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Viernes
15 de julio de 2005
El
huracán causa estragos en la isla por valor de 1.400 millones
de dólares
'Dennis',
detonante y freno de las reformas en Cuba
Por
Cuba Económica
El
paso del huracán 'Dennis' por Cuba ha puesto de manifiesto
las necesidades de modernización de la isla en sectores como
el eléctrico, el de la vivienda, el transporte o la agricultura.
En todos ellos, el Gobierno de Fidel Castro ya había comenzado
a realizar reformas, pero es muy probable que haya que esperar mucho
tiempo para ver los avances ante los destrozos ocasionados por 'Dennis'.
Aunque quizá en un sector como el agrario, el huracán
haya sido el revulsivo que necesitaba Fidel Castro para imponer
la transformación radical de esa industria.
El
presidente cubano está convencido de que en
su formato actual el sector agrícola cubano no resulta suficientemente
productivo ni adecuado. El devastador pasó del huracán
'Dennis' por la isla ha dejado totalmente destruidas muchas explotaciones
agrícolas en las que se perdieron cerca de 1.000 toneladas
de productos agroalimentarios y varias toneladas de naranjas, lo
que podría tensar los precios en los mercados agropecuarios
a medio plazo. Esta destrucción masiva habría demostrado
que esa parte del tejido económico cubano debe sufrir un
completo cambio a medio plazo.
La
primera idea expresada al respecto por el mandatario cubano tiene
como argumento al clima para explicar que los cultivos extensivos,
como la caña de azúcar, por ejemplo, son demasiado
frágiles ante la acción combinada de sequías
y huracanes.
Reordenación.
Esta situación fuerza a una reordenación
del sector agrícola que tendría que girar hacia el
cultivo de productos que hasta ahora no eran tradicionales en Cuba,
pero cuyo valor en los mercados mundiales ha subido en los últimos
tiempos con lo que se podría potenciar el sector exterior
de la economía del país.
Las
casas de cultivo con sistema de riego gota a gota que se están
instalando en algunas antiguas explotaciones de caña de azúcar
-que fueron abandonadas tras la reestructuración inicial
llevada a cabo en el sector-, parecen ser la primera respuesta a
las nuevas fórmulas de producción que el Gobierno
cubano
quiere introducir de inmediato.
También
las experiencias de nuevos sistemas de agricultura urbana que se
han ido implantando con éxito en la provincia de La Habana.
Para el Gobierno cubano parece resultar evidente, en este momento,
que habrá otra importante reducción de la mano de
obra que aún emplea el sector azucarero y opina que con esta
reordenación del sector agrícola se podrían
crear nuevos trabajos.
En
conseguir este objetivo se implicará directamente el Gobierno
español de José Luis Rodríguez Zapatero, que
hoy mismo ha firmado un acuerdo con Cuba por el que aportará
775.000 euros a proyectos de cooperación que mejoren los
sistemas de regadíos en Cuba. Quizá se trate del pago
de la Administración española al detalle de Fidel
de ofrecer asesoramiento gratuito a Zapatero en el ahorro de energía.
Un
gesto. El presidente cubano se mostró en unas declaraciones
muy crítico con el plan de ahorro energético que presentó
recientemente la Administración española. El mandatario
no entiende que se necesite una inversión de 8.000 millones
de euros al año para ahorrar 4.000 millones. A su juicio,
España debería seguir el ejemplo de Cuba, donde se
invierte menos y se ahorra más.
Las
declaraciones de Fidel tienen su gracia. En Cuba se ahorra energía
eléctrica gracias, entre otras cosas a los apagones. Antes
del paso del huracán 'Dennis', el Gobierno cubano se vio
forzado a dar explicaciones sobre la crisis energética ante
los continuos cortes de suministro eléctrico que soportaba
(y aún soporta) la población.
