|
Viernes
8 de julio de 2005
Las
telefónicas exigen para ellas el mismo trato que el recibido
por las cableras
La
sentencia Brand X sacude la telefonía
de EEUU
Por
E. B. T.
|
Cada día
que pasa, la decisión de la Corte Suprema de EEUU en
el caso Brand X se
percibe como cambio profundo en ciernes. En primer lugar,
refuerza el margen de que dispone la Comisión Federal
de Comunicaciones de EEUU (FCC) para aplicar la ley según
su óptica más liberal, asunto relevante en vista
de que ya no se piensa en una inminente reforma de la Telecom
Act. Uno de los reproches a la ley de 1996 es que no se
ocupa de Internet; pues bien, ya se ha ocupado de ello la
Justicia.
En consecuencia,
muchos asuntos que la comisión tiene pendientes se
desatascarán con la nueva doctrina que define a Internet
como servicio de información, no de telecomunicaciones.
|
 |
| |
|
Los operadores
telefónicos están contentos con la sentencia. Sus
directivos esperan ahora que, con idéntico fundamento, también
se les exima de la obligación de ceder el uso de sus redes
a los competidores en el negocio de Internet.
Kevin Martin,
presidente de la FCC, ha dicho a The Wall Street Journal que
la sentencia crea el marco conceptual para una regulación
paritaria. Blanco y en botella: si el acceso a Internet por
cable es un servicio de información, también debería
serlo el acceso por DSL.
Puede que esto no ocurra rápidamente, porque la FCC tiene
dos plazas vacantes y, mientras no se designe un quinto comisionado,
subsiste el empate entre republicanos y demócratas.
George Bush.
Como telón de fondo, la política de George Bush, que
ha prometido impulsar la banda ancha durante este segundo mandato.
En un país que ha caído del tercero al decimosexto
puesto en el ranking de penetración, hay dos propuestas
para recuperar el terreno: aceptar que telcos y cablecos
se repartan las cartas, o favorecer la multiplicación de
competidores. El Gobierno estadounidense y la FCC se inclinan por
la primera fórmula porque - dicen - a menos regulación,
más inversión en banda ancha.
La sentencia
tiene otras lecturas. Al subrayar que Internet normalmente se comercializa
empaquetado con otros servicios, brinda un argumento que pudiera
avalar la completa liberalización del triple play.
Por su lado,
los proveedores de telefonía por Internet tienen otra inquietud.
Hace poco, una telefónica rural bloqueó el servicio
DSL a aquellos de sus clientes que lo usaban para telefonear a través
de Vonage. Su decisión fue desautorizada por la propia FCC
con el argumento de que un operador de telecomunicaciones no puede
hacer tal cosa.
Otro gallo cantaría,
siguiendo la sentencia del Supremo, si el bloqueo fuera obra de
una compañía de cable. Cabe preguntarse qué
pasaría si el episodio se repitiera mañana en las
condiciones de paridad que predica Martin.
División
política. La decisión ha abierto una nueva división
en el seno de la FCC. Así, el representante demócrata
Michael Copps se mostró contrario al asegurar que desde
ahora será más difícil proteger a los consumidores
y mantener el servicio universal. Esta decisión crea un terreno
legal incierto.
Por el contrario,
la republicana Kathleen Abernathy indicó que la sentencia
da a la comisión más flexibilidad para diseñar
un entorno mínimo, que promueva las inversiones y la innovación
en un mercado competitivo.
|