Viernes 15 de julio de 2005


El FMI elogia el sólido marco macroeconómico e institucional de Brasil

El brillo financiero mantiene en pie a Lula

Por María Blasco

El presidente brasileño, Lula da Silva, avanza en medio de la crisis política que ha sacudido a su Gobierno y al Partido de los Trabajadores (PT) con un eficaz escudo que le mantiene alejado de las denuncias de corrupción. Mientras todo se desmorona a su alrededor, el mandatario ha decidido adelantar un pago al FMI que ha provocado los oportunos elogios del organismo. También las agencias de calificación crediticia han salido esta semana en su defensa, mientras que en el país, sorprendentemente, y por primera vez en el año, la popularidad de Lula sube.

Los brasileños siguen confiando en el presidente brasileño. Algo que debe irritar bastante a la oposición. Ayer mismo, el líder del Partido de la Social Democracia de Brasil (PSDB), Arthur Virgilio, aseguró en unas declaraciones que si Lula no tenía conocimiento de los casos de corrupción es que es un idiota. Más claro, imposible. Dos días antes, una encuesta realizada por la consultora Sensus revelaba que la mayoría de sus conciudadanos no comparte su opinión.

La consulta fue divulgada por la Confederación Nacional del Transporte (CNT). Según sus resultados, en estos momentos el 40,3% de los brasileños tiene una opinión positiva del presidente frente al 39,8% del mes de mayo. Es el primer incremento de la popularidad de Lula en lo que va de año y se produce precisamente ahora, en su momento más bajo desde que llegó al poder tras la oleada de corrupción que ha estallado en el país. Los datos muestran que la estrategia de los partidos aliados de blindar a Lula está dando resultado.

La encuesta se realizó entre el 5 y el 7 de julio a 2.000 personas de 195 municipios brasileños (de un total de 5.500) y el margen de error es del 3%.

Alegría. Lula tiene por fin un motivo para estar contento. Pero no ha sido el único en esta semana. La agencia de calificación Standard & Poor's (S&P) ha asegurado en un comunicado que los fundamentales de la nación son sólidas a pesar de la crisis política. Los ratings y las perspectivas de Brasil siguen mostrando, a su juicio, la prudente política del Gobierno de Lula y la confianza en que el proceso institucional del país mantendrá su integridad a pesar de las turbulencias en el ámbito político. S&P también señalan que la posibilidad de que muchas de las reformas pendientes no se realicen ya está incorporada en las calificaciones debido a que se ha tenido en cuenta la cercanía de las elecciones.

Estos expertos apuntas que "la fortaleza fiscal y los fundamentales externos han mejorado la capacidad de Brasil para enfrentarse a shocks adversos y que las condiciones de liquidez global que hay en estos momentos han contribuido, hasta ahora, a enfriar la reacción de los mercados financieros a la crisis".

También valoran positivamente el debate que ha impulsado Lula para implantar su proyecto de 'déficit cero', un programa que ha resucitado ahora el presidente con el objetivo de blindar la economía ante la crisis política. S&P considera que esta iniciativa muestra que ha crecido la madurez política en el país y que ha aumentado el apoyo en defensa de una política fiscal dura. Aunque la agencia estadounidense reconoce que es poco probable que este plan salga adelante debido a la situación actual.

Pero Lula ha recibido esta semana elogios de instituciones más importantes e influyentes, como el FMI, gracias a una hábil estrategia realizada por el Gobierno.

La Administración brasileña ha decidido alejar la crisis exhibiendo la bonanza de sus cuentas. El Ejecutivo ha anunciado que adelantará el pago de 5.210 millones de dólares (4.310 millones de euros) al FMI. El Banco Central del país (BC) justifica esta decisión en las condiciones favorables de la balanza de pagos brasileña.

Alabanzas. La respuesta del organismo no se ha hecho esperar. Su director gerente, el español Rodrigo Rato, ha alabado la iniciativa y ha asegurado que es "un reflejo del impresionante resultado de sus políticas económicas" y de la solidez del marco macroeconómico e institucional. Los piropos siempre sientan bien, pero en un momento en el que la moral está baja, mucho mejor.

Los pagos que realizará Brasil al FMI antes del 25 de julio responden, según ha explicado el BC en un comunicado, a una línea de crédito denominada 'facilidad de reserva suplementaria' que contempla amortizaciones en septiembre y diciembre de este año y en marzo de 2006. La autoridad monetaria añade que este tipo de préstamos tiene plazos más cortos de amortización y por tanto su coste es más elevado que el de otro tipo de líneas que ofrece el Fondo, por lo que el pago anticipado permitirá ahorrar 82 millones de dólares (67,8 millones de euros).

Brasil saldará esta cuenta con el dinero de las reservas internacionales que actualmente ascienden a 59.589 millones de dólares (49.300 millones de euros).

Mientras Brasil exhibía el brillo financiero del país, Lula explicaba en Francia los éxitos económicos de su Administración. El presidente tomó esta semana un respiro y se marchó en visita oficial de tres días al país europeo con el fin de alejarse de la crisis, según la interpretación generalizada que se ha comentado en los círculos políticos brasileños.

