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Viernes
8 de julio de 2005
La
leyenda de Joaquin Guzman, el delincuente más odiado por
la policía estadounidense
El
"narco héroe" de la frontera
Por
Clark Parker
Las autoridades policiales de EEUU exigen a México la captura
inmediata de Joaquín Guzmán, un poderoso narcotraficante
que hace cuatro años y medio consiguió escapar de
la prisión de alta seguridad de Puerto Grande, cercana a
la ciudad de Guadalajara. Desde entonces, este delincuente, nacido
en la pequeña ciudad de Badiraguato en el estado de Sinaloa,
se ha convertido en una leyenda en el norte del país, a lo
que también ha contribuido el "narcocorrido" compuesto
para él, se dice que por encargo, por "Los Buitres"
uno de los grupos más populares de la zona.
La
canción ha conseguido una gran popularidad en todo el país
y ha contribuido a exasperar más a la policía y los
jueces estadounidenses que solicitaron su extradición hace
casi un lustro, después de haber sentenciado por un Tribunal
de San Diego a cadena perpetua al quedar probados varios cargos
de narcotráfico y lavado de dinero.
La
historia ocupaba hoy varias páginas en "Los Angeles
Times", el principal periódico de California que se
hacía eco de la decisión de la patrulla fronteriza
de conceder una recompensa de cinco millones de dólares a
quien capture a Guzmán. Algo que no ha gustado nada al Gobierno
del presidente Fox que, a pesar de haber detenido a 18 capos del
narcotráfico en dos años y de mantener un férreo
control sobre la zona que empieza a dar resultados soporta, por
culpa de Guzmán que se siga hablando, y mucho, en el país
vecino de la corrupción de la policía mexicana.
Una
complicada red de sobornos y fugas que exaspera al Gobierno de México.
El principal problema es que, sea no sea cierto, buena parte de
la leyenda de Guzmán se basa en su generosidad con la guardia
fronteriza. Para escapar de la prisión de Puente Grande tuvo
que sobornar a más de 30 funcionarios del grupo que le custodiaba,
según los informes de las agencias federales estadounidenses.
Pero los responsables
de la seguridad de México no han sido capaces en todo este
tiempo de demostrar tal extremo ni de encarcelar a nadie. Tampoco
se ha detectado a ningún componente de una red de policías
corruptos que estaría cobrando de Guzmán más
de cinco millones de dólares mensuales para conseguir evitar
que vuelva a ser capturado y se haga efectiva la solicitud de extradición
formulada por EEUU y aprobada por el sistema judicial mexicano.
Se le
considera la alternativa mexicana a Ben Laden. Mientras
tanto, la fama de Guzmán crece y en algunos periódicos
locales ya se habla de él como "el Ben Laden mexicano".
La esperanza de la policía estadounidense es ahora que las
guerras de narcos que se estarían produciendo en las zonas
fronterizas de Texas y Califonia, donde se han producido varios
asesinatos en fechas recientes, acaben por afectar al narco más
buscado de todos los tiempos que quizá no caiga como consecuencia
de la acción de la policía mexicana, pero tal vez
sí por el ímpetu de los delincuentes que aspiran a
arrebatarle el poder.
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