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Viernes 15 de julio de 2005
DESDE EL MALECON CON... Huracán 'Dennis' o una mala palabra Por
Aurelio Pedroso Pasa tan rápido el tiempo, que del patín saltamos al calzado ortopédico sin percatarnos mucho de ello. Así está ocurriendo con los huracanes. De uno en otro, “machacándonos” todos los años, con heridas que no suturan tan fácilmente. Si a las dificultades del día a día en Cuba se le suman los siempre devastadores efectos de estos coletazos de la madre naturaleza no queda otra alternativa que poner a la mente en una total disposición de asumir la desgracia con resignación, fe y mucho pensamiento positivo. De lo contrario, el cardiovascular espera, gratuitamente, por usted. El huracán 'Dennis' llegó a la isla para suspender el inicio oficial de la temporada veraniega, cancelar una función del Ballet Nacional de Cuba, borrar las listas de reservas del Campismo Popular y ponerles los nervios de punta a cada uno de los que vivimos en este país. Siempre, como ya es habitual, hay cosas que nos sorprenden. Abordemos el asunto de los tan necesarios clavos para asegurar eso que pudiera llamarse ventana y es que sólo se venden en las ferreterías en moneda nacional y no en las diploferreterías. Un empleado de esta última lo justifica por la ausencia de pesas, mientras que un vecino, tal vez más realista, me haga la observación de qué falta le hace al embajador de Rosibalandia un cartucho con par de libras de clavos. Once muertes a lamentar. Sorprendente en un país que toma el ataque de un huracán como una acción militar y a todos les da por vestir el uniforme verde olivo. Un proceso de evacuación tan admirable como reconocido por organismos internacionales como de los mejores del mundo. En muchos años no se reportaban tantas pérdidas de vidas humanas. Este ha sido el precio en muchos casos a la desobediencia de los socorristas. Un huracán tiene el doble efecto de la desdicha. Primero cuando azota y destruye. Luego, cuando abandona el país camino del Golfo de México y deja una secuela como esta de ahora en que la región occidental sólo dispone de un 25% de electricidad gracias a los daños causados a un sistema electroenergético antediluviano. Las máximas autoridades del país han repetido lo mismo que dijeron ante otros huracanes anteriores, que Cuba dispone de los recursos económicos necesarios para restañar los destrozos. Que así sea, porque el problema de la vivienda es más serio de lo que muchos suponen. Muy atípico que en julio nos visitara el dañino 'Dennis'. El mes de mayor impacto siempre ha sido octubre, lo cual hace suponer a expertos y videntes callejeros que para esta temporada no será de amigos lo que nos espera.
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