Ausencia. Pero su ausencia no ha paralizado la caótica actividad política de esta nación. Esta semana ha rodado otra cabeza. La del jefe de la Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN), Mauro Marcelo de Lima e Silva. De Lima presentó su renuncia unas horas después de que trascendiera que había calificado como "bestias y fieras" a los parlamentarios que investigan en el Congreso las denuncias de corrupción. Su dimisión fue aceptada, según informaba una nota de prensa emitida por Presidencia.

La decisión la tomó el vicepresidente, José Alencar, quien ha asumido el mando durante el viaje de Lula a Francia. Las descalificaciones las ha divulgado el diputado opositor del Partido del Frente Liberal (PLF), Rodrigo Maia, quizá molesto con los últimos acontecimientos acaecidos en su partido tras haber sido alcanzado por la ola de corrupción.

El pasado lunes, un diputado del PFL, Joao Batista Ramos da Silva, fue detenido junto a otras seis personas no identificadas cuando pretendía subirse en un avión privado para salir del país con siete maletas repletas de dinero en efectivo (en reales). El parlamentario explicó que el dinero provenía de los diezmos de la Iglesia Universal del Reino de Dios (fundada en Brasil en 1977) pero no aportó ningún documento sobre el origen de estos fondos, por lo que fue detenido. Tras conocer los hechos, el PFL convocó de manera urgente su Ejecutiva Nacional, donde se decidió la expulsión del partido de este parlamentario.

La prensa brasileña apunta, además, otro motivo para la salida de Mauro Marcelo. Al parecer, este funcionario era un protegido del ex ministro de la Presidencia José Dirceu y tras su salida del Gobierno como consecuencia de las denuncias de corrupción su posición al frente de ABIN se complicó debido a las malas relaciones que mantenía con el director de Seguridad Institucional (órgano del que depende la ABIN), Jorge Félix, con rango de ministro y también general del Ejército.

Oposición. La semana que viene, con Lula ya en el Palacio de Planalto, continuará la reforma ministerial puesta en marcha por el mandatario. El lunes se reúne con el presidente del Congreso, Severino Cavalcanti, del opositor Partido Progresista (PP). Cavalcanti quiere aprovechar la situación para hacer valer su mayoría en el Parlamento y conseguir un ministerio. También se especula con la posibilidad de que pretenda hacerse con la dirección de Petrobras.

Este nombramiento se uniría a los cambios realizados esta semana tanto en el Gobierno como en el PT, cuya cúpula ha sufrido una profunda remodelación. El hasta ahora ministro de Educación, Tarso Genro, es el nuevo presidente del partido en sustitución de José Genoino, quien presentó su renuncia unas horas antes tras conocerse que había obtenido dos créditos con el aval del publicista Marco Valerio, presunto intermediario entre el PT y los diputados que recibieron sobornos a cambio de lealtad al Gobierno de Lula.

El nuevo secretario general es el ex ministro de trabajo Ricardo Berzoini, el tesorero, José Pimentel, y el secretario de Comunicación, el ex ministro de Salud, Humberto Costa. Según interpreta la prensa de Brasil, al colocar tres ex ministros en la dirección del PT Lula pretende dar mayor peso al partido y conseguir una dirección dócil que no dé demasiados problemas al Gobierno.

En la Administración, también ha habido movimientos. La Secretaría de Comunicación que dirige Luiz Gushiken ha perdido su rango de ministerio. En los últimos días se ha comentado mucho sobre la caída en desgracia de Gushiken (PT), amigo personal del presidente, tras divulgarse unos informes que revelan que la facturación de una empresa suya, de la que se desvinculó cuando accedió a la cartera de Medios, se incrementó casi un 600% desde que Lula está en el poder. La compañía en cuestión es Globalprev, una consultora del área de seguros.

Otro Ministerio desaparece, el de Coordinación Política que dirige Aldo Rebelo. Este diputado, junto al ministro de Ciencia y Tecnología, Eduardo Campos, y el de Seguridad Social, Romero Jucá (PMDB), volverán al Congreso Nacional también para reforzar el banquillo del Partido de los Trabajadores (PT) en la Cámara baja.

Eduardo Campos será sustituido por Sergio Resende, del Partido Socialista (PSB) que dirige Roberto Jefferson quien hasta ahora ha sido presidente de la Financiadora de Estudios y Proyectos (Finep), un organismo vinculado al Ministerio de Ciencia. De momento, no hay sustituto para Romero Jucá, actualmente investigado por malversación de fondos.

Habrá que esperar para ver si estos cambios, y los que quedan, permiten a Lula atajar esta crisis a tiempo. De momento, sus éxitos económicos mantienen incólume su reputación en el exterior, mientras que en el interior su popularidad no sólo no cae, sino que crece. Aunque hay muchas sombras. De hecho, en la prensa extranjera se ha comenzado a señalar al ministro de Economía, Antonio Palocci, como posible nuevo candidato de la izquierda a las elecciones de 2006. Pero Palocci también puede tener problemas.

El Ministerio Público está investigando a Augusto Pereira. Al parecer, este hombre habría estado recibiendo un sobresueldo de la constructora Vale do Paranapenema cuando trabajaba en la Alcaldía de Ribeirao Preto (Sao Paulo) entre 2001 y 2002. Precisamente en el periodo en que Palocci era alcalde de esta ciudad.











 

   

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