Viernes 8 de julio de 2005


Unas declaraciones del Grupo Santander reavivan una vieja polémica

Los bancos y las gestoras de pensiones pelean por el ahorro de los chilenos

Por G. V.

La batalla entre los bancos chilenos y las gestoras de pensiones es muy antigua. El Gobierno de Ricardo Lagos avivó el pasado año la pelea al anunciar su intención de realizar una reforma del sistema que regula las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) que incluía la posibilidad de otorgar a los bancos la gestión directa de los ahorros obligatorios de los chilenos, ahora en manos de las gestoras privadas. Pero su legislatura está a punto de terminar y nada se ha hecho. Tras unos meses en calma, unas declaraciones del director general del Grupo Santander, Francisco Luzón, han vuelto a exacerbar los ánimos en el sector de las AFP.

El ejecutivo del Santander defendió que los bancos puedan gestionar directamente el dinero de las pensiones obligatorias de los chilenos. La reacción de las administradoras de pensiones privadas muestran lo difícil que es discutir en Chile cualquier asunto que tenga relación con la posibilidad de que los bancos puedan gestionar directamente estos ahorros. Así se explica que Lagos no haya ni siquiera podido llevar al Congreso su propuesta durante su mandato. Quedan sólo unos meses para las próximas elecciones (diciembre de 2005) y tanto el Gobierno como algunos candidatos a la Presidencia descartan que pueda hacerse este año.

El comentario de Luzón no ha supuesto ninguna novedad respecto a lo planteado en reiteradas ocasiones por el sector bancario chileno. El director general del Grupo Santander, firma que controla en Chile el Banco Santander Santiago, la mayor entidad del país por volumen de préstamos y depósitos, según datos de la Superintendencia de Bancos (SBIF), defendió que los bancos puedan ingresar en el negocio del ahorro previsional obligatorio del país andino.

En unas declaraciones recogidas por la prensa del país, Luzón asegura que Chile "está preparado para que los bancos y las AFP integren sus negocios porque el (país) líder del sistema de pensiones mundial ya ha recorrido un largo camino y es un sistema maduro".

Una afirmación simple y muchas veces expresada pero que genera urticaria en el sector de las AFP. El presidente de la Asociación de Fondos de Pensiones (AFP), Guillermo Arthur, ha respondido que es necesario que quien gestione estos ahorros se dedique sólo a esa labor, es lo que se denomina en Chile entidad de "giro único". Arthur ha salido sin pensárselo dos veces en defensa de los intereses de su industria y ha advertido que en el sector existe una opinión unánime sobre la necesidad de que los negocios se mantengan separados, "es una condición indispensable para el fortalecimiento y el desarrollo de los sistemas privados de pensiones", afirma.

Dato curioso. El pulso que mantienen los bancos y las gestoras de pensiones en Chile es muy duro e intenso. Hay un dato revelador que muestra la tensión que existe. Arthur es el vicepresidente de Bansander, la AFP controlada en Chile por el Grupo Santander. Esto da una idea de la gravedad del conflicto. Una lucha que no sólo enfrenta a bancos y AFP sino también a las entidades financieras nacionales y a las extranjeras.

Los bancos foráneos, como los chilenos, no pueden gestionar directamente las pensiones obligatorias, pero sí que lo hacen en la práctica gracias a un agujero legal que les permite saltarse la norma y crear sociedades con este objetivo a través del holding, algo que irrita a los banqueros del país. En Chile sólo existen siete AFP en el país, y de ellas tres son de capital extranjero: Habitat, cuya propiedad se la reparten el español BBVA y el Bank of New York, Santa María, controlada por el conglomerado holandés ING, y Summa Bansander. Juntos acaparan casi el 50% del mercado.

Los bancos nacionales llevan años exigiendo que se acabe con estas desigualdades. Estuvieron a punto de conseguirlo en 1995, durante el Gobierno de Eduardo Frei. En aquella época se logró un acuerdo para reformar la Ley de Bancos, en el que se incluía la posibilidad de que las entidades financieras nacionales pudieran crear una filial de giro único dedicada exclusivamente a gestionar los ahorros de las pensiones. Sin embargo, según afirman fuentes del sector, la discusión se pospuso por por razones políticas.

Ahora la situación no parece que haya cambiado mucho. Aunque el Gobierno de Lagos intentó reactivar la reforma del sistema de pensiones, las presiones políticas, las diferencias en el seno del propio Ejecutivo y el ímpetu con el que se aferra a la actual legislación la industria de las AFP impiden que se den pasos concretos en este sentido.

Resignación. De forma, que los bancos nacionales tienen que conformarse con gestionar el ahorro voluntario, el único al que tienen acceso de forma directa este tipo de entidades (domésticas o extranjeras). Y esto no es mucho porque los chilenos son reacios a entregarles este negocio que suele quedarse también en las AFP. Este tipo de ahorro suma actualmente unos 750 millones de euros, y de esa cantidad sólo el 0,2% lo acapararon los bancos. El resto está en manos de las gestoras privadas de pensiones.

Tanto la posibilidad de que los bancos nacionales puedan crear AFP como la de que directamente las entidades financieras, de capital doméstico o foráneo, tengan la capacidad de administrar el ahorro de las pensiones obligatorias tiene como objetivo introducir la competencia en el sector. Una necesidad que surge de la constatación de que muchas gestoras privadas cobran precios abusivos. Al menos las autoridades financieras chilenas así lo creen. En 2004, los ingresos operacionales del sector ascendieron a 377.615 millones de pesos (540 millones de euros), y de esa cantidad, el 89% procedió de las comisiones fijas y variables que cobran a los trabajadores que cotizan y a los pensionistas.

Puede ser cierto que, tal y como afirma Luzón, el sistema de pensiones chileno esté maduro y preparado para la 'integración financiera' entre bancos y AFP. Pero parece que no lo están tanto ni las gestoras, que argumentan que las entidades financieras aprovecharán la apertura para vender otros productos a los clientes que contraten con ellos un fondo de pensiones, ni los políticos, que cada vez que surge el tema son incapaces de ponerse de acuerdo en un asunto tan sensible como es el del ahorro de los futuros pensionistas del país.

   

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