Viernes 15 de julio de 2005


La competencia se ceba sobre las cuentas del sector

Deutsche Telekom, ante la difícil
encrucijada de la expansión en EEUU

Por E. B. T.

Se han acallado los rumores sobre la intención de Deutsche Telekom de enajenar T-Mobile USA, su filial en EEUU, sin que mediara un desmentido formal y sin que se conozca su fundamento real.
El origen del bulo parece encontrarse en unas palabras (¿intencionadas?) del director financiero. Karl-Gerhard Eick, quien habría dicho a un grupo de gestores de fondos - y luego se negó a comentarlo - que antes de final de año se tomará una decisión sobre el futuro de T-Mobile. De esto se interpretó que en ese futuro estaría inscrito un repliegue hacia Europa, pero la hipótesis no suena verosímil.

   

Los analistas calculan que T-Online USA podría valer en estos momentos unos 30.000 millones de dólares, cifra impresionante pero inferior a los 40.000 millones que ha costado montar la empresa tras comprar VoiceStream en el año 2001, en plena resaca de la burbuja tecnológica.

El problema no es tanto la minusvalía, que también, sino el tener que renunciar a la unidad de más alto crecimiento entre todas las que posee.

La filial norteamericana tenía a final del año pasado más de 17,3 millones de abonados y reclutó otro millón en el primer trimestre de 2005, con lo que se sitúa por delante del Reino Unido. Sólo Alemania le supera en clientela. No obstante, y como símbolo del crecimiento, EEUU aportó el 65% de las nuevas captaciones en el periodo que va de enero a marzo. También sus resultados son mejores que los de cualquier otro miembro de la división de móviles de la operadora.

En estos momentos, T-Mobile USA aporta más del 18% de los ingresos totales del grupo y el 38% del global de T-Mobile.

A la vista de los datos, ¿tendría sentido vender? Y si la respuesta fuese afirmativa, ¿quién compraría una empresa que, a pesar de tales resultados, es el más pequeño de los cuatro operadores? Desde luego no hay muchos aspirantes. Vodafone - mal avenido con su socio, Verizon - ha desmentido tener interés. Otro candidato posible sería algún operador de cable, dispuesto a entrar en el negocio de los móviles, en el que podría encontrar sinergias potenciales. Pero, por ahora, firmas como Time Warner han preferido apostar por el modelo de MVNO.

Inversión. Pero, si la matriz decidiera permanecer en EEUU, tendría que dar un paso adelante e invertir una cifra que los mismos analistas han estimado en 10.000 millones de dólares, para comprar una licencia 3G en 2006 y renovar la red.

Incluso si optara por hacer caja y retirarse, habría que preguntarse qué bocado (o bocados) podría devorar Deutsche Telekom con esa fortuna. Está claro que, para justificar la operación, muy sabroso tendría que ser.

Ofensiva. Mientras resuelve sus dudas, Deutsche Telekom ha lanzado una agresiva estrategia, especialmente en Alemania, donde la competencia es cada vez más dura. La operadora decidió recortar un 50% los precios de sus servicios de ADSL hasta situarlos en 14,95 euros.

Poco después, y para hacer frente a Vodafone y KPN, Deutsche Telekom lanzó una oferta de acceso a Internet desde el móvil a por 10 euros al mes. Pero en la estrategia no solo se contempla Alemania.

Hace dos semanas, la operadora anunció la compra de Albura en un movimiento interpretado como una ofensiva sobre el mercado español. Ahora puede ser el turno del mercado francés.

   

Edita Asesores de Publicaciones S.L.