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Viernes
8 de julio de 2005 CNOOC
estudia subir aún más su oferta "ganadora" por UNOCAL
Sigue
la guerra petrolera entre Pekín y Texas Por
Americaeconomica.com La
habilidad diplomática de la secretaria de Estado de EEUU, Condoleezza Rice,
que llega mañana a Pekín, parece ser suficiente para Chevron que
aún confía en ganar a CNOOC la batalla por Unocal. Pero la petrolera
china no cede y está dispuesta a pagar más dinero para conseguir
su objetivo. La
beligerancia con que el Congreso de EEUU ha enfrentado el deseo de CNOOC de adquirir
Unocal no ha gustado en Washington, donde el peso de los intereses geoestratégicos,
y algunas peculiaridades del accionariado de la empresa californiana, han terminado
por aconsejar un acercamiento prudente al problema. Mañana, Rice
intentará que Pekín se sume al carro de la no agresión y,
según anticipan hoy algunas blogs polítidas estadounidenses, volverá
a ofrecer a las autoridades del país asiático un buen acuerdo. Chevron
compra Unocal y CNOOC le compra luego a Chevron los activos gasístas que
la petrolera tiene en todo el mundo, incluida Australia. Sólo
hay un problema, la Casa Blanca está empeñada en que no se hable
en ningún momento de los oleoductos del Caspio, cuyas líneas pasan
por Afganistán y bordean la frontera china. Presión.
Los rumores apuntan a que Pekín quiere hablar del asunto, pero desea hacerlo
desde una posición de fuerza. De momento, el Washington Post anticipaba
que Fu Chengyu, el presidente de CNOOC ha explicado a algunos accionistas de Unocal
que está dispuesto a pagar más. Y eso que la oferta actual,
18.500, millones de dólares en efectivo ya supera, y mucho, los 16.000
millones de dólares que, entre dinero y acciones, Chevron iba a poner sobre
la mesa para ganar la batalla. Las
condiciones. Por ahora, el consejo de Unocal mantiene su recomendación
favorable a la opción Chevron, pero eso no asegura el triunfo
de la firma texana en la votación de la Junta de Accionistas de la californiana
que tendrá lugar el próximo 10 de agosto. La
agencia Reuters aseguraba hoy que los representantes de la petrolera
china habrían recibido un recado desde Unocal, en el que se
les indicaban varias condiciones, no desveladas, que sería necesario cumplir
para que la operación, de realizarse, superara todos los posibles riesgos
políticos que ahora tiene por delante. Probablemente Rice sea la encargada
de detallar estos puntos durante su estancia en Pekín. ¿Hablará
sobre el Mar Caspio? Silencio.
La pugna por Unocal entre Chevron y CNOOC ha sido el temas estrella de las secciones
de negocios de los grandes diarios estadounidenses. Sin embargo, en ninguno de
ellos se ha hecho referencia a los intereses de la compañía californiana
en el oleoducto del Mar Caspio.Pero fuera de los circuitos de los grandes medios
de comunicación, las “blogs” y los portales especializados
se están encargando desde hace unos días de recordar algunas de
las peculiaridades de Unocal que pueden resultar más molestas para la Casa
Blanca. Raw
Story. El columinsta de Raw Story, John Steinberg publicababa ayer un
artículo titulado “La tercera Guerra mundial acaba de empezar”,
en el que ofrecía a sus lectores algunas páginas de Internet publicadas
hace un par de años. En ellas se recuerdan las conexiones que
siempre tuvo Unocal en Afaganistán, hasta el punto de llegar a un acuerdo
en 1997 con representantes del régimen talibán que viajaron a Texas,
Estado gobernado entonces por George Bush, para conseguir que su proyecto de construir
un oleoducto para el petróleo del Mar Caspio pasara por este país.
Una zona considerada prioritaria por el actual vicepresidente Dick Cheney, cuando
era consejero delegado de Halliburton. Además, el oleoducto iba
a pasar justo por el territorio más cercano a China. En aquel momento,
a los políticos del estado de la estrella solitaria no pareció importarles
que desde agosto del año anterior Ben Laden hubiera sido acogido por los
talibanes tras ser expulsado de Sudán gracias a la presión política
ejercida por Washington. Giro.
El giro radical del régimen talibán provocó un cambio en
la estrategia de Unocal en Afganistán, pero sus intereses en el proyecto
del oleoducto siguen intactos. Y avanzaron sustancialmente después de que
EEUU invadiera este país en respuesta a los antentados del 11-S, aunque
algunos columnistas han asegurado que la invasión se hubiera producido
de todos modos. Lo cierto es que, según publicaba Le Monde poco
después del éxito de la campaña militar, el primer jefe de
Gobierno de Afganistán, Hamid Karzai, que aún se mantiene en el
cargo, había trabajado como asesor para la petrolera californiana, lo mismo
Zalmay Khalilzad, que fue nombrado por Bush enviado de la Casa Blanca para aquel
país y ahora ha sido designado embajador de EEUU en Irak. Dodge
& Cox. Además, el principal accionista de Unocal es Doge &
Cox Inc, que posee el 14,07%, según los informes entregados a la SEC el
31 de marzo de 2005. Una gestora de fondos de Boston, fundada en 1930, que ha
trabajado frecuentemente en conexión con la empresa de capital riesgo estadounidense
Carlyle, en la que George Bush padre trabajó como “embajador”
para Oriente Medio a cambio de una participación en el accionariado de
la firma, según las informaciones publicadas por el diario “The New
York Times” en marzo de 2001. Tensión.
Con todas estas consideraciones previas, el hecho de que Chevron hubiera aquirido
Unocal, era una buena oportunidad para aportar a la californiana el músculo
financiero que necesita para terminar de cuadrar su proyecto de oleoducto. Sin
embargo, no hay duda de que CNOOC también va a disponer de dinero suficiente
para llevar a cabo la obra.
Aunque quizá no goce del clima politico
necesario para hacerla. Todo puede pasar, pero en las blogs políticas,
tan atentas o más que las financieras en estos días a la resolución
de esta batalla empresarial, casi se da por seguro que Rice tendrá éxito
en Pekín y que chinos y texanos se repartirán los activos de la
californiana sin que vuelva a hablarse de Afaganistán y el Mar Caspio.
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