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Viernes
15 de julio de 2005
Los
nombramientos de los nuevos gobernadores provocan las primeras protestas
en contra el Gobierno de Rodríguez
Bolivia,
estabilidad salpicada por protestas
Por
Americaeconomica.com
La semana ha empezado complicada para el 'interino'
Gobierno Boliviano. Cuando el presidente Eduardo Rodríguez
todavía celebraba los éxitos del acuerdo en Congreso
para celebrar las elecciones generales el próximo 4 de diciembre
y se concentraba en ultimar las formalidades legislativas, las protestas
han resurgido. Nadie lo esperaba, pero el lunes, tras la designación
de los nuevos gobernadores, uno para cada una de las provincias
del país, algunos grupos sociales se decidieron a expresar
su oposición contra las nuevas autoridades y no dudaron en
retornar a los casi olvidados bloqueos de carreteras.
Los nombramientos
de los gobernadores no han cumplido las expectativas de algunos
colectivos sociales. En el Pando, el Comité cívico
de este municipio ha rechazado la designación de Pedro Brigael,
que siempre se ha mostrado en contra de la autonomía y han
provocado las primeras protestas a las que hace frente el presidente
Rodríguez. Pero el conflicto no se queda aquí, en
la provincia de Santa Cruz, el sector campesino se opone al nombramiento
de Rubén Darío Cuéllar, un asesor del Comité
Cívico. Los campesinos temen que las vinculaciones de Cuéllar
con los empresarios cruceños alimentará las aspiraciones
políticas de los líderes del Comité e irá
en detrimento de las exigencias campesinas.
Unos incidentes
a los que el Gobierno ha respondido con rapidez. A través
de un comunicado, Rodríguez ha asegurado que no rectificará
ningua de las designaciones.
El presidente
boliviano nombró a principios de esta semana a ocho gobernadores
y ratificó en su cargo a Nicolás Quenta como máxima
autoridad local en La Paz. En el acto de presentación, el
mandatario afirmó que el objetivo de los nuevos designados
era garantizar la transparencia en las próximas elecciones,
velar por la seguridad ciudadana y preservar el principio de legalidad.
Pero, a pesar de estas explicaciones, el conflicto se ha desatado
en dos departamentos.
Protestas.
La provincia que concentra mayor convulsión es el Pando,
situado al noroesta de La Paz y fronterizo con Brasil. Desde
la fecha hasta ahora, los miembros del Comité Cívico
tienen bloqueado los accesos a la capital del departamento, Cobija,
y tiene tomado el control de su aeropuerto. El mensaje de los líderes
políticos de este Comité es rotundo: continuarán
con las protestas hasta que el nuevo gobernador, Pedro Bigabiel,
renuncie a su cargo. Esta organización que, junto a Santa
Cruz, Tarija y Beni, han liderado las exigencias de autonomía
y mayor independencia del Gobierno Central en la gestión
de los hidrocarburos, critica que el nuevo prefecto es contrario
a estos intereses.
El segundo lugar
en discordia presenta una situación muy particular. En Santa
Cruz, el nombramiento de Cuéllar ha provocado una división
de opiniones entre el Comité Cívico y la Federación
Sindical Unica de Trabajadores Campesinos. A
pesar de que Cuéllar ha asegurado que aplicará el
principio de legalidad y se ha definido como una persona independiente,
el sector campesino no confía en su declaraciones y amenazan
con iniciar actos de protesta.
Al día
siguiente de los nombramientos, cuando se oficializó la oposición
a Bigabriel y Cuéllar, el portavoz de Asuntos Políticos
boliviano, Jorge Lazarte,
explicó que las autoridades locales fueron elegidas para
representar regionalmente el perfil del Gobierno y asegurar imparcialidad
en las próximas elecciones. Antes de zanjar esta cuestión,
el portavoz boliviano solicitó tiempo para que los nuevos
gobernadores puedan demostrar su valía en el cargo.
Con estas declaraciones,
el Ejecutivo de Rodríguez apartaba el tema y concentraba
su actividad en nuevos retos, como recuperar la confianza de los
inversores extranjeros.
Nuevos
objetivos de Rodríguez. Una vez que ya se ha encaminado
el proceso electoral, el Gobierno boliviano busca que las empresas
internacionales vuelvan a confiar en el país. Para ello,
todavía queda una cuestión pendiente. Tras la aprobación,
hace dos semanas, de la Ley de Hidrocarburos promulgada el pasado
17 de mayo, por la anterior Administración de Carlos Mesa,
algunas petroleras internacionales han expresado su disconformidad
con el nuevo marco legislativo, que implica una subida tributaria.
Pero Rodríguez
impone a estas situaciones un talante conciliador y ha aceptado
la solicitud de diálogo de tres petroleras europeas,
la hispano argentina Repsol YPF, la británica British Gas
y la francesa Total, que quieren concretar los términos de
la migración de sus contratos a la nueva legislación.
Estas compañías
internacionales, que juntas controlan el 70% de las reservas de
gas boliviano, quieren tratar de primera mano con la "interina"
Adminsitración boliviana la repercusión en sus inversiones
de las condiciones legales que aprobó Mesa, por las cuales
se incrementan al 18% el pago de regalías y al 32% los impuestos
directos a los hidrocarburos.
Por otra parte,
el Gobierno boliviano también busca participar activamente
en el nuevo proyecto energético latinoamericano, el denominado
"anillo energético". Rodríguez no quiere
dejar escapar esta oportunidad y, durante el pasado fin de semana,
estuvo resaltando ante la prensa extranjera las bondadess que Bolivia
podría aportar al plan para suminsitrar gas a los países
del Cono Sur, entre ellos la posición estratégica
de Bolivia y sus reservas de gas, cuantificadas en 48 trillones
de pies cúbicos.
Unas gestiones
que compromenten el futuro del país, pero que no acaparan
la atención del resto de partidos políticos bolivianos,
que concentran sus esfuerzos en preparar y consolidar sus candidaturas
presidenciales.
Clima
electoral. Los aspirantes a convertirse en presidente de
la República de Bolivia están involucrados ya, de
pleno, en la campaña electoral. Ahora es el turno de proponer
nuevas estrategias para el país. Y, precisamente, en esto
trabajan los que ya han presentado su candidatura, como el ex presidente
Jorge Quiroga, de orientación ultraderechista, el empresario
Samuel Dora Medina, que ofrece una política de centro, y
el líder cocalero Evo Morales, representante de la izquierda.
Los tres, ya
han formalizado su candidatura. Pero todavía hay algunas
pendientes, como la del actual presidente del Congreso, Hormando
Vaca Díez, que a pesar de sus aspiraciones aún no
ha podido oficializar su propuesta Presidencial, ya que no se ha
esclarecido la legalidad de su presentación.
La Constitución
boliviana impide la reelección del presidente y vicepresidente.
Por este motivo se podría impedir la candidatura de Vaca
Díez, que tras la renuncia de Gonzalo Sánchez de Lozada,
ocupó la presidencia mientras se confirmaba el nombramiento,
primero de Carlos Mesa y después de Eduardo Rodríguez.
Según los expertos, todo depende de cómo se interprete
la ley.
Una posibilidad
que se confirmará en los próximos días y que
también repercutiría en las candidaturas de Carlos
Mesa y Jorge Quiroga. El proceso electoral continúa abierto.
Mientras, los sectores sociales se hacen oir con el retorno a las
protestas y el Gobierno intenta mediar con las petroleras internacionales.
Un panorama que no resulta tan alentador como el de la semana pasada.
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