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Viernes
15 de julio de 2005
El
mandatario se asegura de que la autoridad monetaria disponga de
nuevas fuentes de ingresos
Chávez
y el dilema del Banco Central de Venezuela
Por
Gema Velasco
El
Congreso de Venezuela está a punto de aprobar definitivamente
la reforma de la Ley del Banco Central de Venezuela (BCV) que promueve
Hugo Chávez para tener legalmente acceso a las reservas de
la autoridad monetaria. El mandatario latinoamericano justifica
su decisión en el hecho de que, a su juicio, sobran divisas.
Y puede que sea cierto. El petróleo y el Gobierno se están
encargando de engordar estos fondos.
No
está muy claro cuál es la cantidad mínima de
reservas que necesita Venezuela. Según la nueva Ley, ese
cálculo lo tendrá que realizar anualmente el BCV,
presidido actualmente por un hombre próximo a Chávez,
Gastón Parra Luzardo. Y si no lo hace, será la Comisión
de Finanzas del Congreso, controlada por el Movimiento V República
(MVR), la que lo haga. Es probable que la cifra final se ajuste,
al menos este año, a las expectativas de Chávez.
El
presidente venezolano cree que con 20.000 millones de dólares
(16.546 millones de euros) sobra para respaldar la economía
del país. Y actualmente las reservas ascienden a 29.230 millones
de dólares (24.183 millones de euros), incluidos los 720
millones (595 millones de euros) del Fondo de Estabilización
Macroeconómica (FEM). El
excedente es considerable.
El
aumento de los precios del petróleo en los mercados internacionales,
un 30% en lo que va de año, ha contribuido a conseguir esta
hazaña. Una gesta que es posible que no se repita.
Una
tregua. Estas elevadas cotizaciones no pueden mantenerse
siempre. Los huracanes, guerras y atentados tendrán que dar
en algún momento una tregua, aunque sea mínima, a
los países importadores de petróleo. Pero, además,
con la reforma de la actual Ley
del BCV se elimina la obligatoriedad que tiene la petrolera
estatal Pdvsa de vender exclusivamente al BCV las divisas procedentes
de sus exportaciones. Las reservas entonces disminuirán.
Pero
Chávez ha tomado recientemente varias iniciativas que en
principio no tienen nada que ver con el BCV, pero que de forma indirecta
contribuirán a 'blindar' los recursos de la autoridad monetaria.
De esta forma, el Gobierno se asegura de que su reforma de la Ley
de BCV no tenga un impacto demasiado negativo en las reservas. No
quiere dar a los detractores de estos cambios, que son muchos, un
argumento más en su contra.
Una
de esas acciones es la aprobación de la Ley de Ilícitos
Cambiarios aprobada esta misma semana en el Congreso. Chávez
llevaba más de un año dando vueltas a esta regulación
y por fin la ha logrado sacar adelante gracias a que controla la
mayoría en el Parlamento. El texto legal tiene como objetivos
fundamentales frenar la fuga de capitales y reforzar los controles
de tipo de cambio decretados en 2003 introduciendo severas multas
y hasta penas de cárcel para los delincuentes financieros.
Esa
es la meta del Gobierno. Pero una de las consecuencias de esta nueva
regulación es que entrarán divisas extra en el BCV.
Estos delitos, según se explica en la exposición de
motivos, atentan contra la estabilidad económica y de precios,
y específicamente se destaca que "el daño inmediato
va dirigido hacia las reservas internacionales de la autoridad monetaria".
Multas
y cárcel. A partir de ahora, el BCV tiene nuevas
y contundentes armas para proteger sus divisas: multas y cárcel.
Aquellos
que se atrevan a desafiar los controles y se resistan a aceptar
que la única moneda venezolana es el bolívar se enfrentarán
a severas sanciones. Las personas (físicas y jurídicas)
que realicen transacciones en moneda extranjera equivalentes a 10.000
dólares (8.273 euros) o más serán multados
con una cantidad que puede ser similar o hasta tres veces el monto
de la operación.
Y
se exige, además, la obligación de reintegrar las
divisas al BCV en tres casos: quien realice transacciones en divisas
por un valor mayor de 4.000 dólares (3.310 euros) para las
personas físicas y 9.000 (7.449 euros) para las jurídicas
vulnerando los requisitos que establecen las normas. Quien obtenga
divisas de la autoridad competente (Cadivi) alegando un motivo falso,
y quien destine las divisas obtenidas lícitamente con fines
distintos a los que motivaron su autorización. Los delitos
más comunes, según ha detectado la Comisión
de Administración de Divisas (Cadivi), el organismo que gestiona
las divisas en el país, desde su creación.
El
endurecimiento de la legislación contra los crímenes
financieros tendrá, por tanto dos efectos positivos sobre
las reservas. Por un lado, evitarán que desaparezcan por
uso fraudulento, y por otro, aumentarán por los reembolsos
obligatorios.
