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Viernes
8 de julio de 2005
La
presentación de los resultados empresariales del segundo
trimestre en EEUU cumple las peores expectativas de los analistas
Los
beneficios pierden brillo Por
Americaeconomica.com
Los analistas bursátiles estadounidenses extreman las cautelas. Su previsión
sobre los resultados empresariales del segundo trimestre parece cumplirse de modo
inexorable. De momento, cuando casi el 50% de las empresas del S&P han rendido
ya cuentas, los beneficios medios, se situan en el 8%, pero las previsiones para
el cierre de la temporada son más pesimistas aún. Ahora,
los expertos apuestan por un exigüo 6,6% de aumento medio del beneficio.
Un número que, de producirse quedaría muy lejos del 17% del primer
trimestre de este año y más aún del 24% registrado en el
último trimestre del pasado 2004. Pero quizá haya guarismos que
aún pesen más en el ánimo de los operadores bursátiles.
Por ejemplo el hecho de que, por el momento, el 65% de las empresas que han hecho
públicas sus cuentas del segundo trimestre hayan mostrado números
que están por debajo de las previsiones de los analistas. En
los primeros tres meses del año, las cosas no fueron bien tampoco, pero
sólo el 54% de las cuentas empresariales mostró números inferiores
a los previstos. Ante esta situación, si cabe, la negociación del
día a día en Wall Street aún se ha hecho más dura
de lo que ya era. Y, en ese sentido, los mínimos avances que se han conseguido
esta semana no son considerados como un signo de despegue. Hay dificultad para
encontrar objetivos claros de inversión o diseñar estrategias que
puedan aguantar más de cinco sesiones, según parece.
Un buen ejemplo de la perplejidad que se extiende en las mesas de análisis
de Wall Street es el cruce de previsiones sobre la forma en que deberían
valorarse los datos de la creación de empleo del mes de junio que se han
hecho públicas hoy. Las estimaciones de los analistas se situaban en 195.000
nuevos puestos de trabajo, lo que suponía un considerable aumento sobre
los 104.000 de mayo. Al final han sido 146.000. Con lo que más de uno ha
respirado tranquilo. En
el mercado, se consideraba que si el guarismo quedaba por debajo de los 125.000
nuevos empleos, la ralentización en la creación de trabajo podía
empezar a tener efectos macroeconómicos desfavorables, porque afectaría
al consumo privado. El peor escenario posible en un entorno de aumento del precio
del petróleo. Nadie
espera ahora que la FED frene, por el momento su proceso de subida de los tipos
de interés de referencia en EEUU que se situaron, tras la reunión
de los pasados días 29 y 30 de junio en el 3,25%. La duda reside en si
los hombres de Greenspan llegarán a superar el 4%, lo que supondrían
otras cuatro subidas consecutivas de 25 puntos básicos, o si lo dejaran
antes. Una creación
de empleo fuerte podía ser considerada por el Instituto emisor como una
señal de que la fortaleza económica del país exige situar
el precio del dinero muy por encima de las cifras actuales, lo que no sería
del todo bueno para las acciones. Sin
embargo, mientras las rentabilidades de la deuda sigan en las cotas que exhiben
ahora, las posibles ganancias en bolsa son la única alternativa para los
operadores sin miedo al riesgo.
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