Viernes 8 de julio de 2005


Eduardo Rodríguez ha aprobado tres decretos para convocar elecciones generales, autonómicas y una Asamblea Constituyente

Bolivia inicia una nueva etapa

Por Alba Gil

El presidente boliviano, Eduardo Rodríguez, ha conseguido su objetivo. Después de una semana de discusiones en el Congreso, el martes se obtuvo el acuerdo en el Congreso para convocar elecciones generales, autonómicas y una asamblea constituyente. Acto seguido, el Ejecutivo ha puesto en marcha los procedimientos formales para concretar las nuevas decisiones. El mandatario ya ha firmado tres decretos que modificarán la Constitución para permitir las nuevas convocatorias.

Lo sucedido esta semana podría suponer un punto y final a la crisis de Bolivia. Por lo pronto, el Gobierno y todos los partidos de la oposición han expresado su satisfacción por el inicio del proceso electoral y las amenazas sociales de reanudar las protestas han cesado. Ahora, la atención en Bolivia se gira en torno a las estrategias que están desplegando las distintas formaciones políticas del país para aspirar a la Presidencia y formar un nuevo Gobierno.

Ya ha comenzado la precampaña electoral. El próximo 4 de diciembre se elegirá a los miembros de los poderes Legislativo y Ejecutivo para el periodo 2006-2010. Pero no será éste el único procedimiento de cambio. El acuerdo parlamentario también ha recogido las demandas de los grupos sociales y políticas que aspiran a una verdadera transformación de la Constitución en materia de los hidrocarburos y autonomías.

Clima electoral. Nada más acabar el Pleno del Congreso, en el que se aprobó llevar a cabo una reforma constitucional y convocar elecciones generales, algunos partidos bolivianos presentaron a la prensa los nuevos candidatos a la Presidencia.

El primero en hacerlo fue el partido Unión Nacional (UN), que convocó una rueda de prensa y presentó al empresario Samuel Dora Medina, como "el hombre de centro que necesita el país". Y unas horas más tarde, Juan Carlos Durán, del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), utilizó el mismo procedimiento para afirmar su deseo de ser candidato a la Presidencia.

Ayer le tocó el turno al político que encabeza los sondeos de intención de voto en Bolivia con un 17%, el ex presidente Jorge Quiroga, de orientación ultraderechista, que ha convocado al país a formar parte de su "proyecto nacional", denominado Siglo XXI, con el que pretende realizar una reestructuración tomando como base las recientes convocatorias electorales.

El líder cocalero del Movimiento al Socialismo (MAS), Evo Morales, ha retrasado su presentación hasta este fin de semana. Mañana sábado, el partido se reunirá en Cochabamba para ratificar su candidatura presidencial y diseñar un plan electoral en el que incluirán futuras alianzas, todavía sin definir.

Pero además de buscar la victoria presidencial, los partidos políticos también jugarán sus cartas en las elecciones autonómicas. El mismo día de las elecciones generales, los bolivianos escogerán a los nueve gobernadores de los estados en los que se divide Bolivia. Así lo autoriza el segundo de los decretos que ha aprobado Rodríguez.

Los partidos políticos bolivianos encuentran en estos comicios un verdadero reto. Nunca antes la elección de los gobiernos había sido democrática, sino que eran nombrados directamente por el presidente. Por este motivo, la organización de sus planes electorales sentará un precedente en el país.

Después de estas elecciones, el nuevo Gobierno se responsabilizará de llevar a cabo una de las cuestiones más polémicas que se han tratado en los últimos días, la convocatoria a una Asamblea Constituyente. El tercer decreto que ha aprobado Rodríguez autoriza para el primer domingo de julio la instalación de una Asamblea Constituyente.

Esta decisión responde a las demandas de los grupos sociales que alentaron las movilizaciones que le costaron el cargo a Carlos Mesa y de algunos partidos de la oposición como el MAS. A pesar de que el partido de Evo Morales siempre ha apostado porque antes de las elecciones generales hubiese una Constituyente han aceptado la decisión del Congreso.

La preferencia de Morales por anticipar la Asamblea Constituyente motivó el retraso en la aprobación de la convocatoria de las elecciones generales. Esta propuesta que se convirtió en el fracaso de los plenos del Congreso por adoptar una posición común para reformar la Carta Magna boliviana y dar viabilidad a los comicios generales.

A raíz de estos desencuentros, Rodríguez adoptó una posición firme y dijo no estar dispuesto a alargar el debate sobre el futuro de las elecciones. El delegado presidencial para Asuntos políticos, Jorge Lazarte, hizo público un comunicado en el que advertía que como no se llegara a un acuerdo en los próximos días el Ejecutivo optaría por llamar a elecciones a presidente y vicepresidente, tal y como contempla la Constitución. Finalmente, la presión ha hecho reaccionar a los diputados y se ha conseguido el consenso.

De esta manera, el presidente boliviano ha conseguido cumplir su agenda. Pese a los desencuentros en el Congreso, Rodríguez ha encaminado su programa político para solucionar la crisis boliviana. Tal y como se comprometió en su toma de posesión, el "interino" mandatario ha concentrado sus esfuerzos en la Presidencia para acordar una salida democrática y pacífica a la crisis del país. No le ha sido fácil, le ha costado muchos días de negociaciones entre todas las partes, pero ha sido fructífero. Ahora Bolivia entra en una nueva etapa.

   

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