De
momento, es difícil calcular qué supondrá en
números para el BCV esta nueva legislación. Pero a
juzgar por el nerviosismo que ha generado en algunos sectores podría
tratarse de una bonita suma. El Cadivi afirma que desde que se anunció
la ley se han acumulado más de 200 denuncias contra individuos
y empresas que supuestamente han realizado operaciones fraudulentas
en dólares. Y la presidenta de este organismo, María
Espinoza, ha mostrado en público su sorpresa por la cantidad
de artistas internacionales que han llegado últimamente al
país, mientras que las empresas de espectáculos que
los contratan no han solicitado divisas a través del Cadivi.
Parece que las autoridades están afinando su olfato.
Ángel
de la guarda. También habrá cárcel
para los delincuentes financieros. Los que realicen transacciones
ilegales con divisas por valor de más de 20.000 dólares
(16.546 euros) podrían permanecer en prisión hasta
seis años. La decisión de infringir un severo castigo
a quien haga un mal uso de las divisas tiene, además, otra
implicación importante. Está claro que el presidente
venezolano, a pesar de las presiones, no se plantea eliminar los
controles de tipo cambio, una regulación que ha sido (junto
al petróleo) el ángel de la guarda de las reservas
internacionales. Desde que se establecieron estas restricciones
hasta la fecha estos fondos han aumentado un 106%.
Es
normal que los inversores, las empresas y los operadores de divisas
estén tensos. De hecho, algunos expertos consultados por
este diario creen que este marco normativo con fuertes sanciones
penales puede generar trastornos cambiarios porque da a los inversores
señales de mayor riesgo lo que podría generar presiones
en el mercado paralelo, incentivar la salida de capitales y alentar
las actividades especulativas. De momento, cuando sólo han
transcurrido dos días de la aprobación de la Ley,
el tipo de cambio en el mercado 'negro' se mantiene estable en el
torno de los 2.520 bolívares por dólar (para la compra)
y los 2.560 (para la venta). El tipo de cambio oficial, tras la
última devaluación de febrero de 2004 está
situado en 1.920 bolívares por billete verde.
Hay
otra norma que también de forma indirecta beneficiará
al BCV cuando se apruebe, probablemente este mes. En esta ocasión
afecta a los bancos. El Gobierno de Chávez quiere cambiar
la regulación de las 'inversiones cedidas', instrumentos
que posibilitan a los bancos vender participaciones a sus clientes
de su cartera de inversiones. Una vez que se aprueben los cambios,
los bancos tendrán que contabilizar en el balance sus carteras
y las participaciones que mantienen en ellas tanto inversores privados
como entes oficiales. Hasta ahora se mantenían en cuentas
de orden.
Los
bancos. Estas 'inversiones cedidas' han sido hasta ahora
uno de los instrumentos preferidos por las entidades financieras
para captar fondos sin estar obligados a depositar en el BCV el
encaje que se aplica a los depósitos y que en la actualidad
es del 15%. Pero esto se va a acabar muy pronto. En el mes de mayo,
estos instrumentos sumaban en el sistema financiero venezolano 13,6
billones de bolívares (5.234 millones de euros) por lo que
las cuentas de la autoridad monetaria engordarán de un plumazo
en unos dos billones de bolívares (783 millones de euros).
En esta ocasión, lo que consigue Chávez es incorporar
dinero no a las reservas sino a las propias cuentas del BCV en bolívares,
lo que podría dejar sin argumento a los críticos que
advierten de una posible descapitalización de la entidad
tras la reforma de la Ley del ente emisor.
Y
además, ayuda al BCV a cumplir otro de los deseos que Chávez
ha regulado en la nueva legislación del BCV. A última
hora, la Administración decidió incorporar la modificación
del artículo 48 de la Ley, que es el que establece las operaciones
que puede realizar la autoridad monetaria con los bancos y las instituciones
financieras. Chávez ha aprovechado esta reforma para aumentar
los incentivos que da a los bancos del país para financiar
al sector agrícola. A partir de ahora, el BCV podrá
dar créditos a las entidades con un plazo de hasta dos años
prorrogables con este objetivo. Los préstamos podrán
adoptar la forma de redescuento, descuento o anticipos. Es muy posible
que el dinero de los encajes de los bancos sirva al BCV para dar
facilidades a las propias entidades financieras.
Y al mismo tiempo,
Chávez, con este mecanismo, se asegura que los bancos tengan
liquidez suficiente para cumplir con las obligaciones crediticias
impuestas, lo que supondrá un alivio tanto para las entidades
financieras como para la Administración. Para sus detractores,
con esta iniciativa la autoridad monetaria se convierte en un simple
banco de desarrollo.
Muchas
críticas. Los
movimientos de Chávez parece que están coordinados
para conseguir controlar parte de las reservas del BCV con el fin
de financiar sus proyectos sociales pero sin generar un drama en
la autoridad monetaria. Algo que no convence a la oposición
ni a muchos economistas del país. A pesar de todo, la reforma
de la Ley del BCV será aprobada en los próximos días
en el Congreso gracias, de nuevo, a la mayoría parlamentaria.
Un analista político venezolano consultado por Americaeconomica.com
asegura que es la primera vez en la historia legislativa del país
que se aprueba una ley sin discutirla y sin haberla dado a conocer
previamente a los diputados.
Aunque
sí que ha habido datos sobre los cambios que planea el Gobierno.
