasado lunes los principales grupos mayoritarios del Congreso de Nicaragua, el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) y el Frente Sandinista de Lberación Nacional (FSLN), firmaran las leyes económicas enviadas por la presidencia de la república para cumplir los compromisos con el Fondo Monetario Internacional.

Estas medidas, que estuvieron estancadas en el legislativo debido a las contradicciones entre opositores sandinistas y liberales y el gobierno, forman parte de una serie de iniciativas para reformar la Constitución nicaragüense, aprobadas por los principales diputados de la oposición y que han sumido al país en una crisis institucional. Bolaños vetó estas propuestas al considerar que PLC y FSLN pretenden arrebatar al Ejecutivo el control de las instituciones que brindan los servicios de agua potable, energía y telecomunicaciones.


 

 

 

 

 

 

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