La
ministra de la Industria Básica (Minbas), Yadira García
Vera, justificó la decisión de concentrar entre abril
y junio las reparaciones de las centrales averiadas en la necesidad
de obtener mayor disponibilidad energética en los meses de
verano. García afirmó que la situación sería
a corto plazo más grave si no se hubiera tomado esta iniciativa
ya que la mayoría de las instalaciones tiene "entre
25 y 35 años de explotación y su mal estado genera
grandes riesgos para el Sistema Electroenergético Nacional
(SEN)".
Pero
los apagones continúan. Según García, hay "puntos
rojos" en el sistema. Al parecer bastantes. A mediados de julio,
la central Antonio Guiteras se paralizó 27 horas por una
avería que generó un déficit de 1.000 megavatios.
Además, se produjo una ruptura en la termoeléctrica
Nuevitas, que coincidió con la paralización de las
unidades de Feltón y Renfe, todavía no reincorporadas
al SEN porque las averías son más graves de lo previsto.
Según la ministra, no es un problema de dinero. Financiación
hay, pero no es fácil comprar algunas piezas por la antigüedad
de la tecnología.
La
situación, claro está, se ha agravado tras el paso
del huracán ‘Dennis’. El incidente meteorológico
afectó al sistema eléctrico del país, inutilizó
unas 36 torres de alta tensión. Si antes se preveía
que a finales de año la oferta y la demanda llegarían
a un cierto equilibrio, ahora esos pronósticos se los ha
llevado el aire y el agua.
Agua.
Quizá una de las pocas cosas buenas que ha traído
el huracán sea precisamente el agua. Cuba
está soportando una de las peores y más prolongadas
sequías de su historia. La falta de este líquido afecta
a más de dos millones de ciudadanos en el este del país.
La situación obligó al Gobierno a acelerar algunas
de las obras necesarias para el transporte de agua. A mediados de
julio se intensificaron los trabajos en la conductora de la presa
Máximo, unas labores que han requerido la inversión
más importante en el sector hidráulico en los últimos
15 años. El capital invertido en las obras de la conductora
de la presa de Máximo ascienden a 10 millones de pesos (400.000
euros) y el objetivo es trasvasar agua desde este embalse a la conductora
de la presa Amistad Cubano Búlgara.
Ahora,
muchos de estos embalses tienen agua. Pero si las obras se paralizan,
los problemas volverán a surgir de nuevo, y no demasiado
tarde.
Está
claro que en Cuba se necesitan inversiones, y más aún
tras el paso del huracán. Según algunos cálculos
preliminares, presentados por el propio Fidel Castro en un discurso
televisivo, las pérdidas económicas ascienden a 1.400
millones de dólares (1.160 millones de euros), una cantidad
de la que el mandatario dijo que era equivalente a los ingresos
que la isla consigue de promedio cada año gracias al turismo.
Por
eso resulta cuanto menos peculiar que Fidel Castro mantenga su postura
e insista en
mantener su conocida posición de rechazar cualquier apoyo
monetario internacional que no provenga de sus nuevos aliados: China
y Venezuela.
Y
lo hace incluso si, como en este caso, se le ofrece dinero en concepto
de ayuda humanitaria, después de que la isla haya sufrido
las duras consecuencias de un huracán. El último episodio
de esta serie tuvo lugar en una mesa redonda emitida esta semana
por la televisión de la isla, donde el mandatario cubano
reconoció que había rechazado 50.000 dólares
(41.442 euros) de ayuda inmediata ofrecidos por EEUU para paliar
los devastadores efectos que ha tenido en la Isla el paso del huracán
'Dennis'.
Fidel
Castro aseguró, además, que incluso si los estadounidenses
le hubieran ofrecido 1.000 millones de dólares (828 millones
de euros) habría repetido su negativa porque la única
ayuda humanitaria que su país necesita de EEUU es que se
levante el embargo.
Y lo mismo, en su opinión, sucede con el dinero europeo.
Parece que ni en las desgracias son capaces de reconciliarse algunos.
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