Esta semana, la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional
(AN) de Venezuela dio el visto bueno al proyecto. No se han hecho
demasiados cambios respecto al texto inicial. Pero reveladores.
Uno de ellos es el mencionado anteriormente del artículo
48; el otro es más impactante.
El
principal objetivo de la reforma es capacitar al Gobierno para nutrir
con divisas el nuevo Fondo de Desarrollo Nacional (Fonden). En un
principio, se hablaba de 5.000 millones de dólares (4.138
millones de euros). Pero en la última versión se decidió
incrementarlo en otros 1.000 millones de dólares (827 millones
de euros) hasta los 6.000 (4.964 millones de euros).
El
argumento. Este imprevisto incremento está justificado
con el mismo argumento que ha animado a Chávez a proponer
una reforma de la Ley del BCV: las reservas internacionales han
aumentado mucho. La
propuesta será discutida por el pleno del Congreso por segunda
vez la próxima semana. Y al igual que en la primera ocasión
no se espera que el Gobierno tenga ningún problema para sacar
adelante su plan.
Aunque las
críticas son muchas y de todo tipo. Algunos expertos consultados
creen que la nueva Ley implica una clara pérdida de autonomía
del ente emisor y una subordinación de la política
monetaria, que es responsabilidad del BCV, a la política
fiscal, responsabilidad del Gobierno.
A su juicio,
se trata de un paso más en el intento de la Administración
de Chávez de apoderarse de las instituciones del país
y recuerda otros dos episodios relacionados con el BCV: "Cuando
Chávez nombró su presidente al frente de esta entidad
haciendo caso omiso de la Ley, y cuando obligó al BCV, a
través de un artificio contable, a entregar 1.000 millones
de dólares (835 millones de euros) para un fondo rotatorio
de su política agrícola".
Desde el punto
de vista económico también existen varias críticas.
Algunos observadores explican que el Gobierno de Chávez,
en un principio, optó por modificar el artículo 318
de la Constitución
de la República Bolivariana de Venezuela (1999) que establece
en su tercer párrafo la facultad del BCV para administrar
las reservas internacionales. Sin
embargo, debido a las dificultades que entrañaba modificar
un texto constitucional, el Gobierno prefirió modificar el
artículo 113 de la Ley del BCV que es el que establece que
"las divisas que se obtengan por concepto de las exportaciones
de hidrocarburos deberán ser vendidas exclusivamente al BCV,
al tipo de cambio que rija para cada operación". De
esta forma, lo que regula la autoridad monetaria es esa obligación.
Pequeño
detalle. El problema que ven los expertos no tiene que
ver ya por tanto con las divisas que no se venden al BCV puesto
que al no hacerlo ya no forman parte de las reservas internacionales,
sino con la intención de Chávez de crear el denominado
Fonden, que será reglamentado en una ley posterior y al que
el BCV tendrá que aportar esos 6.000 millones de dólares.
Según
uno de los analistas consultados "el detalle en el que no repararon
es que sólo quedan dos alternativas para el aporte: o los
recursos provienen de las reservas internacionales actuales o del
capital del BCV". En el segundo caso, se produciría
la descapitalización de la autoridad monetaria, y en el primero
se violaría el artículo 320 de la Constitución.
Este artículo, entre otras cosas, establece que "en
el ejercicio de sus funciones el BCV no estará subordinado
a directivas del Poder Ejecutivo y no podrá convalidar o
financiar políticas fiscales deficitarias".
Pero además,
las implicaciones podrían ser incluso macroeconómicas.
Según explica un experto, en un futuro no tendría
que haber problemas porque el Fonden se alimentará de dólares
que directamente no ingresan al BCV por lo que la autoridad monetaria
no entregará bolívares a cambio. Sin embargo, sí
reconoce que el conflicto surgirá en este semestre cuando
el ente emisor tenga que desembolsar 6.000 millones de dólares
de reservas que ya Pdvsa vendió al BCV y por los cuales el
Gobierno ya recibió sus bolívares. Ahora al ser aportados
al Fonden habría una duplicación de esa masa monetaria.
Conclusión: podrían aparecer graves tensiones inflacionistas.
El Gobierno,
sin embargo, asegura que no es cierto, pero el argumento no tiene
nada que ver con la masa circulante de dinero sino con el destino
de esos recursos. El dinero del Fonden, según afirman desde
el Ejecutivo, se utilizará para importar componentes necesarios
para los proyectos de inversión en la economía real,
programas de salud y educación y en la recompra de deuda
externa. Son recursos que, por tanto se usarán internamente
por lo que, según afirman, no tendrá efecto en la
inflación.
En cualquier
caso, lo que parece claro es que las discusiones políticas,
económicas y técnicas en torno a la reforma de la
Ley del BCV no van a desanimar al presidente venezolano a utilizar
todos los recursos a su alcance para sacar adelante sus programas
sociales. Al fin y al cabo en ellos se basan su compromiso electoral
y ahora vienen muchas citas claves. En agosto se celebran comicios
a consejos municipales, en diciembre legislativos y en 2006 habrá
elecciones presidenciales.
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